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EE.UU: Ejecución prevista en el estado de washington.

, Índice: AMR 51/078/2010

Está previsto que Cal Brown, de 52 años, sea ejecutado en el estado de Washington, Estados Unidos, el 10 de septiembre, tras pasar más de 16 años en el “corredor de la muerte”. La suya sería la primera ejecución en el estado en nueve años, la primera llevada a cabo de manera “no consentida” desde 1994, y tan sólo la quinta ejecución desde 1963.

AU: 189/10 Índice: AMR 51/078/2010 EE. UU. Fecha: 27 de agosto de 2010
ACCIÓN URGENTE
EJECUCIÓN PREVISTA EN EL ESTADO DE WASHINGTON
Está previsto que Cal Brown, de 52 años, sea ejecutado en el estado de Washington, Estados Unidos, el
10 de septiembre, tras pasar más de 16 años en el “corredor de la muerte”. La suya sería la primera
ejecución en el estado en nueve años, la primera llevada a cabo de manera “no consentida” desde 1994,
y tan sólo la quinta ejecución desde 1963.
El 27 de mayo de 1991, la policía del estado de Washington encontró el cadáver de Holly Washa, de 21 años, en el maletero de
su auto. La policía actuó siguiendo la información proporcionada por la policía de California, quien a su vez actuaba siguiendo las
declaraciones realizadas por Cal Brown, detenido en California como sospechoso de secuestrar, violar y tratar de matar a otra
mujer. En sus declaraciones a la policía, Cal Brown describió cómo había secuestrado, robado, violado, torturado y matado a
Holly Washa. Más tarde se declaró culpable de intento de asesinato en el caso de California y fue condenado a cadena perpetua
allí. A continuación fue transferido al estado de Washington, donde fue juzgado por el asesinato de Holly Washa y condenado a
muerte el 28 de enero de 1994.
En la selección del jurado para los casos de pena capital en Estados Unidos, la fiscalía, de acuerdo con una resolución de 1968
de la Corte Suprema del país, puede excluir a las personas que “irrevocablemente” vayan a votar en contra de la pena de muerte.
En 1985, la Corte Suprema modificó esta norma por otra según la cual un miembro potencial del jurado puede ser rechazado si
sus sentimientos sobre la pena de muerte “impiden o dificultan sustancialmente el cumplimiento de su deber como jurado de
acuerdo con las instrucciones recibidas y el juramento realizado”. En 2006, la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito, corte
federal, anuló la condena de muerte de Cal Brown por considerar que se había excluido ilegalmente a un miembro potencial del
jurado durante la selección. El hombre en cuestión había manifestado que creía que la pena de muerte era “adecuada en casos
graves” y que tendría en cuenta los factores atenuantes y agravantes. “Lo más importante”, señaló la Corte del Noveno Circuito,
“prometió ‘seguir la ley’ sin reservas”. Sin embargo, la fiscalía objetó contra ese miembro del jurado alegando que era demasiado
reacio a imponer la pena de muerte, y el juez le permitió excluirlo. Su exclusión, para la Corte del Noveno Circuito, significa que
“la condena de muerte de Brown no se puede mantener”.
En 2007, la Corte Suprema de Estados Unidos restauró la condena de muerte de Cal Brown. En su resolución manifestó que
corresponde una actitud deferente hacia el tribunal de primera instancia” y que “al no mantener la deferencia requerida, la
Corte de Apelaciones no respetó la función limitada del recurso de hábeas corpus federal en este ámbito prescrito por el
Congreso y por nuestra jurisprudencia”. Cuatro de los nueve jueces de la Corte Suprema discreparon, acusando a la mayoría de
optar “ciegamente” por la “deferencia” hacia el error de un tribunal estatal, y de mantener “la descalificación de un miembro del
jurado cuyo único defecto era guardar ligeras reservas respecto a la imposición de la más severa de las sanciones”. Los jueces
discrepantes manifestaron asimismo: “La Corte ha redefinido fundamentalmente o quizá simplemente ha interpretado
erróneamente el significado de ‘impedir sustancialmente’ y, al hacerlo, ha dado un terrible paso atrás. Parece tener la impresión
de que los tribunales de primera instancia deben alentar la inclusión de miembros del jurado que impondrán la pena de muerte,
más que limitarse a permitir la exclusión de aquellos que dicen que no podrán imponerla en ninguna circunstancia”.
ESCRIBAN INMEDIATAMENTE, en inglés o en su propio idioma, utilizando sus propias palabras:
reconociendo la gravedad del delito por el que Cal Brown fue condenado a muerte;
señalando la honda preocupación manifestada por la selección del jurado durante el juicio de Cal Brown;
instando al estado de Washington a no dar el paso atrás que supone llevar a cabo una ejecución tras casi una década sin
hacerlo;
señalando la preocupación planteada en torno a la imparcialidad de la pena de muerte tras el juicio de Gary Ridgway;
pidiendo que se conmute la condena de muerte de Cal Brown.
ENVÍEN LLAMAMIENTOS ANTES DEL 10 DE SEPTIEMBRE DE 2010 A:
Gobernador
Governor Chris Gregoire
Office of the Governor
PO Box 40002, Olympia, WA 98504-0002, EE. UU.
Correo-e.: http://www.governor.wa.gov/contact/default.asp
Fax: +1 360-753-4110
Tratamiento: Dear Governor / Sr. Gobernador
Envíen también copia a la representación diplomática acreditada en su país. Consulten con la oficina de su Sección si van a
enviar los llamamientos después de la fecha antes indicada.
Fecha: 27 de agosto de 2010
ACCIÓN URGENTE
EJECUCIÓN PREVISTA EN EL ESTADO DE WASHINGTON
INFORMACIÓN ADICIONAL
En 1998, el relator especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias manifestó su preocupación
porque, en Estados Unidos, si bien el sistema de jurados tenía por finalidad representar a la comunidad en su conjunto,
difícilmente puede estar la comunidad representada si quienes se oponen a la pena capital o tienen reservas al respecto parecen
ser privados sistemáticamente de la posibilidad de prestar servicio como jurados”. Ya en 1986, la propia Corte Suprema de
Estados Unidos reconoció los indicios, apuntados en numerosos estudios, de que el hecho de seleccionar a los miembros del
jurado por su postura respecto a la pena capital “da lugar a jurados más inclinados a dictar sentencias condenatorias que los
jurados en los que no se tiene en cuenta el factor de la pena de muerte”. En 1998, un estudio de las investigaciones existentes
reveló que “una actitud favorable respecto a la pena de muerte se traduce en un aumento del 44 por ciento de la probabilidad de
que un miembro del jurado sea favorable a dictar sentencia condenatoria”. Otro estudio experto realizado en 1998 concluyó que
“los miembros del jurado seleccionados por ser favorables a la pena de muerte, independientemente de la norma, son más
proclives a dictar sentencias condenatorias, están menos preocupados por el proceso debido y tienen mayor inclinación a creer
los argumentos de la fiscalía que aquellos que son excluidos por su postura contraria a la pena capital”. En 2008, el juez John
Paul Stevens, con más de 30 años de experiencia en la Corte Suprema de Estados Unidos (se retiró este año), dijo que “el
proceso de obtener un ‘jurado apto para casos de pena de muerte’ es de hecho un procedimiento que tiene como propósito y
efecto obtener un jurado parcial, favorable a una sentencia condenatoria”. El juez Stevens fue el autor de la opinión discrepante
en el caso de Cal Brown.
La pena de muerte en el estado de Washington se ha convertido en objeto de escrutinio tras el caso de Gary Ridgway, quien en
2003 evitó la pena de muerte a cambio de su confesión de haber asesinado a 48 mujeres. El hecho de que Ridgway cumpla
cadena perpetua, mientras otros puedan ser ejecutados por delitos con muchas menos víctimas, ha provocado, tal como señaló la
Corte Suprema del estado en 2006, “que muchos miembros de nuestra comunidad cuestionen seriamente si la pena de muerte
puede, en justicia, ser proporcional cuando se aplica a otro acusado”. Pese a ello, la Corte mantuvo la pena de muerte en el
estado. Los cinco jueces de la mayoría dijeron que, aunque no “restan importancia a esta cuestión moral […] es una cuestión
que es mejor dejar a la ciudadanía y a sus representantes designados por elección en la cámara legislativa”. Cuatro jueces
discrepantes alegaron: “Cuando Gary Ridgway, el peor asesino en masa de la historia de este estado, elude la pena de muerte, se
hace patente que existen graves defectos […] Si el caso de Ridgway fuera el único en ese extremo del espectro, quizá su pena de
cadena perpetua en lugar de muerte podría explicarse o ignorarse. Sin embargo, el de Ridgway no es el único caso en el que un
asesino en masa elude la muerte”. Los jueces discrepantes continuaron enumerando otros casos que, según afirmaban, “ilustran
la arbitrariedad con que se administra la pena de muerte […] La pena capital es como un rayo, que cae al azar sobre unos
acusados y no sobre otros […] No existe explicación racional sobre por qué unas personas escapan de la pena de muerte y otras
no”.
En el estado de Washington ha habido cuatro ejecuciones desde que Estados Unidos reanudó los homicidios judiciales en 1977.
La primera ejecución (que además era la primera que se llevaba a cabo en el estado desde 1963) tuvo lugar en 1993. La última
persona ejecutada en el estado fue James Ellege, en agosto de 2001. Al igual que tres de los cuatro hombres ejecutados en el
estado desde 1977, Ellege había renunciado a sus apelaciones y se había prestado “voluntariamente” a la ejecución. La última
ejecución “no consentida” en el estado de Washington fue la de Charles Campbell, ahorcado en mayo de 1994. Cal Brown es
uno de los ocho hombres condenados a muerte actualmente en el estado de Washington.
El método actual de ejecución del estado de Washington es la inyección letal. Este mismo año, el Departamento de Prisiones
abandonó su método de tres sustancias químicas y adoptó un nuevo protocolo con una sola sustancia. Con el método antiguo, se
utilizaba para matar al condenado una combinación de tiopental sódico (un anestésico), bromuro de pancuronio (un agente
paralizante) y clorhidrato potásico (agente que induce un ataque cardiaco). Con el nuevo protocolo, al condenado se le da muerte
con una única dosis elevada (cinco gramos) de tiopental sódico. El 29 de julio de 2010, la Corte Suprema del estado desestimó
como discutible una demanda entablada por condenados a muerte contra el método de tres sustancias. Los abogados de Cal
Brown están tratando de conseguir una suspensión de la ejecución para impugnar el nuevo método de inyección letal.
Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte incondicionalmente en todos los casos, independientemente del delito o del
método utilizado para matar al condenado. Estados Unidos ha llevado a cabo 1.224 ejecuciones desde 1977. En lo que va de
año, en Estados Unidos se ha ejecutado a 36 presos.
AU: 189/10 Índice: AMR 51/078/2010 Fecha de emisión: 27 de agosto de 2010

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