Dar la cara por los y las valientes

Juntos, podemos alzar la voz por quienes no se quedan callados para defendernos

  • Campaña

Ataques letales pero prevenibles

Actualmente, hombres y mujeres de todo el mundo asumen riesgos enormes para defender nuestros derechos. Pueden ser docentes, estudiantes, opositores políticos, trabajadores y trabajadoras de fábricas, periodistas, profesionales de la abogacía, etc. Pero defender los derechos humanos puede ser una labor peligrosa.

Miles de personas han sido asesinadas o sometidas a desaparición forzada simplemente por denunciar injusticias o por plantarle cara a gentes poderosas que cometen violaciones de derechos humanos. Estos ataques se están incrementando en todo el mundo.

Pero lo que es especialmente inquietante es que, si los Estados se hubieran tomado seriamente la responsabilidad de proteger a los defensores y defensoras de los derechos humanos, se habrían podido evitar esos finales trágicos.

Hemos hablado con familiares de defensores y defensoras de los derechos humanos que han sido asesinados o sometidos a desaparición forzada en todo el mundo, y siempre escuchamos lo mismo: todos sabían que su vida corría peligro. En muchos casos sus muertes o desapariciones vinieron precedidas de una sucesión de ataques previos que las autoridades ignoraron o incluso alentaron.

Muchos de los testimonios describen cómo las autoridades han hecho oídos sordos de forma reiterada a las peticiones de protección de las víctimas y cómo los atacantes han eludido la acción de la justicia, alimentando así una espiral mortal de impunidad. Bertha Zuñiga, hija de la activista hondureña de los derechos medioambientales y de los pueblos indígenas Berta Cáceres, le dijo a Amnistía Internacional que la labor que llevaba a cabo su madre incomodaba a muchos intereses poderosos, y que parece que la investigación de su caso queda aún muy lejos.

Ayúdanos a proteger a los y las valientes hoy mismo.

Bertha Zuñiga
Mi madre se merece justicia y es imperativo sacar a la luz la conspiración que tuvo lugar. Es fundamental para evitar más asesinatos.

Valiente es cualquiera que tenga corazón

DIFAMAR, VIGILAR Y SILENCIAR LA DISIDENCIA

Las personas que denuncian la injusticia son blanco de agresiones. Gobiernos, empresas, grupos armados, grupos que fomentan el odio y la discriminación y otras personas con poder hacen todo lo posible para silenciarlas e impedir que hagan su trabajo.

Presentan a quienes los cuestionan como delincuentes, terroristas, antipatriotas, corruptos o incluso “agentes extranjeros”. Después el ataque va más allá: manchando reputaciones, encarcelando e incluso recurriendo a la violencia para silenciar la disidencia.

Presentan a quienes los cuestionan como delincuentes, terroristas o 'agentes extranjeros'.
null

Al mismo tiempo, se disuelven sindicatos y se cierran periódicos. Se prohíben las redes sociales. Se vigila ilícitamente la actividad en Internet. Y se responde con violencia a quienes protestan pacíficamente. Alzar la voz por los derechos humanos se ha vuelto una actividad difícil y peligrosa.

Por eso más que nunca necesitamos a los defensores y defensoras. Son lo bastante valientes para alzar la voz en favor de la libertad de expresión. Cuestionar el racismo y el sexismo. Condenar la tortura. Y, en última instancia, exigir responsabilidades a nuestros dirigentes.

Berta Cáceres, defensora de los derechos humanos muerta a tiros en Honduras en 2016
Constantemente pienso en si me van a matar o a secuestrar, pero me niego a tomar el camino del exilio. Soy una defensora de los derechos humanos y no abandonaré esta lucha.

VALIENTE en cifras

281

personas que perdieron la vida en 2016 por defender los derechos humanos, frente a 156 en 2015

+75%

porcentaje de homicidios de defensores y defensoras ocurridos en América (2016)

22

países donde se dio muerte a personas por defender pacíficamente los derechos humanos (2016)

Unámonos a los y las valientes de todo el mundo

Queremos un mundo donde la gente pueda alzar la voz por lo que es correcto sin ser atacada, amenazada, encarcelada, etc. Los países deben promulgar leyes para que los defensores y las defensoras estén a salvo y eliminar leyes represivas, como por ejemplo, las que atacan la libertad de expresión.

Tienen que poner en libertad a las personas encarceladas sólo por cuestionar la injusticia. Y tienen que dejar de usar cargos falsos, como los relativos a la seguridad nacional, como excusa para silenciar a quienes disienten.

Legisladores, líderes empresariales, autoridades del gobierno y otras personas influyentes deben también comprometerse públicamente a defender a los y las valientes en todo el mundo. Al reconocer a los defensores y las defensoras como personas comprometidas y valientes que crean una sociedad más justa, podremos protegerlos de nuevos ataques.