La ONU pide a Bielorrusia que detenga una ejecución
La ONU se ha hecho eco del llamamiento de Amnistía Internacional para que se detenga la ejecución inminente de un hombre acusado de asesinar a seis mujeres de avanzada edad en Bielorrusia.
Vasily Yuzepchuk fue condenado a muerte el 29 de junio. Su abogado afirma que la investigación y el juicio en su contra adolecieron de defectos fundamentales y que habían golpeado a Yuzepchuk para obligarlo a confesar.
El abogado elevó una queja al Comité de Derechos Humanos de la ONU, recibida el 12 de octubre. El Comité acaba de pedir al gobierno bielorruso que no ejecute a Yuzepchuk hasta que haya examinado su caso.
“El gobierno bielorruso ha contraído voluntariamente la obligación de permitir que se presenten quejas al Comité de Derechos Humanos. Si se ejecuta a Vasily Yuzepchuk a pesar de la petición del Comité, la eficacia de este recurso quedaría mermada”, ha afirmado Heather McGill, experta de Amnistía Internacional sobre Bielorrusia.
Vasily Yuzepchuk, originario de Ucrania, pertenece a la comunidad romaní, grupo étnico marginado. Es posible que presente discapacidad intelectual y, según su abogado, es analfabeto y no sabe distinguir los meses del año.
Yuzepchuk ha denunciado que fue golpeado cuando estaba en prisión preventiva en dos ocasiones, en enero y marzo.
El Tribunal Supremo de Bielorrusia desestimó un recurso de apelación de Vasily Yuzepchuk contra su condena a muerte y se lo notificó oficialmente el 13 de octubre. A partir de esa fecha, Yuzepchuk disponía de 10 días para pedir el indulto al presidente Alexander Lukashenko.
Bielorrusia es el único país de Europa y Asia Central que sigue llevando a cabo ejecuciones.
“Las autoridades bielorrusas deben declarar de inmediato la suspensión de todas las ejecuciones y condenas a muerte y conmutar sin demora dichas penas por penas de prisión”, ha afirmado Heather McGill.
En Bielorrusia, la aplicación de la pena de muerte es más grave debido a un sistema de justicia penal defectuoso que administra la pena capital vulnerando las leyes y normas internacionales relativas a esa pena. Existen indicios verosímiles del uso de torturas y otros malos tratos para obtener “confesiones”.
No se avisa a los condenados de que su ejecución es inminente, y lo habitual es que se los ejecute a los pocos minutos de comunicarles que su solicitud de indulto ha sido rechazada.
Primero se los conduce a una sala donde son informados de que su petición ha sido rechazada y se va a ejecutar la sentencia. Después los llevan a una sala contigua donde los obligan a arrodillarse y les disparan en la nuca.
No se informa a la familia de la ejecución de su ser querido hasta que han transcurrido varios días, o a veces semanas, y tampoco se les entrega el cadáver ni se les comunica el lugar de inhumación.