El activista taiwanés Lee Ming-che, primer empleado de una ONG extranjera detenido tras la entrada en vigor en China de la nueva Ley de Gestión de ONG Extranjeras, ha sido condenado a cinco años de cárcel por “subvertir el poder del Estado”. A sus familiares no les han permitido verlo desde su última visita en la cárcel, el 10 de septiembre de 2018. Se sigue ignorando su paradero.

