• NOTICIAS

China debe liberar al activista uigur presuntamente torturado en la cárcel

Amnistía Internacional hace un nuevo llamamiento a las autoridades chinas para que pongan en libertad al preso de conciencia de etnia uigur encarcelado por cargos de incitación al separatismo, después de que su familia denunciase que está siendo torturado en una cárcel de Sin-kiang.

Ablikim Abdiriyim, hijo de la conocida activista uigur Rebiya Kadeer, dijo a los familiares que lo visitaron la semana pasada que ha estado recluido en régimen de aislamiento desde el 3 de noviembre, tras presenciar un incidente que las autoridades de la prisión querían mantener oculto. Desde entonces, su salud ha sufrido un grave deterioro.

La noticia llega exactamente un año después de que 20 solicitantes de asilo uigures fuesen expulsados de Camboya a China. El gobierno chino no ha hecho público el paradero de estas 20 personas, entre las que se incluían dos menores, desde que fueron detenidas el pasado 19 de diciembre de 2009.

“Los presuntos actos de tortura cometidos contra Ablikim Abdiriyim son el último ejemplo de los sistemáticos abusos contra los derechos humanos que sufre la población china uigur por parte de las autoridades”, ha señalado Catherine Baber, directora adjunta del Programa Regional para Asia y Oceanía de Amnistía Internacional.

“Las autoridades chinas deben investigar las denuncias de actos de tortura cometidos contra Ablikim Abdiriyim y deben garantizar que recibe la atención médica necesaria por las lesiones que pueda haber sufrido.”

En abril de 2007, Ablikim Abdiriyim fue condenado a nueve años de cárcel por “incitar a actividades separatistas y participar en ellas”.

A pesar de que los medios de comunicación estatales chinos afirmaron que el juicio de Abdiriyim fue justo, su familia explica que no le permitieron elegir a su propio representante legal y que es probable que “confesase” los cargos tras haber sido torturado.

Los familiares de Ablikim Abdiriyim lo visitaron en la cárcel el pasado 13 de diciembre y él les dijo que había sido torturado. También afirmó que había sido recluido en régimen de aislamiento tras oponerse a firmar un documento en el que debía negar haber presenciado un polémico incidente en la cárcel.

Ablikim Abdiriyim fue detenido en junio de 2006. Su madre es Rebiya Kadeer, una conocida empresaria y activista uigur, y su familia ha sido objetivo de las autoridades chinas desde que Rebiya fue detenida en 1999 y considerada presa de conciencia por Amnistía Internacional.

Esta persecución se ha intensificado desde que Rebiya fue puesta en libertad condicional por motivos de salud el 17 de marzo de 2005 y abandonó China para irse a Estados Unidos.

El 26 de noviembre de 2006, al día siguiente de que Rebiya Kadeer fuera elegida presidenta del Congreso Mundial Uigur, un tribunal impuso a dos de sus hijos, Alim Abdiriyim y Kahar Abdiriyim, multas millonarias de dólares estadounidenses, y Alim fue condenado a siete años de cárcel por evasión de impuestos.

“Los actos de tortura cometidos contra Ablikim Abdiriyim parecen ser el último ejemplo de la intolerable persecución que está sufriendo la familia de Rebiya Kadeer”, ha afirmado Catherine Baber.

Amnistía Internacional también ha pedido a China que dé una explicación sobre el paradero de los 20 solicitantes de asilo uigures que fueron expulsados de Camboya a China hace un año.

Tras los disturbios que tuvieron lugar en julio de 2009 en la ciudad de Urumqi, Región Autónoma Uigur del Sin-kiang, 19 de los solicitantes de asilo huyeron a Camboya desde China por miedo a sufrir persecuciones por parte de las autoridades chinas.

La Agencia de la ONU para los Refugiados, el ACNUR, estaba evaluando las solicitudes para que se reconociera su condición de refugiados cuando el gobierno de Camboya sucumbió a la presión del gobierno chino y expulsó a los solicitantes.

La comunidad internacional condenó las expulsiones, ya que se temía que estas personas sufrieran graves violaciones de derechos humanos al volver a China.

“Condenamos la falta de transparencia en el caso de estas personas, y pedimos al gobierno chino que explique al mundo qué ha pasado con ellas”, ha afirmado Catherine Baber.