#OpenToSyria

Vivos y en acción

¿Qué puede hacer el mundo por los refugiados de Siria?

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© Amnesty International (Fotografía: Richard Burton)

Es una tarde cálida y soleada de noviembre en el polvoriento desierto de Jordania.

En un enorme edificio con techo de zinc, niñas y niños descalzos se alinean en el piso de hormigón: nenes regordetes de cinco años al lado de adolescentes altos y circunspectos.

La mayoría visten inmaculados trajes blancos y llevan cinturones de diferentes colores ceñidos a la cintura.

Cuando la clase de taekwondo comienza, todos practican sus patadas (arriba), dirigiendo los pies a cojines que los profesores sostienen a la altura del pecho. El ambiente disciplinado se alborota cuando se incorporan otros niños, creando pequeñas áreas de caos.

Mahmoud, profesor de Taekwondo
Lo más importante aquí es la educación formal y general de los niños, y también hacer amistades.

Las cifras

3,8M

Personas refugiadas sirias que viven ahora en la región.

380.000

Personas refugiadas sirias especialmente vulnerables que la ONU considera que necesitan ser reasentadas en otro país.

79.000

Plazas de reasentamiento ofrecidas en el mundo hasta ahora.

Esperando el futuro

Estamos en un pequeño rincón de Zaatari, un extenso campo para personas refugiadas sirias gestionado por el gobierno de Jordania y el ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados. Inaugurado en julio de 2012, acoge actualmente a más de 80.000 personas. Más de la mitad son niños y niñas.

Para ellos, una vida diaria normal es un recuerdo lejano. Muchos residentes en el campo lo han perdido todo, incluso a sus seres queridos: Un total de 190.000 personas han perdido la vida desde que comenzó el devastador conflicto.

Cuando el conflicto va a entrar en su quinto año en marzo de 2015, nadie sabe cuándo podrán regresar a sus hogares –o si eso será posible– los 3,8 millones de refugiados de Siria que ahora viven en Egipto, Irak, Jordania, Líbano y Turquía.

Mientras tanto, gracias a una pequeña ONG de Corea del Sur, 150 niños y niñas del campo de Zaatari pueden mantenerse ocupados aprendiendo un arte marcial cuatro veces a la semana. Su Academia de Taekwondo (ZATA - @ZaatariTA en Twitter) se propone simplemente llevarles esperanza mientras aguardan a que comience su futuro.

© Amnesty International (Fotografía: Richard Burton)

© Amnesty International (Fotografía: Richard Burton)
© Amnesty International (Fotografía: Richard Burton)

Aprender taekwondo no resolverá los graves problemas en esta ciudad aislada del desierto:

pobreza, trauma, sobrevivir al invierno. Pero es una contribución positiva que sin duda funciona: aquí los niños y niñas son felices y están llenos de energía.

Uno de sus siete profesores es Mahmoud, refugiado de Daraa, ciudad siria al otro lado de la frontera. “Lo más importante aquí es la educación formal y general de los niños, y también hacer amistades”, dice.

Algunos no van a la escuela o tienen familias numerosas, así que los traemos aquí y ellos se comportan bien.
Mahmoud, profesor de taekwondo

¿Qué pide Amnistía Internacional?

Queremos que los países más ricos del mundo acojan al 10 por ciento de los refugiados sirios más necesitados en 2015 y 2016: un total de 380.000 personas. Nuestro objetivo son los gobiernos de Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Chile, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Japón, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Reino Unido y Uruguay.

1,6M

Los refugiados de Siria que se encuentran ahora en Turquía.

7.737

Número total de plazas de reasentamiento ofrecidas en el mundo desde el inicio de la crisis de Siria.

© Amnesty International (Fotografía: Richard Burton)
© Amnesty International (Fotografía: Richard Burton)

Un rayo de esperanza

Tariq y Neda también huyeron de Daraa. Ahora viven en Irbid, segunda ciudad en población de Jordania. Enclavada al fondo de una calle secundaria, la empinada escalera de su edificio lleva a un pequeño apartamento en la tercera planta.

Innumerables pares de zapatos ante la puerta revelan las 21 personas que viven aquí: sus hijas mellizas de siete meses, su hijo de dos años y su familia extensa, todos compartiendo cinco habitaciones.

Tariq nos da la bienvenida y nos hace pasar a un escueto salón decorado con papel de pared marrón y cojines de color ocre en el suelo; nos ofrece café. Mientras los niños juegan, nos dice que ser detenido y ser torturado en Siria durante 24 días fue como 24 años. “Me golpeaban en zonas sensibles y me quemaban con cigarrillos.”

Huyó a Jordania en marzo de 2012 y ganó lo bastante para que sus familiares se reunieran con él. Pero perdió su empleo cuando el gobierno de Jordania comenzó a impedir que los sirios trabajen. Jordania acoge ahora a casi 620.000 refugiados, y el país siente la presión.

Me golpeaban en zonas sensibles y me quemaban con cigarrillos.
Tariq

Una oportunidad para establecerse

Tariq y Neda se sienten frustrados y preocupados, pero hay un rayo de esperanza: el ACNUR ha determinado que cumplen las condiciones para establecerse de modo permanente en otro país.

El reasentamiento es una oportunidad de cambiar de vida a la que tienen acceso refugiados especialmente vulnerables, como supervivientes de tortura, personas con problemas médicos graves, mujeres y niños y niñas que corren peligro de sufrir abusos.

Pero el proceso avanza con una lentitud exasperante: sólo 7.737 refugiados sirios se habían reasentado en otros países hasta diciembre de 2014. La mayoría de los países no han abierto aún sus puertas a ninguno.

Pensamos que las sociedades más ricas del mundo pueden hacer más por los refugiados sirios. Por eso nuestra campaña #OpenToSyria insta a sus gobiernos a que tiendan una mano a países como Jordania abriendo sus puertas a quienes, como Tariq, más lo necesitan.

El reasentamiento por sí solo no resolverá la crisis de refugiados de Siria. Pero al igual que la escuela de taekwondo de Zaatari, es una contribución tangible que podemos hacer para ayudar a algunas de las personas atrapadas en la mayor crisis humanitaria de nuestra época.

© Amnesty International (Fotografía: Richard Burton)

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