No dejes que se ahoguen: insta a los líderes de la UE a considerar la vida por encima de todo

2016 fue el año más mortal para las personas refugiadas que tratan de cruzar el Mediterráneo central.

Más de 4.500 hombres, mujeres, niños y niñas se ahogaron o desaparecieron cuando huían en embarcaciones no aptas para navegar o llenas por encima de su capacidad. Este año ya se han perdido muchas más vidas.

Pese a ello, los gobiernos europeos han reducido las patrullas de salvamento marítimo, y han dejado a las ONG solas para salvar vidas en el mar.

En lugar de salvar vidas y ofrecer rutas seguras para quienes se embarcan en travesías marítimas desesperadas, Europa empezó a cooperar con las autoridades libias para ayudarlas a interceptar a personas refugiadas y migrantes y llevarlas de vuelta a Libia, donde son detenidas y sometidas a abusos terribles, tales como tortura y violación.

El salvamento de personas en el Mediterráneo sólo para enviarlas de vuelta al infierno libio no es un salvamento.

Esto tiene que acabar. Salvar vidas en el mar es nuestro deber moral y legal. También lo es brindar protección y asistencia.

Elegimos salvar vidas. Los gobiernos europeos también deben hacerlo.

Pide que los gobiernos europeos:

  • Abran y amplíen cauces seguros y legales para las personas refugiadas y migrantes.
  • Aumenten las capacidades de búsqueda y salvamento en el Mediterráneo central, en las zonas donde se producen la mayoría de los naufragios, y de forma proporcional al número de salidas desde el norte de África.
  • Pongan fin a la cooperación con las autoridades libias que da lugar a que las personas refugiadas y migrantes sean devueltas para sufrir tortura, violación y otros abusos en Libia, y en lugar de eso se centren en mejorar la situación de los derechos humanos en ese país.