Este informe profundiza en la conclusión de Amnistía Internacional de que el trato que Israel inflige a la población palestina, cuyos derechos controla, constituye apartheid. En concreto, examina el uso que Israel hace de la vigilancia, incluida la tecnología de reconocimiento facial, como herramienta con la que implementar y mantener su sistema de opresión y dominio sobre la población palestina de los Territorios Palestinos Ocupados.