Hong Kong: Formación en periodismo para jóvenes desde la perspectiva de los derechos humanos

De Saanya Gulati

En Hong Kong, 40 estudiantes participaron en un programa de periodismo dedicado a los derechos humanos. Durante seis meses, llevaron a cabo investigaciones y elaboraron originales piezas informativas basadas en entrevistas o investigaciones exhaustivas.

“El taller sobre la pena de muerte me pareció muy útil”, declara una estudiante. “Me ayudó a hacerme una idea de la situación en Asia y en todo el mundo. Al analizar diferentes casos, tuve acceso en profundidad a las opiniones de diferentes partes interesadas. Antes de esa sesión, nunca había leído cifras, datos y casos sobre la pena de muerte”.

Este programa, creado hace dos años, tras el “Movimiento de los Paraguas” de 2014 en Hong Kong –serie de protestas lideradas por estudiantes en favor de la democracia, a las que se adhirieron masivamente tanto activistas sociales como ciberperiodistas independientes–, ha aunado a futuros y futuras periodistas interesados en aprender a informar desde el punto de vista de los derechos humanos.

“Muchas de las personas que asistieron eran muy jóvenes, y no estudiaban periodismo, pero querían hacer algo para cambiar la situación”, comenta Doriane Lau, encargada de Educación en Amnistía Internacional Hong Kong, que organiza los talleres en la región. “Consideramos que era importante que conocieran sus derechos como periodistas.”

Creación de un entorno participativo

El objetivo de los talleres era dotar al alumnado de las aptitudes y herramientas necesarias, adoptando al mismo tiempo un formato interactivo. “Los estudiantes están acostumbrados a la comunicación unidireccional, en la que el profesor les da la información, que luego ellos analizan”, prosigue Doriane.

Los talleres participativos son un formato atractivo para la gente joven, ya que son diferentes a las clases o las conferencias a las que les acostumbran en la educación formal. El objetivo no debe ser facilitarles información para que la analicen, sino darles las herramientas para busquen por su cuenta la información.

Cada taller trata sobre un planteamiento distinto de derechos humanos, e incluye una sesión con un orador u oradora, dirigida normalmente por un docente de universidad con amplios conocimientos en la materia abordada. Además, incluye un trabajo en grupo, en el que los y las estudiantes aplican el marco de derechos humanos y las aptitudes periodísticas que han aprendido para informar sobre un tema de su elección.

Aunque se les anima a realizar el trabajo de la forma más independiente posible, Doriane aclara que, según su experiencia, en esta fase resulta útil proporcionarles directrices y apoyo, ayudándoles por ejemplo a definir el ángulo desde el que quieren tratar la noticia, antes de permitirles hacer las entrevistas solos.

 

El alumnado participó en un ejercicio de dramatización en el que, adoptando el papel de periodistas, entrevistaban a una trabajadora doméstica migrante de origen indonesio, a la que preguntaban por sus condiciones de vida y sus opiniones sobre las políticas laborales. Hong Kong, China, julio 2016. © Amnistía Internacional Hong Kong

 

Adoptar un planteamiento de derechos humanos

Normalmente, para los y las estudiantes el día empieza con un debate sobre el trabajo del taller anterior, tras lo cual se les presenta brevemente el programa del día, especificando cuáles son, en general, sus objetivos y quién es el orador u oradora invitado. Éste introduce a continuación el debate sobre el ejercicio de los derechos, adaptándolo a un contexto cercano a los estudiantes.

Por ejemplo, durante una sesión sobre los derechos del menor, el debate empieza preguntando a los y las estudiantes qué significa para ellos ejercer los derechos humanos en la escuela y, posteriormente, se les pide que reflexionen sobre algunas de las normas escolares y sobre lo que éstas les parecen desde el punto de vista de los derechos.

Los jóvenes encontraron esta sesión especialmente impactante, ya que les impulsó a pensar cómo podían fomentar la participación del alumnado en sus propias escuelas. “Me di cuenta de que, en Hong Kong, muchas escuelas de enseñanza secundaria saben poco sobre los derechos humanos y, en particular, sobre los derechos del menor. Para mí, fue una sesión de reflexión, ya que me empecé a preguntar cómo podía fomentar la educación cívica y la participación estudiantil en mi propia escuela”, afirma uno de los participantes.

Incorporación de trabajos prácticos

La redacción de trabajos anima a los estudiantes a efectuar un análisis basado en el marco de los derechos humanos y a aplicar los distintos planteamientos que han aprendido. Al realizar entrevistas y redactar noticias, los estudiantes mejoran sus aptitudes periodísticas. “Aprendí más sobre la redacción de noticias, sobre la forma de hacer una entrevista, sobre los derechos humanos y sobre la importancia del periodismo”, declara otra asistente.

Además, la naturaleza abierta de los trabajos les ayuda a explorar temas que, de otra manera, podrían parecerles difíciles de debatir abiertamente. Por ejemplo, un grupo de estudiantes que aplicó el marco de derechos sobre la discriminación a la cuestión LGBTI entrevistó a ciertos diputados dispuestos a hablar sobre su experiencia de la discriminación por motivos de orientación sexual.

Al dar a los estudiantes libertad para dedicarse a los temas que más les interesan, se fomenta también una implicación más personal en el trabajo. Otro grupo investigó los problemas a los que se enfrentaban las trabajadoras domésticas y, a través de entrevistas con trabajadoras migrantes domésticas, recopiló numerosos datos primarios. En su informe final hizo un análisis exhaustivo de la situación, e incluyó recomendaciones sobre la reforma de ciertas políticas gubernamentales, a fin de mejorar la vida de estas trabajadoras.

Favorecer la reflexión personal

Para evaluar el impacto del programa, uno de los ejercicios más importantes consiste en animar al alumnado a reflexionar sobre las diferentes tareas acometidas, facilitándoles así un espacio abierto en el que pueden discutir sus opiniones. “La última sesión es de reflexión, y en ella los estudiantes pueden hablar con los expertos que han dirigido los diferentes módulos”, explica Doriane.

Además, esta sesión de reflexión anima a los jóvenes a intercambiar sus puntos de vista sobre la forma de hacer llegar a la comunidad en general todo lo que han aprendido. Tras esta sesión, dos estudiantes decidieron exponer su punto de vista en las asambleas matinales de sus escuelas, mientras que otros hablaron sobre las distintas formas de plantear diferentes temas en las próximas elecciones estudiantiles.

Estudiantes presentando su trabajo sobre la discriminación social que sufren las madres adolescentes en Hong Kong, y sobre las mejoras que se pueden acometer. Hong Kong, China, julio 2016. © Amnistía Internacional Hong Kong

Creación de una plataforma interactiva

Una plataforma en la que los y las participantes puedan plantear sus dudas –por ejemplo, un blog o un grupo de Facebook– ayuda a mantenerse en contacto entre un taller y otro, ya que, en general, los estudiantes asisten a escuelas diferentes.

Esta plataforma ayuda a hacer llegar al alumnado la información necesaria –cuestiones prácticas para los próximos talleres o futuros trabajos–, y permite ayudarles en el momento oportuno si tienen alguna duda.

Además de la comunicación para fines concretos, las plataformas interactivas promueven la participación activa en el programa. “Muchos estudiantes volvieron diciendo que querían ayudar y compartir con sus escuelas lo aprendido, para así ampliar el impacto de los talleres”, explica Doriane.

Adaptado al plan de estudios

Este programa de periodismo permite colaborar con un mayor número de escuelas, porque su diseño y su planteamiento se adapta a los requisitos del plan de estudios oficial. Desde el primer taller, han participado en el programa 40 estudiantes de 22 escuelas secundarias.

“La formación en periodismo se adapta a los criterios del plan de estudios de Hong Kong”, señala Doriane, en alusión al programa de estudios liberales, que se imparte en la mayoría de los centros de enseñanza secundaria, y en el que se anima al alumnado a explorar distintas cuestiones sociales.

Para uno de los estudiantes, el valor de este planteamiento basado en derechos supera los objetivos del taller. “Descubrí que muchos aspectos de nuestra vida diaria pueden examinarse a la luz de los derechos”, comenta. “Esto me ayuda con mis estudios, y me permite a la vez entender mejor la actualidad.”

El Programa juvenil de periodismo en el marco de los derechos humanos va a adaptarse también, con un nuevo formato, a estudiantes de universidad con experiencia en periodismo. “Será un enfoque más en profundidad”, anuncia Doriane, quien aclara que, al final del programa, el alumnado creará conjuntamente un periódico.

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