Bahréin: Mensaje de agradecimiento del preso de conciencia Nabeel Rajab tras su liberación

De Nabeel Rajab

Nabeel Rajab, destacado activista de los derechos humanos bahreiní, encarcelado por convocar protestas contra el gobierno, fue liberado el 24 de mayo. Nos habló de cómo lo han tenido encarcelado –pero no lo han silenciado– y de lo que el apoyo internacional significa para él.

Nabeel Rajab, Bahréin, 2012. © Particular

Soy Nabeel Rajab, presidente del Centro de Derechos Humanos de Bahréin (BCHR) y director del Centro de Derechos Humanos del Golfo (GCHR). Acabo de salir de la cárcel tras cumplir una condena de dos años por mi trabajo pacífico y legítimo de derechos humanos.

Soy uno de los muchos defensores de los derechos humanos que sufren persecución, ataques, arrestos y cárcel en Bahréin y en la región. Me encarcelaron por cargos falsificados de “prácticas ilegales, incitar a reuniones ilegales y organizar manifestaciones sin permiso a través de Twitter y otras redes sociales”.

El Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, de la ONU, resolvió que mi detención era arbitraria. En Bahréin, las autoridades utilizan el sistema judicial para atacar a defensores y activistas de los derechos humanos. Es importante señalar que no me han puesto en libertad como gesto de buena voluntad, sino por haber cumplido en su integridad la condena que se me impuso.

Dos años difíciles

He pasado dos años difíciles lejos de mi querida familia y del trabajo que tanto amo, que es defender los derechos de las personas. Durante dos años me han mantenido alejado de otros presos de conciencia, en un edificio distinto dentro de la prisión de Jaw, para asegurarse de que no me comunicaba con ellos.

En este tiempo de aislamiento, mi esposa me habló, durante las breves llamadas y entrevistas que mantuvimos, de la solidaridad del mundo libre hacia mí y de las campañas organizadas por Amnistía Internacional y otros. Esto me hacía sentir en mi corazón que no estaba solo.

Las autoridades bahreiníes intentaban quebrar mi determinación y mi espíritu; sin embargo, cada día me sentía más decidido a continuar con mi lucha en defensa de las libertades fundamentales.

El hecho más doloroso fue la muerte de mi madre, que siempre me había apoyado y ayudado. Las autoridades no me permitieron asistir a las honras fúnebres. Pero la solidaridad de personas que aman la libertad me dio una fuerza especial.

Cientos de nuevos activistas

Sé que hay que pagar un precio muy alto cuando se trabaja por los derechos humanos en esta parte del mundo. Pero voy a continuar. Tal vez algunas personas hayan de pagarlo para alcanzar la democracia, la justicia y el respeto de los derechos humanos. Soy uno de los muchos que están dispuestos a pagar ese precio por mi nación y por nuestras generaciones futuras.

Las autoridades me arrestaron para transmitir el mensaje de que detendrán a quien defienda públicamente los derechos humanos en Bahréin. Por extraño que parezca, no eran conscientes de que, al actuar de ese modo, han creado cientos de activistas que seguirán el mismo camino que yo.

La mayoría de los activistas de derechos humanos y de los líderes políticos en Bahréin están entre rejas. Dedico un esfuerzo sin límites a conseguir su libertad, recurriendo a toda clase de medios pacíficos. Después necesitamos un diálogo nacional abierto y sin trabas que conduzca al respeto de los derechos de las personas.

Mis colegas del Centro de Derechos Humanos de Bahréin y yo hemos recibido numerosos premios de derechos humanos por defender los derechos civiles y los derechos humanos de todos los bahreiníes. Continuaremos con nuestro trabajo porque sigue habiendo muchos presos políticos, entre ellos presos de conciencia, recluidos por cargos falsos.

Quiero dar las gracias a todos los miembros de Amnistía Internacional por su persistencia en la defensa de los derechos humanos y la libertad. Gracias también a todos ustedes por su trabajo y sus campañas por mi liberación. Su trabajo me ha dado esperanza para un futuro mejor para todo el mundo.