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La demanda por difamación del presidente Kadírov revela el riesgo que corren los activistas de derechos humanos

La información que salió a la luz durante el proceso judicial iniciado a instancias del presidente checheno Ramzán Kadírov contra el activista de derechos humanos Oleg Orlov ha servido para poner de relieve los peligros a los que se enfrentan los activistas de derechos humanos que trabajan sobre Chechenia, afirmó Amnistía Internacional el miércoles 7 de octubre.

"La falta de respeto de las autoridades por el trabajo de las organizaciones independientes de derechos humanos y el hecho de que no reconozcan que las organizaciones de derechos humanos son parte integral de una sociedad activa han puesto en peligro las vidas de activistas de derechos humanos y han creado un clima de temor”, ha afirmado Nicola Duckworth, directora del Programa de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central.

El martes 6 de octubre un tribunal de distrito de Moscú se pronunció a favor de la demanda por difamación interpuesta por el presidente Kadyrov contra Oleg P Orlov, director del grupo de derechos humanos Memorial. Oleg Orlov había hecho una declaración en la que acusaba a Ramzán Kadírov de “ser responsable” del asesinato de la trabajadora chechena de derechos humanos Natalia Estemirova en julio. En la declaración, publicada en el sito web de Memorial el 15 de julio, el día que murió Natalia Estemirova, Oleg Orlov afirmó: “No sabemos si él [Kadírov] dio la orden personalmente o si ha sido obra de sus ayudantes para complacer a su jefe”.

Oleg Orlov y Memorial fueron condenados a pagar daños y perjuicios al presidente Kadírov y a retractarse públicamente de sus acusaciones en el sitio web de Memorial.

Durante el juicio, las declaraciones de los testigos reiteraron los motivos de preocupación planteados por Amnistía Internacional y otras ONG de derechos humanos, a saber, que las autoridades rusas no estaban haciendo lo suficiente para poner fin al acoso y los ataques violentos contra activistas de derechos humanos en Rusia y el norte del Cáucaso.

En agosto, los cadáveres de la activista de derechos humanos Zarema Sadulayeva y de su esposo, Alik (Umar) Dzhabrailov, fueron encontrados en el maletero de un coche en Grozni, la capital de Chechenia. Los dos presentaban heridas de bala.

Sus asesinatos fueron posteriores al homicidio de Natalia Estemirova, miembro destacado de la organización Memorial, el 15 de julio. La secuestraron en Grozni cuando se dirigía al trabajo y su cadáver fue hallado ese mismo día con heridas de bala en la vecina república de Ingushetia.

El trabajo que llevaba a cabo Natalia Estemirova era fundamental para documentar violaciones de derechos humanos en la región –como tortura y otros malos tratos, homicidios ilegítimos y desapariciones forzadas–, desde el comienzo de la segunda guerra de Chechenia en 2000. También se dedicaba a proporcionar asistencia a personas desplazadas y otros grupos socialmente desfavorecidos.

El abogado de derechos humanos Stanislav Markelov y la periodista Anastasia Baburova fueron asesinados a plena luz del día el 19 de enero en el centro de Moscú.

Tanto Natalia Estemirova como Stanislav Markelov eran amigos cercanos de la periodista y activista de derechos humanos Anna Politkovskaya, que también fue asesinada el 7 de octubre de 2006 en Moscú. La periodista había sido objeto de acoso e intimidación por parte de las autoridades rusas, incluidas las autoridades de Chechenia, debido a sus abiertas críticas a las acciones y políticas gubernamentales.

Cuando empezó a escribir sobre el conflicto armado de Chechenia y el norte del Cáucaso en 1999, fue detenida y amenazada en varias ocasiones con sufrir graves represalias, incluidas amenazas de muerte.

En varias ciudades de Europa –entre ellas Moscú, San Petersburgo, Londres y París–están teniendo lugar actos para conmemorar el tercer aniversario de la muerte de Anna Politkovskaya.

"En vista de que hasta la fecha los autores del asesinato de Anna Politkovskaya no han comparecido ante la justicia, es imperativo para la credibilidad del compromiso de las autoridades rusas con sus obligaciones internacionales que garanticen que las investigaciones sobre los homicidios de activistas de derechos humanos serán exhaustivas e imparciales”, ha afirmado Nicola Duckworth.