¿Puede la ONU conseguir que las autoridades de Sri Lanka #DiganLaVerdad?

De Yolanda Foster

Los activistas han luchado incansablemente para que la crisis de derechos humanos de Sri Lanka se mantenga en la agenda internacional. Su valor y su persistencia podrían por fin dar frutos.

Por Yolanda Foster, del equipo de Sri Lanka de Amnistía Internacional

Últimamente ha habido muchos nervios entre las personas que han sufrido abusos contra los derechos humanos en Sri Lanka, y también entre los activistas que las apoyan. Se han estado preparando para una decisiva visita de Navi Pillay, alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, que comenzó el 25 de agosto.

Se trata de la primera visita oficial de la alta comisionada a Sri Lanka desde que en 2009 finalizara el conflicto armado del país entre las fuerzas del gobierno y el grupo separatista armado conocido como Tigres de Tamil. Los activistas han trabajado mucho para llegar a este punto, y en circunstancias muy difíciles.

Un abogado con el que hablé dijo que actualmente en Sri Lanka hay un “clima de opresión”. Se sigue e interroga a activistas importantes. Las víctimas temen ser castigadas por denunciar y no están seguras de cuál es la mejor manera de contar sus historias a Navi Pillay sin arriesgar su seguridad.

Exponer la verdad
Mientras Navi Pillay se reúne con autoridades del gobierno, jueces y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, los activistas afirman que seguirán exponiendo la verdad que el gobierno tanto desea ocultar: los abusos contra los derechos humanos a gran escala perpetrados en el transcurso y después de la sangrienta guerra civil de Sri Lanka.

Decenas de miles de personas murieron, fueron torturadas y desaparecieron durante la guerra civil entre 1983 y 2009.

En junio, lanzamos nuestra campaña "Digan la verdad". Con ella pedimos a Sri Lanka que reconozca su atroz historial de tortura, homicidios y otros abusos contra los derechos humanos, y que le ponga fin. Porque, aunque la guerra civil haya acabado, criticar al gobierno puede significar poner en peligro la vida.

La guerra acabó, pero la crisis, no
Ha sido un viaje muy largo y difícil hasta llegar aquí.

Durante los últimos meses del conflicto, en 2009, se disparó el número de víctimas civiles. Amnistía Internacional pidió a la ONU una investigación internacional sobre presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.

No obstante, en mayo de ese año, 29 Estados miembros de la ONU aprobaron una resolución del Consejo de Seguridad redactada por el gobierno de Sri Lanka en la que éste se felicitaba por ganar la guerra.

Un alto funcionario de Sri Lanka arremetió contra Amnistía Internacional tildándola de “mentirosa y defensora del terror”. Al mismo tiempo, el gobierno adoptaba severas medidas contra las personas que defendían los derechos humanos en Sri Lanka.

Amnistía Internacional siguió colaborando con los activistas de derechos humanos de Sri Lanka y los familiares de las víctimas del país, que viajaron al Consejo de Derechos Humanos para dar testimonio ante el mundo. Juntos, pusimos de manifiesto la tortura, las desapariciones forzadas y las detenciones arbitrarias.

Hemos trabajado para demostrar que, a pesar del final oficial de la guerra, la crisis de derechos humanos del país no se ha terminado.

Incansable campaña
Muchos srilankeses, entre ellos el doctor Manoharan, cuyo hijo fue ejecutado en 2006, y Sandya Eknaligoda, cuyo esposo fue sometido a desaparición en 2010, han hecho campaña incansablemente a través de la ONU en favor de la justicia.

En 2010, la respuesta del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, fue encargar a un grupo de expertos que lo asesorara sobre cuál sería la mejor forma de garantizar que los responsables de posibles crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad respondieran ante la justicia. El grupo de expertos confirmó muchos de nuestros resultados y también recomendó que se creara una investigación internacional independiente sobre presuntos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en Sri Lanka.

Navi Pillay también pidió una investigación de este tipo. Su llamamiento tuvo mayor resonancia gracias al espeluznante documental Sri Lanka’s Killing Fields (Los campos de la muerte de Sri Lanka), que se proyectó en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y que sacaba a la luz nuevas pruebas de crímenes de guerra. Cada vez más Estados miembros de la ONU se dieron cuenta de que ya no podían seguir ignorando la crisis de derechos humanos de Sri Lanka.

De resoluciones a soluciones reales
En marzo de 2012, el Consejo pidió a Sri Lanka que garantizara la rendición de cuentas por presuntas violaciones del derecho internacional, y en una resolución de seguimiento de este año tomó nota de la petición de Navi Pillay de que se efectuara una investigación internacional y expresó su preocupación por que continuaran las violaciones de derechos humanos.

El resultado de la visita de Navi Pillay a Sri Lanka es muy esperado por quienes desean que el Consejo pase de resoluciones políticas a soluciones sobre el terreno. La alta comisionada informará pronto al Consejo de su visita.

Yo viajaré con el doctor Manoharan al Consejo de Derechos Humanos este mes de septiembre para entregar nuestra petición Sri Lanka: Digan la verdad y pedir que se emprendan acciones. Necesitamos tu apoyo ahora: cada firma cuenta.

Porque, manteniendo la presión, los activistas ya han hecho que la atención cambie de la declaración congratulatoria del gobierno srilankés en 2009 a las personas cuyas vidas han sido arrebatadas o brutalmente cambiadas. Ha llegado el momento de decir la verdad.

Actúa
Firma nuestra petición en la que pedimos a las autoridades de Sri Lanka que digan la verdad sobre los abusos pasados y presentes, y que estos abusos no vuelvan a producirse.