El 24 de noviembre de 2025, las autoridades tunecinas pusieron en libertad a Mustapha Djemali y Abderrazak Krimi después de que un tribunal los condenara a dos años de prisión con suspensión de seis meses, lo que permitía su excarcelación dado que ya habían pasado más de 18 meses detenidos arbitrariamente. Su procesamiento constituyó el primer juicio celebrado en Túnez contra personal de ONG por el mero hecho de hacer su trabajo humanitario y en favor de los derechos humanos ayudando a personas refugiadas, solicitantes de asilo y migrantes.

