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Jueza estadounidense ordena la puesta en libertad de joven detenido en Guantánamo

El jueves 30 de julio, una juez de distrito de Estados Unidos ordenó la puesta en libertad del joven ciudadano afgano Mohammed Jawad, que ha pasado seis años y medio bajo custodia estadounidense en el centro de detención de la bahía de Guantánamo, aunque aplazó la liberación efectiva durante tres semanas para que el gobierno de Estados Unidos pueda informar al Congreso conforme a lo que establece la legislación más reciente sobre la materia.

Mohammed Jawad lleva recluido desde principios de 2003 en Guantánamo después de su detención en Kabul en diciembre de 2002 tras un ataque con granadas en el que resultaron heridos dos soldados estadounidenses y su intérprete afgano. Fue sometido a técnicas de interrogatorio y condiciones de detención crueles, tanto en Afganistán como en Guantánamo, y no le permitieron tener acceso a un abogado hasta transcurridos cinco años de su detención. Mohammed Jawad intentó suicidarse en diciembre de 2003, al parecer a causa de su desesperación por el trato que recibía detenido.

Ellen Segal Huvelle, juez de distrito, ordenó la puesta en libertad de Mohammed Jawad a partir del 21 de agosto. Aunque ordenó también al gobierno que le dispensara un trato “humano”, pero se abstuvo de ordenar que no le pusieran capucha ni grilletes durante su traslado desde Guantánamo, como habían pedido sus abogados.

La orden de puesta en libertad se produce tres años y medio después de la presentación de una primera petición al tribunal de distrito estadounidense en el que se recurría la legalidad de la detención de Mohammed Jawad. Cuando fue puesto bajo custodia en Kabul, Mohammed Jawad no tenía más de 17 años, y las autoridades afganas, de hecho, dijeron que sólo tenía 12. Estados Unidos no tuvo en cuenta la corta edad de Mohammed Jawad en el momento de la detención, tal y como exige la legislación internacional.

Pese a la orden de puesta en libertad, la liberación de Mohammed Jawad no está aún garantizada. Aunque los cargos que se habían presentado en su contra para ser juzgado ante una comisión militar se retiraron el 31 de julio de 2009, el Departamento de Justicia estadounidense ha dejado abierta la opción de presentar cargos en su contra y trasferirlo a territorio continental estadounidense para ser sometido a juicio ante un tribunal federal. La juez Huvelle, quien con anterioridad ese mismo mes amonestó al gobierno por el modo en que había tramitado la causa, que describió de “atroz”, advirtió que habría graves impedimentos a esta acción.

En Guantánamo hay todavía 229 detenidos, el 95 por ciento del total que había recluidos en el momento de la investidura presidencial el 20 de enero de este año. Además, 13 meses y medio después de la resolución de la Corte Suprema de Estados Unidos en la que se reconocía que los detenidos tenían derecho “sin demora” a una vista de recurso sobre la legalidad su detención, esas vistas se han producido sólo en una minoría de casos. En cinco de ellos, jueces federales confirmaron la detención, y en 29, los jueces resolvieron que las detenciones eran ilegales y ordenaron la puesta en libertad de los detenidos.

A pesar de lo anterior, y transcurridos muchos meses de la orden para su puesta en libertad, 20 de esas 29 personas siguen aún recluidas, en espera de que concluyan las negociaciones diplomáticas sobre su trasferencia, o de que el gobierno estadounidense cambie su política de resistirse a la liberación en Estados Unidos de los detenidos para quienes actualmente no hay otra solución disponible.