Israel y los Territorios Ocupados - INFORME 2007 AMNISTIA INTERNACIONAL

Human Rights in Estado de Israel

Amnistía Internacional  Informe 2013


The 2013 Annual Report on
Israel y los Territorios Palestinos Ocupados is now live »

Jefe del Estado: Moshe Katzav
Jefe del gobierno: Ehud Olmert (sustituyó a Ariel Sharon en abril)
Pena de muerte: abolicionista para los delitos comunes
Estatuto de la Corte Penal Internacional: firmado, aunque se ha declarado la intención de no ratificarlo

 

Como consecuencia del aumento de la violencia entre israelíes y palestinos, se triplicaron los homicidios de palestinos a manos de fuerzas israelíes. El n�mero de israelíes muertos a manos de grupos armados palestinos se redujo a la mitad. Más de 650 personas palestinas, entre ellas unos 120 menores, y 27 israelíes murieron por homicidio. Las fuerzas israelíes efectuaron bombardeos aéreos y artilleros en la Franja de Gaza, e Israel continuó ampliando los asentamientos ilegales y construyendo una valla/muro de 700 km en tierras palestinas de los Territorios Ocupados. Los bloqueos militares, el aumento de las restricciones impuestas por Israel a la libertad de circulación de la población palestina y la confiscación israelí de los derechos de aduana palestinos provocaron un considerable deterioro de las condiciones de vida de la población palestina de los Territorios Ocupados, hasta el punto de que la pobreza, la dependencia de la ayuda alimentaria, los problemas de salud y el desempleo alcanzaron proporciones de crisis. Soldados y colonos israelíes cometieron graves abusos contra los derechos humanos de la población palestina, incluidos homicidios ilegítimos, en la mayoría de los casos con impunidad. Las fuerzas israelíes detuvieron a millares de personas palestinas en todos los Territorios Ocupados por presuntos delitos contra la seguridad, y centenares fueron sometidas a detención administrativa. Se continuó encarcelando a objetores de conciencia israelíes por negarse a prestar servicio en el ejército. En una guerra de 34 días contra Hezbolá, que tuvo lugar en Líbano en julio y agosto, las fuerzas israelíes cometieron graves violaciones del derecho internacional humanitario, incluidos crímenes de guerra. Los bombardeos israelíes mataron a casi 1.200 personas y destruyeron o dañaron decenas de miles de viviendas y otras infraestructuras civiles. Asimismo, las fuerzas israelíes dejaron esparcidas por todo el sur de Líbano cerca de un millón de bombas de racimo sin explotar, que continuaron matando y mutilando a civiles tras el conflicto.

Información general

Ehud Olmert se convirtió en primer ministro en abril tras haber ejercido las atribuciones del cargo desde enero, cuando el primer ministro Ariel Sharon sufrió un grave ataque de apoplejía. En vísperas de las elecciones legislativas de marzo, Olmert anunció su intención de aplicar unilateralmente un plan de �convergencia�, en virtud del cual Israel se anexionaría tierras palestinas situadas al oeste de la valla/muro de 700 km que estaba construyendo en la Cisjordania ocupada, incluido Jerusalén Oriental, y conservaría el control del valle del Jordán y la frontera de Cisjordania con Jordania. De acuerdo con este plan, Israel se anexionaría alrededor del 12 por ciento de la Cisjordania ocupada, incluidos los terrenos donde estaban emplazados los principales asentamientos israelíes, en los que residían el 80 por ciento de los colonos israelíes.

Las relaciones entre el gobierno israelí y la Autoridad Palestina se deterioraron cuando el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) ganó las elecciones parlamentarias celebradas en los Territorios Ocupados en enero. El gobierno israelí no mantenía relaciones oficiales con la administración de Hamás, pero sí tenía comunicación con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, y su partido, Fatah.

Guerra entre Hezbolá e Israel

En una guerra de 34 días que estalló el 12 de julio, tras entrar el brazo militar de Hezbolá en Israel y lanzar un ataque contra una patrulla israelí en el que mató a tres soldados y capturó a otros dos, las fuerzas israelíes efectuaron bombardeos aéreos y de artillería que mataron a casi 1.200 personas en Líbano, incluidos centenares de menores. Asimismo, destruyeron decenas de miles de viviendas y comercios, principalmente en el sur de Líbano y en barrios periféricos de Beirut, y atacaron y dañaron carreteras generales y puentes en todo el país. Los misiles lanzados por Hezbolá contra Israel mataron a 43 civiles y causaron daños en centenares de edificios.

En el curso del conflicto, las fuerzas israelíes cometieron graves violaciones del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, incluidos crímenes de guerra. En particular, llevaron a cabo ataques indiscriminados y desproporcionados en gran escala. Al parecer, lanzaron también ataques directos contra infraestructura civil a modo de castigo colectivo para inducir a la población y al gobierno de Líbano a volverse contra Hezbolá, y con objeto también de menoscabar la capacidad militar de Hezbolá.

Al concluir el año permanecían recluidos en prisiones israelíes al menos seis ciudadanos libaneses, la mayoría de los cuales eran combatientes o presuntos combatientes de Hezbolá, y éste no había revelado la suerte ni el estado de los dos soldados israelíes capturados. Seg�n informes, ambas partes mantenían negociaciones indirectas para acordar un canje de prisioneros. Israel suspendió el acceso del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) a sus prisioneros al negarse Hezbolá a permitírselo en el caso de los dos soldados israelíes.

En los �ltimos días de la guerra, una vez acordadas las condiciones del alto el fuego, las fuerzas israelíes lanzaron en el sur de Líbano centenares de miles de bombas de racimo, que contenían hasta cuatro millones de bombas más pequeñas. Cerca de un millón de éstas que quedaron esparcidas por todas partes sin explotar continuaron matando y mutilando a civiles mucho después de acabada la guerra. Al final del año habían muerto o resultado heridas a causa de estas bombas y de minas recién puestas unas 200 personas, incluidos decenas de menores. A pesar de las reiteradas peticiones, Israel no proporcionó a los organismos de la ONU encargados de las operaciones de despeje de minas sin explotar mapas detallados de los lugares exactos donde sus fuerzas habían lazando bombas de racimo.

Homicidios de palestinos

Las fuerzas israelíes efectuaron frecuentes bombardeos aéreos y de artillería contra la Franja de Gaza, a menudo en zonas residenciales y campos de refugiados densamente poblados. Mataron a unos 650 palestinos, la mitad de ellos civiles desarmados, e incluidos unos 120 menores, con lo que la cifra de víctimas se triplicó con respecto a 2005. El 27 de junio, tras un ataque llevado a cabo dos días antes por miembros de grupos armados palestinos contra un puesto militar situado dentro de Israel y en el que mataron a dos soldados israelíes y capturaron a un tercero -el cabo Gilad Shalit-, el ejército israelí lanzó la operación �Lluvia de verano�. Los ataques israelíes se intensificaron espectacularmente tras la captura de Gil'ad Shalit, si bien los meses anteriores se habían caracterizado también por los homicidios de palestinos y los bombardeos aéreos y artilleros llevados a cabo por Israel en la Franja de Gaza y Cisjordania.

El 9 de junio, siete miembros de la familia Ghalia -cinco menores y sus progenitores- murieron y unos 30 civiles más resultaron heridos al efectuar las fuerzas israelíes varios disparos de artillería contra una playa del norte de la Franja de Gaza en la que numerosas familias palestinas disfrutaban del primer fin de semana de las vacaciones escolares. El ejército israelí negó su responsabilidad en los homicidios, pero no hizo nada para demostrarlo.

La madrugada del 8 de noviembre, 18 miembros de la familia Athamna murieron y decenas de civiles más resultaron heridos a causa de una descarga de artillería efectuada contra un barrio densamente poblado de Beit Hanoun, en el norte de la Franja de Gaza. Las víctimas, ocho de las cuales eran menores, murieron mientras dormían o cuando huían del bombardeo, que duró alrededor de 30 minutos y en el transcurso del cual impactaron en la zona unos 12 proyectiles. Las autoridades israelíes expresaron su pesar por los homicidios, señalando que se había atacado por error a las casas alcanzadas debido a un fallo técnico, pero desoyeron las peticiones de que se realizara una investigación internacional. El ataque se produjo tras una incursión israelí de seis días en Beit Hanoun que llevaba el nombre en clave de �Nubes de otoño� y en el curso de la cual las fuerzas israelíes mataron a unos 70 palestinos, al menos la mitad de los cuales eran civiles desarmados, incluidos varios menores y dos voluntarios de servicios de ambulancia de emergencia. En la incursión resultaron, además, heridas unas 200 personas más, entre ellas decenas de menores.

La mayoría de los homicidios de palestinos tuvieron lugar en la Franja de Gaza, aunque también hubo decenas en Cisjordania.

La niña de ocho años Akaber ?Abd al-Rahman ?Ezzat Zayed murió a causa de disparos de fuerzas especiales israelíes, que abrieron fuego contra un automóvil en el que se dirigía al hospital junto con su tío, quien resultó gravemente herido. El ataque tuvo lugar el 17 de marzo en el pueblo de Yamun, cerca de la ciudad de Yenin, en el norte de Cisjordania.

El 19 de diciembre, Dua'a Nasser ?Abdelkader, de 14 años, murió alcanzada por disparos de soldados israelíes al acercarse con una amiga a la valla/muro cerca de Fara'un, pueblo del norte de Cisjordania.

Las fuerzas israelíes continuaron asesinando a palestinos buscados, y al hacerlo mataron e hirieron a simples transe�ntes.

Nueve miembros de la familia Abu Salmiya resultaron muertos al bombardear un caza F16 israelí su casa el 12 de julio a las dos y media de la madrugada. Seg�n el ejército israelí, en ese momento se hallaba en la vivienda un destacado dirigente del brazo armado de Hamás. Éste sobrevivió al ataque, el cual acabó, en cambio, con una familia entera: el dueño de la casa, Nabil Abu Salmiya, líder político de Hamás y profesor universitario; su esposa, Salwa, y siete de sus hijos, todos los cuales eran menores de 18 años. También resultaron heridos decenas de vecinos, y varias casas más sufrieron daños.

Ataques de grupos armados palestinos

Los homicidios de israelíes a manos de grupos armados palestinos continuaron, pero se redujeron a la mitad de los cometidos el año anterior, lo que supuso la cifra más baja desde el comienzo de la Intifada en el año 2000. En total murieron a causa de ataques palestinos en Israel y los Territorios Ocupados 21 civiles israelíes, incluido un menor, y 6 soldados.

Once civiles israelíes murieron y 68 más resultaron heridos en un atentado suicida con explosivos cometido el 17 de abril en la antigua estación de autobuses de Tel Aviv y cuya autoría se atribuyó el brazo armado de la Yihad Islámica.

El 30 marzo se perpetraron dos atentados suicidas, uno de los cuales mató a cuatro civiles israelíes, incluido un menor de 16 años, cerca de la entrada del asentamiento israelí de Kedumim, en el norte de Cisjordania.

Aumentó considerablemente el n�mero de cohetes �Qassam� de fabricación casera lanzados por grupos palestinos armados contra el sur de Israel desde la Franja de Gaza. En la mayoría de los casos, estas armas de efecto indiscriminado no causaron bajas, si bien en noviembre murieron en sendos ataques con cohetes lanzados contra Sderot dos civiles israelíes, Fatima Slutzker y Yaakuv Yaakobov, y resultaron heridos varios más.

Ataques de colonos israelíes

Los colonos israelíes de Cisjordania lanzaron reiterados ataques contra palestinos y sus bienes, así como contra defensores de los derechos humanos y pacifistas internacionales que pretendían documentar tales agresiones. Algunos de los ataques tuvieron lugar durante la cosecha de la aceituna, en octubre y noviembre, cuando, al intentar los agricultores palestinos acceder a sus campos, situados cerca de asentamientos israelíes, los colonos quisieron impedírselo. En junio, el Tribunal Supremo de Israel dictó un fallo en el que ordenaba al ejército y la policía proteger de los ataques de los colonos a los agricultores palestinos que fueran a trabajar a sus tierras. La frecuencia de estos ataques se redujo, pero continuaron produciéndose, a veces en presencia de fuerzas de seguridad israelíes que no hicieron nada para impedirlos.

El 25 de marzo por la noche, un grupo de colonos israelíes agredieron a ?Abderrahman Shinneran cuando dormía en su tienda junto con su esposa y sus tres hijos, en Susia, en el sur de los montes de Hebrón. Cuando su hermano ?Aziz acudió en su ayuda, también fue agredido y herido.

El 18 de noviembre, Tove Johansson, defensora suiza de los derechos humanos de 19 años de edad, fue agredida por colonos israelíes cuando, acompañando a unos escolares palestinos, fue a cruzar un puesto de control militar israelí cerca del asentamiento de Tel Rumeida, en la ciudad cisjordana de Hebrón. La golpearon con una botella rota, que le causó heridas en la cara. Los soldados israelíes del puesto de control no hicieron nada para impedir la agresión ni para detener a sus autores.

Impunidad y administración de justicia

En diciembre, el Tribunal Supremo anuló una ley discriminatoria promulgada el año anterior que negaba a las víctimas palestinas indemnización por los abusos sufridos a manos de las fuerzas israelíes. Sin embargo, la impunidad siguió siendo generalizada en el caso de los soldados y los colonos israelíes responsables de homicidios ilegítimos, malos tratos y otros abusos contra los derechos humanos de los palestinos, así como de ataques contra sus bienes. Raras veces se iniciaban investigaciones y procesamientos por tales abusos, y cuando se hacía solía ser porque los abusos habían sido denunciados por organizaciones de derechos humanos y por los medios de comunicación. En cambio, las autoridades israelíes adoptaron diversas medidas contra palestinos sospechosos de participar directa o indirectamente en ataques contra israelíes; entre esas medidas se incluían algunas contrarias al derecho internacional, como asesinatos, abusos físicos y castigos colectivos. Los palestinos declarados culpables de participar en ataques contra israelíes solían ser condenados a cadena perpetua por tribunales militares israelíes, mientras que en los contados casos en que se declaraba a israelíes culpables de homicidio o abusos contra palestinos, los tribunales israelíes imponían penas poco severas.

Las fuerzas israelíes detuvieron a millares de palestinos, incluidos decenas de menores, en muchos casos durante operaciones militares israelíes llevas a cabo en la Franja de Gaza. La mayoría de los detenidos quedaron en libertad sin cargos, pero centenares de ellos fueron acusados de delitos contra la seguridad. Entre los detenidos había decenas de parlamentarios y ministros de Hamás, a los que se detuvo después de que unos palestinos armados capturaran a un soldado israelí en junio, aparentemente para ejercer presión a fin de conseguir la liberación de éste.

Los juicios de palestinos ante tribunales militares no solían cumplir las normas internacionales sobre juicios justos, y las denuncias de tortura y otros malos tratos infligidos a los detenidos no se investigaban adecuadamente. Centenares de palestinos fueron sometidos a detención administrativa sin cargos ni juicio, y más de 700 continuaban en esta situación al concluir el año. Se restringieron gravemente las visitas de familiares a unos 10.000 presos palestinos, pues se negaron los permisos pertinentes a muchos de sus parientes.

Encarcelamiento de presos de conciencia

Varios israelíes de ambos sexos que se negaron a prestar servicio en el ejército por no estar de acuerdo con la ocupación israelí de los Territorios Ocupados fueron encarcelados por periodos de hasta cuatro meses. Amnistía Internacional los consideró presos de conciencia.

Uri Natan, de 18 años, cumplió ocho condenas de prisión consecutivas, que sumaban en total cinco meses de privación de libertad, por negarse a ser reclutado en el ejército debido a su objeción de conciencia a la ocupación militar israelí de los Territorios Ocupados.

Violaciones de derechos económicos y sociales

Israel continuó ampliando sus asentamientos ilegales e intensificó la construcción de una valla/muro de 700 km, el 80 por ciento de la cual discurría por el interior de la Cisjordania ocupada, incluido Jerusalén Oriental y sus alrededores. Con tal fin se confiscaron grandes extensiones de tierras palestinas. La valla/muro y más de 500 puestos de control y bloqueos militares israelíes establecidos por toda Cisjordania confinaban cada vez más a los palestinos a zonas restringidas y les negaban la libertad de circulación entre las ciudades y pueblos de los Territorios Ocupados. Muchos estaban aislados de sus tierras de labranza, su principal medio de vida, o no podían acceder libremente a sus puestos de trabajo, a los centros de educación y de salud ni a otros servicios.

Se tomaron nuevas medidas discriminatorias para aplicar el sistema de puestos de control y carreteras separadas para israelíes y palestinos. En noviembre, el ejército israelí dictó una orden por la que se prohibía a los israelíes utilizar sus vehículos para transportar a palestinos en Cisjordania, donde muchas carreteras o tramos de carretera eran para uso exclusivo de los israelíes, principalmente de los 450.000 colonos de Cisjordania. En la Franja de Gaza, las autoridades israelíes tuvieron cerrado total o parcialmente durante la mayor parte del año el paso de Rafah, en la frontera con Egipto, �nico punto de entrada y salida para el millón y medio de habitantes palestinos. Asimismo, las frecuentes y prolongadas clausuras impuestas por las autoridades israelíes en el paso comercial de Karni, �nico que permitían, restringieron el paso de mercancías.

Los perjudiciales efectos de los prolongados bloqueos y la restricción de la libertad de circulación se agravaron a�n más al confiscar las autoridades israelíes la recaudación fiscal correspondiente a la Autoridad Palestina, que ascendía a unos 50 millones de dólares al mes, el equivalente a la mitad del presupuesto de la administración de la Autoridad Palestina. Debido a ello, las condiciones humanitarias de la población palestina de los Territorios Ocupados sufrieron un deterioro sin precedente, caracterizado por el aumento de la pobreza extrema, la dependencia de la ayuda alimentaria, un elevado índice de desempleo, la malnutrición y otros problemas de salud.

La destrucción de infraestructuras palestinas llevada a cabo por las fuerzas israelíes causó daños a largo plazo y nuevos problemas humanitarios. En junio, el bombardeo israelí de la �nica central eléctrica de la Franja de Gaza, que suministraba energía a la mitad de los habitantes del territorio, y la destrucción de puentes, carreteras y redes de suministro de agua y alcantarillado dejaron a la población sin electricidad la mayor parte del día durante los meses más calurosos del año, y afectaron al suministro de agua. Asimismo, las fuerzas israelíes bombardearon y destruyeron en la Franja de Gaza varios ministerios de la Autoridad Palestina y edificios de otras instituciones y organizaciones benéficas vinculadas, seg�n informes, a Hamás. Estos ataques destruyeron o dañaron decenas de viviendas, dejando sin hogar a centenares de palestinos.

Otros palestinos perdieron su hogar al demoler las excavadoras israelíes sus casas en Cisjordania, incluida la zona de Jerusalén Oriental, alegando que habían sido construidas sin los permisos que las autoridades israelíes obligaban a solicitar, aunque a los palestinos les resultaba imposible conseguirlos en esas zonas. La misma razón se adujo para destruir decenas de hogares de beduinos árabes israelíes de los pueblos beduinos no reconocidos del sur de Israel, a quienes las autoridades israelíes pretendían desarraigar.

Informes y visitas de Amnistía Internacional

Informes

•  Israel y los Territorios Ocupados: Información para el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (�ndice AI: MDE 15/002/2006)

•  Israel/Líbano: Fuera de toda proporción. La población civil carga con la peor parte de la guerra (�ndice AI: MDE 02/033/2006)

•  Israel/Líbano: Israel y Hezbolá deben preservar a la población civil. Las obligaciones de las partes en conflicto en Israel y el Líbano conforme al derecho internacional humanitario (�ndice AI: MDE 15/070/2006)

•  Israel/Líbano: ��Daños colaterales� o destrucción deliberada? Ataques israelíes contra la infraestructura civil (�ndice AI: MDE 18/007/2006)

•  Israel y los Territorios Ocupados: Un camino a ninguna parte (�ndice AI: MDE 15/093/2006)

Visitas

•  Amnistía Internacional envió delegaciones a Israel y los Territorios Ocupados en abril, mayo, agosto, septiembre, noviembre y diciembre. La secretaria general de la organización encabezó en diciembre una delegación que visitó Israel y los Territorios Ocupados y mantuvo reuniones con los gobiernos israelí y palestino. En su visita expresó preocupación por el deterioro de la situación de los derechos humanos e instó a ambos gobiernos a tomar medidas concretas para poner fin a la impunidad y abordar los abusos contra los derechos humanos que continuaban cometiéndose. Amnistía Internacional pidió también que se llevaran a cabo investigaciones sobre las violaciones de derechos humanos perpetradas durante la guerra entre Hezbolá e Israel y se ofreciera reparación a las víctimas.

 

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