Corea del Norte: Conexión rechazada

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Comunicarse es una necesidad humana básica. Hacemos campaña para que los norcoreanos y norcoreanas puedan acceder a la información y comunicarse libremente incluso con familiares y amigos que vivan fuera del país.

Tus padres han desaparecido y no tienes forma de saber dónde están.

Cuando los agentes del Estado te hacen de pronto una visita un mes más tarde, es para comunicarte que están muertos, que dispararon contra ellos cuando intentaban salir del país. Sin posibilidad de hacer una llamada al extranjero y sin acceso a Internet ni a otras fuentes de información exteriores, no hay mucho que puedas hacer, más que aceptar la noticia.

Choi Hyun-joon, norcoreano que huyó de su país
Estuve ocho meses sin poder comunicarme con mis hijos; no tenía forma de asegurarme de que estuvieran bien.
Choi Hyun-joon
Como no podía telefonearlos, no tenía forma de saber si estaban en la cárcel o si habían muerto de hambre. Era un infierno en vida.
© Amnesty International
© Amnesty International

El largo camino a un teléfono

Un año después, un desconocido llama a tu puerta. Dice que trae una carta de tus padres: ¡Han logrado salir del país y están vivos! Quieren hablar contigo.

Pero hay un problema. Para hablar con ellos tienes que recorrer cientos de kilómetros, hasta llegar a la frontera para hacer una llamada internacional con un teléfono de contrabando, conectando ilegalmente con una red telefónica china. Al amparo de la noche, atraviesas montañas a pie para evitar las zonas de acceso restringido. Hay mucha vigilancia y corres el riesgo de que en cualquier momento te atrapen las autoridades.

A veces caminábamos toda la noche para cruzar un monte. Había que hacerlo de noche, no por el día. Era imposible no clavarse las ramas o arañarse con ellas.
Choi Ji-woo tuvo que recorrer cientos de kilómetros para hacer una llamada a su padre

¿Dificultades indignantes en un mundo ultra conectado? Esta es la situación habitual, a la que Choi Ji-woo se enfrentó. Al igual que ella, quienes intentan comunicar con el exterior corren grandes riesgos en este país, que sigue siendo uno de los más aislados del mundo.

Imagen: Choi Ji-woo, norcoreana residente en Seúl, Corea del Sur

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© AP Photo/Alexander F. Yuan
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Desconectados del mundo

El líder norcoreano Kim Jong-un ejerce un poder absoluto sobre el gobierno y sobre la mayoría de los aspectos de la vida cotidiana. Este dominio se traduce en un estricto control de la comunicación y del flujo de información tanto de entrada como de salida del país.

Sin acceso a teléfonos móviles chinos, que se introducen de contrabando para vendérselos a particulares en el mercado gris, los norcoreanos y norcoreanas apenas tienen forma de comunicarse con los familiares y amigos que se han marchado del país. Incluso si intentan hacer una llamada prohibida, se arriesgan a que las autoridades los sometan a vigilancia y los detengan.

El control de las comunicaciones no afecta únicamente a las personas a las que quienes huyen del país dejan allí. Los norcoreanos y norcoreanas que se marchan sólo pueden llamar al país si pagan considerables sumas por los servicios de intermediarios, que también son objeto de represión de manera habitual.

[En Corea del Norte] viví más de 40 años sin ser un ser civilizado. Vivíamos como animales.
Choi Hyun-joon, norcoreano que abandonó el país y vive ahora en Seúl, Corea del Sur

Además de no poder hacer llamadas de teléfono, la población norcoreana no tiene ningún acceso a Internet, aparte de una red aislada, que permite sólo el acceso a sitios web y correo electrónico internos. El acceso a medios de comunicación extranjeros y fuentes de información exteriores también está limitado, salvo si se obtiene por medio del mercado gris.

Imagen: Choi Hyun-joon

Penetración de la telefonía móvil en Corea del Norte

94 %

cobertura de redes móviles

3 millones

abonados a servicios nacionales de telefonía móvil

0

abonados ordinarios que pueden hacer llamadas internacionales con estos teléfonos

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¿Qué pedimos?

El gobierno de Corea del Norte tiene que respetar, proteger y hacer efectivo el derecho de sus ciudadanos y ciudadanas a la libertad de expresión.

Pedimos a Corea del Norte que les permita comunicarse libremente y acceder a la información sin fronteras y sin temor a sufrir represalias. Kim Jong-Un debe permitir a la población norcoreana conectarse con el mundo. Únete a nuestro llamamiento.

Así restringe Corea del Norte el acceso a información del exterior

1. La mayor parte de la población no tiene acceso al Internet que conocemos. La intranet nacional, conocida como kwangmyong, sólo permite el acceso a sitios web y correo electrónico internos.

2. Sólo los extranjeros pueden conseguir tarjetas SIM, en el aeropuerto de Pyongyang, para hacer llamadas telefónicas internacionales y acceder a Internet.
3. El Departamento de Seguridad del Estado cuenta con la “Oficina 27”, especializada en actividades encubiertas de inteligencia, como el uso de un complejo equipo para detectar frecuencias de telefonía móvil.
4. Los norcoreanos y norcoreanas a quienes se descubre utilizando teléfonos móviles de contrabando para llamar al extranjero son enviados a campos penitenciarios para presos políticos u otros centros de detención.
5. El tipo de aparatos que pueden tener en casa está sujeto a estrictas restricciones para impedir que quienes viven cerca de la frontera con Corea del Sur, China y Rusia reciban señales de radio y televisión extranjeras.

© AP Photo/Alexander F. Yuan