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Escribe por los Derechos 2012/República Dominicana: No vivimos; sólo sobrevivimos

Mensaje de Ana Montilla, cuyo esposo, Juan Almonte, continúa desaparecido. Miembro del Comité Dominicano de los Derechos Humanos, Juan desapareció cuando se dirigía a su trabajo el 28 de septiembre de 2009 en Santo Domingo, República Dominicana; algunos testigos vieron cómo era detenido por agentes de policía. Su familia sigue sin saber dónde ésta o qué le ha sucedido desde entonces.

Mi nombre es Ana Montilla. Como le sucede a la familia de todas las personas desaparecidas, es imposible saber cuál es mi estado. No sé si sigo siendo esposa o si ya soy viuda. Lo mismo puede decirse de nuestros hijos, que no saben si siguen teniendo un padre.

Vivimos en un estado de emociones contradictorias. Si está muerto, quizá sea mejor que no lo encuentren, porque es mejor pensar que está desaparecido que muerto. Pero también quiero saber su paradero para que, si está vivo, podamos decirle que siempre estaremos a su lado. Y si está muerto, para que podamos darle el entierro cristiano que se merece como ser humano que es, o que era.

Juan era el cabeza de familia, y cuando desapareció todo se vino abajo. Comenzamos a tener problemas económicos y de otro tipo.
Vivir sin respuesta a tantas preguntas, irse a la cama y dar vueltas y vueltas hasta el amanecer con las mismas preguntas en la cabeza: ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué él? ¿Por qué nosotros? ¿Por qué sucede esto en estos tiempos?

Crees que vives en una sociedad democrática. Yo creía que mi país se regía por el Estado de derecho, y que no era un estado policial donde la policía controla hasta la justicia. Donde todos los días ejecutan por igual al inocente y al culpable. Donde, para ocultar sus actos delictivos, colocan pruebas e inventan informes. Donde una Procuraduría General o una Fiscalía sólo actúan si hay dinero o si afecta a alguien importante. Lo único que hace falta es ocupar un puesto gubernamental o alistarse en las fuerzas de seguridad y entonces se puede hacer lo que a uno le plazca y quedar por encima de la ley.

No vivimos; sólo sobrevivimos cada día y cada ocasión especial sin nuestro ser querido. Esperando la justicia que se nos ha negado, esperando un milagro.

Es horrible tener que acabar viviendo en otro país porque todos los procedimientos relacionados con el caso se nos han negado en mi país. Pero sé que la justicia existe en algún lugar del mundo y la encontraré. Lucharé para que todas y cada una de las personas que estuvieron involucradas paguen por su crimen, no importa el tiempo que se tarde.

Sólo buscamos respuestas, justicia. Que nuestro país, y la familia de Juan Almonte en particular, conozca la verdad.

Ana Montilla

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