Exige que se retiren los cargos contra Sarah y Seán

En Grecia se puede ir a la cárcel por intentar salvar una vida. Les ha ocurrido a Seán Binder, de 25 años, y Sarah Mardini, de 24, cuando ayudaban a detectar barcos de personas refugiadas en peligro. Ambos podrían ser condenados a hasta 25 años de cárcel.

Sarah y Seán se conocieron trabajando como voluntarios cualificados de salvamento en Lesbos, Grecia. Sarah es refugiada de Siria. Su viaje a Europa fue noticia internacional: ella y su hermana salvaron a 18 personas al arrastrar hasta un lugar seguro la embarcación en la que viajaban junto con ellas, que se estaba hundiendo. Seán Binder es hijo de un refugiado vietnamita. No podían quedarse mirando sin hacer nada mientras las personas refugiadas se ahogaban.

Su labor humanitaria salvó vidas pero, como muchas personas en toda Europa, son criminalizados por ayudar a personas refugiadas. Pueden ser condenados a hasta 25 años de cárcel por cargos de “tráfico de personas”. Ya pasaron más de 100 días en prisión antes de quedar en libertad bajo fianza en diciembre de 2018.

“El trabajo humanitario no es delito, ni es heroico. Ayudar a otras personas debería ser normal. Las personas reales que sufren y mueren son las que ya huyen de la persecución. Seán Binder

Criminalizar al personal de ayuda humanitaria y abandonar a las personas refugiadas en el mar no impedirá que más personas refugiadas emprendan la travesía marítima, sino que causará más muertes.

La solidaridad no es delito. Pide a las autoridades griegas que:

  • retiren los cargos contra Sarah Mardini y Seán Binder;
  • reconozcan públicamente la legitimidad del trabajo humanitario que apoya los derechos de las personas refugiadas y migrantes.