He aprendido a ser parte del grupo, en vez de liderarlo siempre- Programa de Liderazgo de Amnistía Austria

De Julia Tena London,

Cuando jóvenes activistas motivados solicitaron formación, Amnistía Austria respondió a la llamada. Smaranda comparte su experiencia en el Programa de Liderazgo, el cual ha estado convirtiendo a activistas de Amnistía en líderes del movimiento por los derechos humanos durante los últimos cinco años.

Smaranda presenta su descripción al inicio del Programa de Liderazgo. Se les pidió a todos los participantes que presentaran sus descripciones en la sesión inaugural como forma de conocerse los unos a los otros. 6 de septiembre de 2013, Amnistía Austria. ©Amnistía Internacional.

“Siempre estoy participando en distintos proyectos. Antes de apuntarme al programa, ya había estado en Amnistía un año", afirma Smaranda con entusiasmo, una joven activista que participó en el Programa de Liderazgo de Amnistía Austria en 2014. El programa ha formado y preparado activistas de Amnistía para posiciones de liderazgo dentro de la organización desde 2010. 

Smaranda dedicó seis fines de semana al curso para aprender nuevas habilidades y obtener conocimientos de organización, así como capacitarse a sí misma y sus compañeros de curso para convertirse en líderes sólidos del movimiento.

“Quiero hacer la carrera de ingeniería civil y quiero estudiar planificación de proyectos, por lo que estaba muy interesada en aprender más sobre cómo liderar proyectos", afirma Smaranda, explicando por qué solicitó su plaza en el programa.

Para obtener una plaza en este programa, el único curso de Amnistía exclusivo para activistas de Amnistía, los estudiantes han de enviar una carta de motivación al Consejo Internacional de Amnistía Austria, quien a su vez selecciona a 16 solicitantes para que reciban formación en liderazgo.

“Había gente de todos los entornos y nacionalidades", afirma Smaranda. "Yo tenía 17 años por aquel entonces y era la más joven pero había gente de Egipto, Túnez y muchos otros lugares. Me encantó el ambiente, la gente era muy interesante. Todo el mundo estaba encantado de estar allí."

"He aprendido a ser un poco más sensible cuando se trata de liderar un grupo. A menudo tomo el lugar de la persona al cargo sin darme cuenta. Durante el Programa de Liderazgo he intentado liderar de forma constructiva. He aprendido a ser parte del grupo, en vez de solo liderarlo."
Smaranda

El curso está dividido en una serie de talleres y actividades. Los activistas participan en talleres para adquirir habilidades de gestión de proyectos, finanzas y técnicas de moderación, aumentar su conocimiento sobre los derechos humanos y lograr una comprensión más amplia sobre la organización de Amnistía Internacional, así como conseguir su principal objetivo que es desarrollar sus habilidades de liderazgo.

“Algunos talleres eran como clases magistrales, otros eran más interactivos, con mucho trabajo en grupo", explica Smaranda. "Mi favorito fue el ejercicio de la "torre del poder". Este ejercicio se realizó en la sesión inaugural del programa.

El ejercicio consiste en construir una torre entre todos los participantes. Se le da al grupo de activistas un kit de herramientas con ocho bloques de madera y una grúa conectada con cuerdas. Cada participante debe coger una sola cuerda y construir una torre en equipo, en un espacio delimitado y en un lapso de tiempo determinado. Antes de empezar a construir la torre, se elige a un líder. Esta persona es la única que no tiene cuerda y su responsabilidad es la de liderar el grupo.

El ejercicio de la torre de poder se explica en este vídeo

“Este ejercicio nos mostró qué clase de líder puede ser la gente", afirma Smaranda. "Hubo gente que había estado muy callada  que empezó a ponerse muy mandona, lo que fue interesante porque no esperaba que esto pasara."

Después del ejercicio, se animó a que los participantes reflexionaran sobre el valor de la cooperación y la comunicación. También debatieron sobre las habilidades de liderazgo más valoradas y sobre cómo podían darse feedback los unos a los otros de forma efectiva.

"Hubo un largo debate tras el ejercicio en el que nos dijimos los unos a los otros lo que pensábamos. Algunos se sintieron algo atacados cuando otros les dijeron que les veían como líderes agresivos”, afirma Smaranda.

Participantes del programa de liderazgo participando en el ejercicio grupal de liderazgo " torre del poder", 6 de septiembre de 2013, Amnistía Austria ©Amnistía Internacional

Smaranda participó en otra actividad que ayudó a los participantes a encontrar la forma de activismo más adecuada para ellos. Esta actividad requería que los participantes tuvieran un conocimiento básico sobre los otros, por lo que se realiza habitualmente al final de uno de los talleres.

Según Gudrun Rabussay-Schwald, uno de los formadores del programa de liderazgo, muchas personas que participan en los talleres de Amnistía están interesados en los derechos humanos pero también suelen estar inseguros sobre sus preferencias y las formas de activismo que son mejores para ellos. Este ejercicio está diseñado para ayudar a que cada uno de los activistas encuentre sus puntos fuertes y oportunidades dentro del activismo de los derechos humanos.

Este ejercicio empieza con los participantes poniendo cartas de activismo en la pared. Estas cartas indican varias formas de activismo, como por ejemplo organizar una manifestación; unirse a una organización no gubernamental; apoyar a los niños en sus capacidades lectoras, etc. Las cartas son una mezcla de "activismo de bajo coste" y maneras más complejas y que requieren más tiempo. Se anima a los activistas a añadir sus propias ideas a la pared.  

Tras mostrar las cartas, los participantes hacen pequeños grupos de hasta tres personas. Una de las personas del grupo se va de la habitación mientras que los dos que quedan destacan tres formas de activismo que creen que podrían ser adecuadas para esa persona. Después, escriben las actividades en las cartas, y cuando la persona vuelve a la habitación los otros participantes ponen las cartas en la espalda del que había abandonado la habitación. Este procedimiento se repite hasta que todo el mundo tiene cartas en la espalda.

Dentro de los grupos, los participantes pueden ver entonces las sugerencias que han recibido. Los otros miembros del grupo explican brevemente por qué han elegido dichas actividades para ellos. Cada persona comenta si cree que es realista que se involucren en dicha forma de acción. La actividad termina con una secuencia de auto- reflexión: todos los participantes escriben una o dos cosas que desean lograr en el futuro próximo.

Esta sesión es importante para que los activistas internalicen el feedback de sus compañeros y tengan tiempo de autorreflexión. El hecho de escribir sus pensamientos en un papel ayuda a que los estudiantes lleven sus nuevas habilidades y conocimientos fuera de la sala de formación y a sus vidas diarias y actividades futuras.

El Programa de Liderazgo termina con una presentación en la Reunión Anual General de Amnistía Austria y una ceremonia, en la que se anima a todos los participantes a poner su conocimiento en práctica y crear su propio proyecto de derechos humanos con Amnistía.

El programa me ayudó mucho definitivamente, tanto en mis ambiciones profesionales como en la vida en general", explica Smaranda, "He aprendido a ser un poco más sensible cuando se trata de liderar un grupo. A menudo tomo el lugar de la persona al cargo sin darme cuenta. Durante el Programa de Liderazgo he intentado liderar de forma constructiva. He aprendido a ser parte del grupo, en vez de solo liderarlo."

Recomendaría Smaranda este programa? No lo duda: " Creo que sería una gran oportunidad para activistas de Amnistía de otros países."

 

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