5 cosas que los grupos de creyentes pueden hacer

  • Historia

1. Organizar donativos

 Averigua si hay organizaciones de personas refugiadas en tu zona que necesiten donativos, como ropa, muebles y juguetes. Algunas congregaciones han preparado paquetes de bienvenida para personas refugiadas que contienen artículos básicos y regalos. Otras han creado y difundido listas de la compra en Internet basadas en lo que necesitan las personas refugiadas y las organizaciones que trabajan con ellas.

2. Correr la voz

Sensibilizar sobre los problemas que afrontan las personas refugiadas y cómo superarlos es vital en la creación de una comunidad que les da la bienvenida. Dedica un oficio religioso especial para “dar la bienvenida a las personas forasteras” u organiza actos de sensibilización. Invita a que tome la palabra una persona refugiada o un profesional que trabaje con la población refugiada. Ponte en contacto con otros grupos de tu zona para compartir recursos e información. Investiga y publica en tu boletín o tu sitio web una lista de proyectos locales que trabajan con personas refugiadas y anima a los miembros de tu grupo a que los apoyen.

3. Dirigirse a quienes toman decisiones

 Los gobiernos —nacionales y locales— deben dar la bienvenida a las personas refugiadas por medio de diversas soluciones. Pero la mayoría de los países les vuelven totalmente la espalda o hacen muy poco. Tu grupo tiene una voz importante a la hora de mostrar apoyo público a dar la bienvenida a las personas refugiadas y exigir que hagan más a quienes toman decisiones. Algunos grupos trabajan con sus autoridades locales para dar la bienvenida a las personas recién llegadas. Otros han invitado a representantes del gobierno a actos relacionados con la población refugiada y les han pedido que transmitan sus opiniones en el Parlamento. Empieza estudiando una línea de acción que funcione para tu grupo y explora vías para ponerla en práctica.

4. Participar en el patrocinio comunitario

 El patrocinio se lleva a cabo formando grupos de personas que recaudan fondos para dar la bienvenida a personas o familias, y las ayudan durante un tiempo a encontrar vivienda, aprender el idioma, encontrar empleo y escuelas, etc. Empezó en Canadá en la década de 1970 y ha demostrado ser una forma vital para que las personas refugiadas se integren en una nueva cultura. Patrocinadores y refugiados podrían terminar forjando lazos de amistad y reconfigurando sus comunidades en el proceso. El patrocinio existe ya en más países: averigua si el tuyo es uno de ellos. Y si no lo es, considera la posibilidad de captar apoyos en tu gobierno para que cree oportunidades para el patrocinio.

5. Ofrecer un servicio:

La ayuda que necesitan las personas refugiadas y la que se les ofrece es diferente en función del lugar. Puede que tu grupo tenga conocimientos importantes que puedan contribuir a cubrir un vacío. Haz una lista de recursos que tu congregación está dispuesta a ofrecer, como clases de idiomas, servicios de bienestar a cargo de profesionales registrados, alojamiento y reparaciones domésticas, asesoramiento jurídico, etc. Puede que tu lugar de culto ya esté ofreciendo actividades, grupos de apoyo o actos sociales que podrían beneficiar a las personas refugiadas. También se podría utilizar la infraestructura de tu grupo para organizar en tu zona actos o programas para dar la bienvenida. Elabora unas normas para proteger a las personas con las que trabajas y ponte en contacto con organizaciones que ya tengan experiencia en prestar ayuda a las personas refugiadas.

Súmate al movimiento de personas que se están uniendo para dar la bienvenida a las personas refugiadas con sus propias acciones.

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