Presidente Macron: Permita que la gente proteste pacíficamente

Desde 2018, millones de personas han salido a la calle en Francia para exigir justicia social y económica. Se oponen a las políticas del gobierno manifestándose pacíficamente contra el aumento de las desigualdades sociales y económicas, la inacción del gobierno sobre la crisis climática y la reforma del sistema de pensiones. La respuesta de las autoridades es usar la legislación como arma para reprimir a quienes se protestan pacíficamente.

Participar en protestas en Francia hoy conlleva el riesgo de sufrir una lesión grave por balas de goma u otras armas peligrosas empleadas por la policía y exponerse al gas lacrimógeno. Aunque muchas de las personas que protestaban cometieron actos de violencia por los que fueron encausadas, miles de manifestantes pacíficos han sido objeto de multas, detenciones y enjuiciamientos en aplicación de unas leyes excesivamente generales y ambiguas. Esto es una violación de sus derechos, pues se está castigando a estas personas sólo por expresar pacíficamente su disidencia.

En la Francia de hoy, protestar por derechos fundamentales puede conllevar la imposición de una multa, pasar un día o dos en prisión preventiva, y ser enjuiciado o enjuiciada por cargos penales sin haber cometido ni un solo acto violento. En los últimos años, se han prohibido las protestas y se ha perseguido a quienes expresan posturas críticas. Ahora, en Francia, muchas personas temen que asistir a una protesta conlleve la posibilidad de sufrir abusos a manos de la policía o de enfrentarse a graves consecuencias legales sin haber cometido siquiera infracción alguna.

Participar en protestas pacíficas y emprender acciones colectivas forman parte, desde hace siglos, de la cultura política de Francia. En 2017, el presidente Macron prometió proteger el derecho de reunión pacífica. Sin embargo, este derecho se ve más amenazado que nunca en la historia reciente de Francia.

Es un derecho humano protegido por la totalidad de los principales convenios de derechos humanos. Pide a las autoridades francesas que protejan el derecho a reunirse y a discrepar pacíficamente. Firma la petición ya y exige al presidente Emanuel Macron que:

  • cese la represión del derecho de las personas a protestar pacíficamente;
  • derogue o reforme sustancialmente todas las leyes ambiguas y generales para garantizar que no se usan para obstaculizar el ejercicio del derecho a protestar pacíficamente;
  • garantice que las medidas introducidas para proteger la salud pública no imponen restricciones indebidas a los derechos de las personas a protestar pacíficamente y a la libertad de expresión.