Quedan pocos meses para que las víctimas reciban por fin justicia y rendición de cuentas por violaciones graves de derechos humanos.

La Comisión de la Verdad y la Dignidad (IVD) se creó en 2014 con la promesa de resolver cinco décadas de violaciones de derechos humanos en Túnez. Las víctimas de graves violaciones de derechos humanos esperan justicia del procesamiento de las personas responsables y el compromiso del gobierno de impedir abusos en el futuro.

Más de 62.000 víctimas de violaciones de derechos humanos han confiado en que la Comisión de la Verdad y la Dignidad haga justicia por crímenes que han permanecido impunes durante décadas. Así, en marzo de 2018, la Comisión empezó a remitir casos a las salas penales especializadas.

Sin embargo, desde que se creó este mecanismo, las autoridades tunecinas han tratado de obstruir su trabajo. Los organismos gubernamentales no permitieron a la Comisión acceder a los archivos policiales y militares, y el Parlamento amenazó con suspender el trabajo de esa instancia durante una votación muy controvertida.

Aunque el gobierno se ha comprometido recientemente a dar a la Comisión tiempo necesario para que finalice su trabajo, sigue sin haber garantías de que se celebren juicios independientes y transparentes sin obstrucciones ni presiones.

No podremos curar nuestras heridas sin obtener justicia para Nabil.

Ridha Barakati, a cuyo hermano Nabil mataron las fuerzas de seguridad en 1987

En espera de justicia

“Hemos puesto nuestra última esperanza en las salas penales especializadas. Las personas responsables deben comparecer ante la justicia, es la única forma de garantizar que esto no vuelve a ocurrir.” Amine al Madyoun, 26 años, arrojado a una hoguera por las fuerzas de seguridad el 14 de enero de 2011.
Shadliyya Arafawi, madre de Yehia Boukari, de 20 años, que recibió un disparo en el muslo el 13 de enero de 2011.
Hassan Ayari, 67 años y padre de Thabet Ayari, que murió por disparos el 13 de enero de 2011 a la edad de 21 años.
“Todo lo que pedimos es saber la verdad sobre quién mató a nuestros hijos e hijas. Tenemos derecho a saberlo.” Haniyyah al Maymouni, 63 años, cuyo hijo Hisham murió por disparos en el pecho el 13 enero de 2011.
“Lo que nos ocurrió a nosotros puede volver a pasar si no hay rendición de cuentas. El agente que me disparó volverá a hacerlo si no tiene que rendir cuentas.” Walid Kessrawi, 29 años, perdió su pierna derecha debido a un disparo el 13 de enero de 2011.
“Dejaremos de llorar cuando veamos a los criminales en prisión. Dejaremos de sufrir cuando comparezcan ante la justicia.” Madre de Majdi Mansouri, que murió por disparos el 12 de enero de 2011 a la edad de 25 años.
“Agentes de seguridad enmascarados me golpearon hasta dejarme inconsciente y me pusieron bajo custodia, donde me rompieron la mandíbula y me golpearon en la cabeza con una pistola. Me hicieron firmar una confesión que no leí.” Samir Khadrawi, 43 años, agredido por agentes de policía el 13 de enero de 2011.
“Estoy enferma y cansada, pero la causa de la justicia para mi hijo me mantiene fuerte. Me ayuda a seguir adelante.” Saida al Saifi, 61 años, perdió a su hijo Chokri, de 19, años por disparos en el pecho el 13 de enero de 2011.
“La injusticia nos quema por dentro, es un fuego que sólo se apagará cuando logremos nuestros derechos.” Hassan Qarami y Rawda Laabadi, padres de Amine Qarami, que murió por disparos el 17 de enero de 2011 a la edad de 28 años.

Las cifras de la justicia

+62.000
número de víctimas que esperan verdad y justicia
14
número de causas remitidas a salas penales especiales por la Comisión de la Verdad y la Dignidad hasta la fecha
1
número de juicios que ya han empezado