Me llamo Jens: una película sobre la experiencia trans recibe el premio de jóvenes cineastas

De Julia Tena London,

Amnistía Internacional Suecia organiza el mayor festival de cine documental sobre derechos humanos de y para jóvenes cineastas en Suecia. En abril, más de 300 personas asistieron a las proyecciones del festival en su 10 aniversario; más de 3.000 docentes utilizan estas películas como material pedagógico.

Hanna Larson, de 19 años, ganadora del premio del público de la presente edición con su película “Me llamo Jens” (Jag är Jens), nos cuenta cómo ha sido su experiencia en el festival.

Hanna Larson en el festival de cine, 23 de abril de 2015, Gotemburgo, Suecia © Amnistía Internacional

Hannah Larson es una estudiante de 19 años. Estudia radio en el centro de enseñanza secundaria Östersjögymnasiet y es, además, la ganadora del festival de cine documental sobre derechos humanos de 2015 (“Angeläget Filmfestival”, en sueco).

“Mi escuela participa cada año en este festival de cine documental”, explica. “Al principio, no estaba segura de qué tipo de película quería hacer. Entonces me acordé de un video fantástico que vi este mismo año en Facebook sobre una chica trans llamada Jens. Tiene un canal en YouTube en el que sube videos sobre su vida.”

Hanna y su equipo no conocían a Jens en persona, pero sabían a qué escuela iba y decidieron ponerse en contacto con ella.  

“En cuanto conocimos a Jens, supimos que la película iba a ser genial. Nos pareció tan apropiado hacer una película sobre ella, es una persona increíble, y sabíamos que se desenvolvería muy bien ante las cámaras porque es muy abierta y honesta al hablar de su vida. ¡En seguida supimos que habíamos conocido a la persona indicada sobre la que hacer un documental!”, afirma Hanna con entusiasmo.

Proyección de la película galardonada “Me llamo Jens” en el Festival de Cine Documental sobre Derechos Humanos de 2015 - Angeläget Filmfestival, 23 de abril de 2015, Gotemburgo, Suecia © Amnistía Internacional

“Me llamo Jens” consta de dos partes: “Queríamos que Jens contara su historia con sus propias palabras, así que la primera parte de la película básicamente es una entrevista”, explica Hanna. “La segunda parte trata de su transformación. La grabamos maquillándose y probándose ropa nueva. Queríamos mostrar el antes y el después: de la persona que fue a la persona que es ahora.”

“Me llamo Jens” se proyectó en abril en el festival junto a otras seis películas en la ciudad de Gotemburgo.

“El objetivo del festival es animar a la gente joven a comunicar a otras personas jóvenes temas importantes en la sociedad actual y asuntos relacionados con los derechos humanos”, afirma Martin Rydeh, jefe de proyectos de Educación en Derechos Humanos de Amnistía Internacional Suecia y fundador, en colaboración con KulturUngdom (Cultura Juventud), del Angeläget Filmfestival.

“En el proyecto participan estudiantes de entre 17 y 19 años en su último año en la escuela que estén cursando la asignatura de cine o la de medios de comunicación. No son principiantes, pero está claro que tampoco son profesionales.”

El festival de este año recibió un total de 83 documentales realizados por jóvenes cineastas de toda Suecia. De los 83, 25 fueron seleccionados por un grupo de cinco personas, algunas de ellas pertenecientes a Amnistía Internacional y otras del ámbito de la industria cinematográfica. Un jurado conformado por cuatro personas eligió después las siete películas ganadoras, que se proyectarían en el festival. Este año, el jurado contó con un director de cine, un guionista, la persona que ganó el año pasado el Festival de Cine Angeläget y un representante de Amnistía Internacional Suecia.

Por último, de entre todas las películas proyectadas en el festival, el público eligió la ganadora del premio del público. El festival lo constituían sobre todo jóvenes cineastas, así como estudiantes de escuela, docentes y representantes de otras organizaciones.

“Los y las jóvenes cineastas del público se involucran mucho emocionalmente, ya que no saben si sus películas se van a proyectar o no. Es un poco como los Oscars”, dice Martin sonriendo. “Este año, más de 300 personas asistieron al festival. Fue simplemente mágico.”

Actuación musical en vivo entre proyecciones en el Angeläget Filmfestival de 2015, 23 de abril, Gotemburgo, Suecia © Amnistía Internacional

Hanna comparte el entusiasmo de Martin: “Ninguna de las personas de mi equipo se habían especializado en cine. ¡Por eso es tan sorprendente que nos lleváramos el premio! Simplemente queríamos hacer una película que mostrara que las personas trans son normales. Queríamos cambiar la mentalidad de la gente y animarles a que sean más receptivos.”  

“Hemos generado muchísimo interés en el festival”, afirma Martin con orgullo. “Desde hace ya muchos años, los profesores y las profesoras piden las películas del festival para ponerlas en sus clases. ¡Hemos vendido alrededor de 3.000 DVD a 3.000 docentes!”

“Creo que el atractivo de las películas del festival es que la gente joven es quien produce y consume los contenidos. No conozco otros materiales pedagógicos en Suecia cuyo contenido sea producido y consumido por los mismos jóvenes.”

El éxito del festival ha animado a Martin a ir un paso más allá: A partir del próximo año, dos de las películas se proyectarán en el Festival de Cine de Gotemburgo, el mayor festival cinematográfico de los países nórdicos.

El público espera la proyección de las películas en el Festival de Cine Documental - Angeläget Filmfestival de Suecia y la decisión de quién gana el premio del público, 23 de abril de 2015, Gotemburgo, Suecia © Amnistía Internacional

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