El 11 de junio de 2026 dará comienzo la Copa Mundial de la FIFA más grande y más lucrativa de la historia. Millones de aficionados y aficionadas viajarán a Canadá, México y Estados Unidos, mientras que miles de millones más verán el torneo desde sus casas. La Copa Mundial de la FIFA 2026 se celebra en medio de una aguda crisis de derechos humanos. Cuando quedan sólo unas semanas para el inicio de la Copa Mundial, la afirmación de la FIFA de que “el fútbol une al mundo” contrasta enormemente con las prácticas divisivas y represivas de los gobiernos anfitriones de su torneo emblemático. Aún hay tiempo para evitar que la Copa Mundial 2026 se convierta en un escenario de represión y una plataforma para las prácticas autoritarias. Los gobiernos anfitriones deben cumplir con sus obligaciones en virtud del derecho internacional de los derechos humanos, mientras que la FIFA, las federaciones de fútbol nacionales y los patrocinadores tienen todos la clara responsabilidad de respetar los derechos humanos y utilizar su considerable influencia para proteger a la afición, los jugadores, los periodistas, los trabajadores y trabajadoras y las comunidades locales.

