Respeten nuestros derechos en la lucha contra Boko Haram

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En Camerún, miles de personas se encuentran atrapadas entre dos fuegos: por un lado, el terror de Boko Haram, y por otro, la respuesta del gobierno con sus violentos abusos.

En sólo un año, más de 170.000 personas de todo el país han huido de sus hogares tras los violentos ataques de Boko Haram, que se han cobrado cientos de vidas en el extremo septentrional de Camerún.

Pero la respuesta de las autoridades camerunesas a la amenaza terrorista ha sido, también, atroz y abusiva. Se han desplegado miles de agentes de las fuerzas de seguridad que han congregado a la fuerza en los pueblos a toda la población para detener después, sin explicaciones ni órdenes de detención, a varones y a niños, a los que han torturado y sometido a desaparición forzada.

Bintou, Magdeme, Camerún
Nuestras fuerzas de seguridad nos han hecho sufrir más áun que Boko Haram.

El día que los soldados vinieron a nuestro pueblo

El 27 de diciembre de 2014, se oyeron tiros en el pueblo. Todo el mundo huyó, pensando que era Boko Haram. Nos alivió ver que quien llegaba era el ejército de Camerún y, sintiéndonos a salvo, volvimos al pueblo. Para nuestra gran sorpresa, los soldados empezaron a tirar abajo las puertas, a entrar en nuestras casas y a ordenarnos que saliéramos de ellas. Nos llevaron al centro del pueblo, donde reunieron a toda la población. Nos pidieron que nos echáramos boca abajo en el suelo, y empezaron a registrar a todo el mundo.

Los soldados seleccionaron al azar a hombres y niños, y los subieron a los camiones.
Mujer camerunesa

Luego, los soldados seleccionaron a hombres y niños al azar. Los golpearon, los arrastraron por el suelo y les quitaron la ropa, dejándoles sólo los pantalones. A continuación, los subieron a los camiones. No podía ver la cara de mi hijo mientras los soldados le ordenaban que subiera al camión. Me daba miedo levantar la mirada, porque los soldados nos estaban apuntando con sus armas. Desde ese día, no lo he vuelto a ver, ni he tenido noticias suyas.”

Posteriormente, las autoridades han confirmado que 25 de las personas a las que se llevaron de las localidades de Magdeme y Doublé murieron esa misma noche, detenidas. Sin embargo, nadie sabe quiénes son ni dónde están enterradas. Y casi dos años después, no se ha vuelto a ver ni a tener noticias de los demás –más de 130–, pese a todos los esfuerzos de sus familiares. Sencillamente, han desaparecido.

Bintou, Magdeme, Camerún
Los soldados mataron a mi hermana y a su hija de siete años. A todos los hombres, incluido mi esposo y mis hijos, los subieron a los camiones y se los llevaron.

Desde los estudiantes hasta los periodistas: todo el mundo puede ser sospechoso

Fomusoh Ivo Feh no era más que un estudiante de periodismo, de 25 años, cuando fue detenido por haber enviado un mensaje sarcástico a sus amigos. En él hablaba sobre la dificultad de conseguir un buen trabajo en Camerún y, bromeando, afirmaba que lo más fácil era adherirse a Boko Haram: “Boko Haram recluta a jóvenes a partir de los 14 años. Condiciones para la incorporación: 4 asignaturas de secundaria, entre ellas religión.” Poco después, fue detenido y acusado de “intentar organizar una rebelión contra el Estado”. De ser declarado culpable, podría ser condenado a hasta 20 años de prisión.

La experiencia de Ivo no es, ni mucho menos, un ejemplo aislado de la brutal represión de las autoridades. La aprobación, por parte del gobierno camerunés, de una nueva ley antiterrorista ha tenido nefastas consecuencias para cientos de personas, a causa de su definición, imprecisa y amplia, de “terrorismo”. Han detenido a personas por delitos como no tener documento de identidad o haber visitado recientemente Nigeria.

Fue esta nueva ley la que permitió acusar al periodista Ahmed Abba de “complicidad y no denuncia de actos terroristas” por haber publicado información sobre Boko Haram. Ahmed permaneció tres meses recluido en secreto y fue torturado; de ser declarado culpable, podría ser condenado a muerte.

Abogado de Maroua (Camerún)
“La fiscalía no tiene nunca que presentar testigos. Con decir que, según un informador suyo, el acusado pertenece a Boko Haram, es suficiente.”

“Estar en esta prisión es como estar condenado a muerte”

Actualmente, hay en la cárcel más de un millar de personas acusadas de apoyar a Boko Haram; de conformidad con la nueva ley, pueden permanecer recluidas indefinidamente, sin acceso a sus familiares ni a asistencia letrada. Más de un centenar han sido condenadas a muerte por tribunales militares, y las condiciones de las celdas son terribles, constitutivas de tortura.

Dos presos recibieron tal paliza que murieron delante de nosotros. Esa noche dormimos con dos cadáveres en la celda.
Detenido de 70 años

Por ejemplo, en la prisión de Maroua, mueren al mes hasta ocho personas en aterradoras condiciones de masificación (casi 1.500 personas en un edificio con capacidad para 350) y malnutrición. Ni siquiera pueden estirar las piernas cuando duermen, así que lo hacen por turnos.

Camerún: Protejan nuestros derechos

¡La guerra contra el terror no los anula!

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