Únete a la petición de Nasu para poner fin a los desalojos forzosos

Nasu fue herido de bala y se vio obligado a abandonar su hogar en Otodo Gbame, Nigeria. Exige justicia, compensación y el fin de los desalojos forzosos.

Nasu Abdulaziz vivía en un lugar llamado Otodo Gbame, cerca de la ciudad de Lagos, en Nigeria. Otodo Gbame es un asentamiento informal, pero siempre ha sido su hogar.

Los hombres llegaron por primera vez cuando Nasu tenía 21 años; llegaron con armas y bulldozers, de noche y sin previo aviso. Cumpliendo órdenes del gobierno, aquellos hombres arrasaron las viviendas de esta comunidad centenaria: aplastaron y quemaron casas, dispararon contra las familias y destruyeron medios de vida.

Después, volvieron una y otra vez. Un día, Nasu recibió un disparo en un brazo; sobrevivió por poco. En otra ocasión, cuando los hombres regresaron hicieron disparos y usaron gas lacrimógeno para obligar a la gente a salir de sus viviendas. Presa del pánico, la población huyó; algunas personas se ahogaron en la laguna cercana en su intento de huir de la violencia. Se cree que nueve personas murieron, y 15 siguen desaparecidas.

En total, 30.000 personas han sido desalojadas. Muchas se han visto obligadas a vivir en canoas, debajo de puentes, o con otras personas en condiciones de hacinamiento. Nasu forma parte de la la Federación de Asentamientos Precarios/Informales de Nigeria, un movimiento colectivo de personas que no descansarán hasta que se garantice su derecho a una vivienda.

Firma la petición y exige:

  • una investigación sobre el desalojo forzoso de la comunidad de Nasu, y que se aseguren de que estas personas son reasentadas y reciben plena compensación;
  • un compromiso de suspender los desalojos forzosos en el estado de Lagos.