Olha Baranevska, maestra de guardería jubilada de Melitópol, abiertamente proucraniana, se negó a volver a trabajar en la guardería bajo la ocupación rusa. En mayo de 2024, las autoridades ocupantes la secuestraron en su domicilio y al parecer la torturaron. Un mes más tarde fue liberada brevemente para luego ser detenida de forma arbitraria y sometida dos veces a 14 días de “detención administrativa”, antes de que la acusaran de esconder explosivos en su jardín y la condenaran a seis años de prisión. Mientras tanto, su madre, de avanzada edad, murió, y su propia salud corre peligro.

