Más vale prevenir que curar

De Alberto Estévez

Por Alberto Estévez, Coordinador de Promoción del Tratado sobre Comercio de Armas, Secretariado Internacional de Amnistía Internacional

Ha llegado el momento de la verdad para los derechos humanos. Hoy viernes en Nueva York se hace público el segundo proyecto del Tratado sobre Comercio de Armas (TCA) en el marco de la Conferencia Final de la ONU sobre el TCA. El lunes y martes continuarán las negociaciones y el texto definitivo se hará público el miércoles 27 de marzo.

La cuestión clave para Amnistía Internacional es si el Tratado tendrá o no un enfoque preventivo que impida una transferencia de armas cuando el Estado que debe autorizar la operación sabe que se usarán para cometer atrocidades. Traducido a “jerga legal” esto quiere decir si evitará las violaciones de derechos humanos que constituyen crímenes conforme al derecho internacional, es decir, las ejecuciones extrajudiciales, las desapariciones forzadas y la tortura. Es lo que en Amnistía llamamos la “Regla de Oro”.

Cuando hace ya 26 años me convertí en miembro de Amnistía, sobre todo escribía –primero a mano, luego con máquina de escribir y años más tarde en un ordenador- Acciones Urgentes a gobiernos de todo el mundo sobre casos de ejecuciones extrajudiciales, torturas y desapariciones (entonces escritas con comillas, “desapariciones”, ya que aún no había una Convención Internacional sobre estas, que entró en vigor en 2010, resultado de los esfuerzos de AI).

Las Acciones Urgentes cumplían 40 años esta semana y siguen siendo una excelente herramienta de acción. En un momento dado me pregunté si no sería mejor prevenir que curar, es decir, cómo podía asegurarme de que en los próximos años iba a escribir menos cartas y, de paso, ayudar a salvar vidas. Así supe sobre la postura de Amnistía Internacional acerca de las transferencias militares, de seguridad y policiales, acordada en los años 80 en las Reuniones del Consejo Internacional. En pocas palabras, esta política es la “Regla de Oro”, que será la prueba del algodón para el Tratado sobre Comercio de Armas.

Ayer, en la sala de negociaciones en la sede de la ONU en Nueva York, Finlandia presentó una propuesta que refleja la Regla de Oro del derecho internacional de los derechos humanos. El Reino Unido expresó su apoyo a esa formulación. España y Liechtenstein hicieron propuestas similares esta mañana, dejando patente su compromiso con este principio. Por contra, otros como Noruega, Japón y Costa Rica hicieron propuestas que se centraban solo en la prohibición de transferencias relacionadas con violaciones del Derecho Internacional Humanitario durante conflictos armados. Seguiremos trabajando para convencer a estos y otros Estados para que primen los derechos humanos. Mientras, EE.UU. espera, escucha y está abierto al diálogo para mejorar el texto sobre la mesa, pero con límites. Otros Estados, algunos poderosos, que se oponen a la Regla de Oro.

El primer tiempo del partido termina hoy viernes. El lunes y martes se jugará la segunda parte y ahí veremos si los Estados pondrán los derechos humanos en el centro de sus preocupaciones o si primarán otras consideraciones, ya sean geoestratégicas, económicas o cuestiones de supuesta “seguridad nacional”. El miércoles veremos si hay prórroga o no, porque si el Tratado no se adopta por consenso el jueves 28 de marzo, irá a votación a la Asamblea General de la ONU y necesitará el apoyo de al menos 130 países de los 193 que la integran.

Amnistía Internacional quiere ver reflejados en el Tratado al menos dos principios básicos:

a) Ningún Estado autorizará transferencias de armas a ningún destinatario cuando dicha transferencia ayude o asista a la comisión de genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra o violaciones persistentes de los derechos humanos constitutivas de crímenes en virtud del derecho internacional, como homicidios extrajudiciales, desapariciones forzadas y torturas;

b) Ningún Estado autorizará transferencias de armas cuando exista un riesgo sustancial de que dichas armas se empleen para cometer o facilitar que se cometan violaciones graves del derecho internacional de los derechos humanos o del derecho internacional humanitario.

Además, seguiremos presionando para que los Estados lleven a cabo rigurosas evaluaciones de riesgo como parte de su sistema nacional de control de las exportaciones, controlen las municiones y las piezas y componentes, así como todas las actividades del comercio internacional de armas convencionales. Igualmente, el TCA deberá incluir medidas enérgicas de aplicación y un sistema para la presentación de informes periódicos por todos los Estados que permita examinar si el gobierno actúa de forma responsable en el comercio internacional de armas.

Seguiremos peleando hasta el miércoles que viene, cuando se haga público el último proyecto de texto, para mantener la vela encendida, porque como decía el fundador de Amnistía Internacional, Peter Benenson:

“La vela no arde por nosotros, sino por todos aquellos que no conseguimos sacar de prisión, que fueron abatidos camino a prisión, que fueron torturados, secuestrados o víctimas de 'desaparición'. Para eso es la vela."

Actúa:
Click. Boom. Stop Arming Human Rights Abusers.

Más información:

Balas no perdidas: por qué el Tratado sobre el Comercio de Armas debe regular la munición (Blog, 21 marzo 2013)
Tratado sobre el Comercio de Armas: no hay que perder esta oportunidad histórica de salvar vidas (Comunicado de prensa, 18 marzo 2013)