Transmite a las corporaciones poderosas el mensaje de que ninguna empresa debe lucrarse con el sufrimiento de las personas refugiadas

“Aquí la gente no tiene una vida de verdad. Sólo sobrevivimos. Somos almas muertas en cuerpos vivientes. Sólo somos cáscaras. No tenemos ninguna esperanza ni motivación.”

Una mujer atrapada en Nauru

Para más de 1.000 personas refugiadas y solicitantes de asilo, el pequeño Estado del Pacífico de Nauru es una isla de desesperación a la que son expulsadas sólo por buscar seguridad en Australia. Pero para la multinacional española Ferrovial, es una isla del tesoro en la que está ganando millones de dólares.

El sistema que ha establecido Australia en Nauru para las personas refugiadas y solicitantes de asilo, niños y niñas incluidos, conlleva una crueldad deliberada y constituye tortura, pues son sometidas a humillación, abandono y abusos que causan problemas de salud física y mental.

Su sufrimiento se agrava porque están atrapadas en la isla: no pueden salir, ni siquiera después de que se les reconozca oficialmente el estatuto de persona refugiada. No tienen ni idea de cuándo Australia y Nauru les permitirán salir de la isla.

Ferrovial es accionista único de Broadspectrum, la empresa australiana que gestiona los centros de “tramitación” de personas refugiadas de Nauru y también de la isla de Manus, en Papúa Nueva Guinea, y que facilita este sistema de abusos. La empresa está ganando millones de dólares gracias a las operaciones de Broadspectrum en Nauru y Manus, a sabiendas de las terribles condiciones a las que están sometidas las personas refugiadas y solicitantes de asilo en las islas. Ferrovial ha declarado públicamente que pondrá fin a sus actividades en Nauru y la isla de Manus cuando acabe su actual contrato con el gobierno de Australia, el 31 de octubre de 2017. Queremos asegurarnos de que cumple su promesa.

Envía un correo electrónico a Ferrovial y exige que deje de lucrarse con los abusos y ponga fin a sus operaciones en Nauru y la isla de Manus.