5 cosas que tú puedes hacer

  • Historia

Todos y todas podemos hacer algo —aunque sea un pequeño gesto— para dar la bienvenida a las personas refugiadas. Aquí tienes algunas ideas.

1. Actuar

Suma tu voz a las acciones online de Amnistía en apoyo a las personas refugiadas. Todos los países deben poner su granito de arena para protegerlas, pero en realidad muchos de ellos —incluidos los más ricos— hacen muy poco. Algunos incluso firman acuerdos con países inseguros como Turquía, pagándoles para que “protejan” a las personas refugiadas, cuando en realidad están dejando a muchas personas en situación de riesgo. Con nuestra campaña global Te doy la bienvenida, Amnistía presiona para que todos los países —especialmente a los más ricos— den la bienvenida a las personas refugiadas por medio de una serie de soluciones.

2. Donar cosas de buena calidad

Muchas organizaciones maravillosas que trabajan con la población refugiada dependen de la generosidad de donativos como ropa, juguetes y muebles de segunda mano de calidad. Busca en Internet proyectos locales que necesiten donativos. También puedes animar a tus amistades, tu familia y tus vecinos y vecinas a que contribuyan, sobre todo antes y después de un cumpleaños o de una celebración de temporada o religiosa, o cuando alguien se va a mudar de casa y podría deshacerse de regalos y objetos no deseados.

3. Ofrecer un lugar seguro

Si tienes una habitación libre o alquilas una vivienda, busca en Internet organizaciones que se dedican a localizar viviendas de emergencia, temporales o permanentes para personas solicitantes de asilo y refugiadas. También puedes dejar constancia de tu interés en acoger a una persona refugiada en tu ayuntamiento. Algunas personas ofrecen sus casas y propiedades a grupos que organizan periodos de descanso para personas refugiadas dándoles el espacio que tanto necesitan para recargar las pilas, socializar o participar en talleres y actividades.

4. Hacerte voluntario/a

Las organizaciones que trabajan con la población refugiada suelen necesitar voluntarios/as para ayudar a entablar amistades, dar clases de idiomas, asesorar sobre asuntos profesionales o jurídicos, etc. Hacerse voluntario/a puede ser una gran forma de conocer a las personas recién llegadas a tu zona y ayudarlas a integrarse.

5. Unirte a un grupo o iniciar uno

Si conoces a gente dispuesta a dar la bienvenida a personas refugiadas, considera la posibilidad de iniciar juntos un grupo de bienvenida. Si ya formas parte de una red o un club local, podrías empezar a centrarte en dar apoyo a las personas refugiadas. Puede que en tu zona ya haya organizaciones para personas refugiadas o grupos de bienvenida a los que puedas incorporarte, aportando tus conocimientos para emprender acciones localmente pertinentes, como recaudar fondos, organizar actos de sensibilización o crear un grupo de patrocinio comunitario para dar la bienvenida a personas refugiadas en tu zona o país.

Súmate al movimiento de personas que se están uniendo para dar la bienvenida a las personas refugiadas con sus propias acciones.

Cuando la gente se une, pasan cosas extraordinarias

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