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Mujer romaní muerta por disparos en Hungría

Una mujer romaní de 45 años murió por disparos en la madrugada del lunes 3 de agosto, en el pueblo de Kisléta, en el este de Hungría. Su hija de 13 años también resultó gravemente herida en el ataque.

Los informes policiales iniciales sugieren que el incidente está relacionado con una serie de agresiones contra comunidades romaníes en Hungría. Amnistía Internacional ha expresado su preocupación ante el número creciente de agresiones contra la comunidad romaní en Hungría y por que la policía no las investiga con eficacia.

La organización acogió con satisfacción la decisión de que la Oficina Nacional de Investigación Húngara (NNI) se ocupará de investigar el homicidio y su aparente motivación racial. Esta agencia se estableció específicamente para investigar delitos graves.

Entre enero de 2008 y junio de 2009, el Centro Europeo de Derechos de los Romaníes (ERRC) documentó 39 ataques contra personas de etnia romaní y sus propiedades. Ocho personas han muerto en estos ataques.

En febrero, Róbert Csorba, romaní de 27 años, y su hijo de cinco años murieron abatidos por disparos cuando huían de su casa en llamas en Tatárszentgyörgy. Al parecer el incendio fue provocado. El 22 de abril, Jenõ Kóka, romaní de 54 años, murió por disparos cuando salía de su domicilio para incorporarse al turno de noche en la empresa química local donde trabajaba, en Tiszalök.

El pasado noviembre, un hombre y una mujer murieron por disparos después de que su domicilio fuese atacado con una bomba incendiaria en el pueblo de Nagycsécs, al noreste de Hungría. El número creciente de ataques contra personas de etnia romaní y sus hogares ha creado un clima de miedo e intimidación.   "El gobierno húngaro ha condenado con firmeza los ataques contra miembros de la comunidad romaní”, ha declarado Nicola Duckworth, directora del Programa Regional para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional. "Aunque lo aplaudimos, lo que se necesita con mayor urgencia es una investigación policial efectiva.”  

Según informes, las investigaciones sobre varios casos recientes de ataques racistas han sido inadecuadas. En el caso de Tatárszentgyörgy, según un informe del ERRC, el jefe del departamento de justicia penal local violó las reglas de la investigación.

Amnistía Internacional ha expresado su preocupación por que pueden existir más casos de ataques que no han sido denunciados y urge a las autoridades húngaras a emprender acciones positivas para combatir los prejuicios subyacentes contra la comunidad romaní.

En su informe de 2009 sobre Hungría, la Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia afirmó que “las víctimas de tales actos a menudo son reacias a denunciar los elementos racistas de los delitos violentos contra su persona, ya sea debido a un sentimiento de vergüenza, al temor a sufrir represalias, o porque consideran poco probable que se lleve a cabo un seguimiento serio de este aspecto del delito”.