Las autoridades iraníes están poniendo en peligro de manera temeraria la vida de la defensora de los derechos humanos Narges Mohammadi al someterla a tortura y otros malos tratos mediante la negación deliberada de atención médica especializada oportuna y adecuada. Narges Mohammadi tuvo un infarto el 24 de marzo de 2026 en la prisión de Zanjan, en la provincia del mismo nombre, y ha sufrido dolor en el pecho, fluctuaciones de la presión sanguínea, fuertes dolores de cabeza, mareos, náuseas y visión doble desde su encarcelamiento injusto en diciembre de 2025. Pese a ello, las autoridades le están negando la atención médica especializada urgente que necesita recibir fuera de la prisión, en un hospital de Teherán.

