El 9 de agosto se detuvo en Londres a 522 manifestantes, mientras que los fines de semana anteriores se había detenido a más de 200, tanto en Londres como en otras partes de Reino Unido, por haberse opuesto por medios pacíficos a la prohibición de Palestine Action, en vigor desde el 5 de julio. De estas personas, 70 han sido acusadas de delitos de terrorismo en aplicación de la legislación antiterrorista británica, y se amenaza con presentar más cargos.

