Las miles de personas detenidas arbitrariamente en relación con el levantamiento nacional en Irán corren el riesgo de ser torturadas y sometidas a otros malos tratos, incluida violencia sexual, y a juicios flagrantemente injustos tras los que se impongan penas de prisión largas y condenas a muerte. Muchas de ellas continúan sometidas a desaparición forzada. La preocupación por las personas detenidas en relación con las protestas que estallaron el 28 de diciembre ha crecido a raíz de que el presidente de la Magistratura ordenase a los fiscales “actuar sin clemencia” y altos cargos equiparasen las protestas con delitos que acarrean la pena de muerte.

