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Violencia contra la mujer
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Un folletto
de la organización no gubernamental ANNA,
dedicada a la eliminación de la violencia
doméstica en Rusia.
© Centro ANNA |
En febrero del 2002 el centro Syostri («Hermanas»),
un centro moscovita de ayuda a la mujer en casos de crisis,
recibió una llamada desesperada de los vecinos
de una mujer. Los vecinos habían llamado a la policía
para tratar de parar una pelea entre la mujer y su violento
esposo, pero la policía se había negado
al parecer a acudir. El centro Syostri se puso en contacto
con la policía, que siguió negándose
a intervenir diciendo que era un asunto de familia y que
nadie estaba infringiendo ninguna ley.
Los hombres que golpean o violan a sus esposas o cometen
otros actos de violencia doméstica rara vez corren
peligro de ser procesados en la Federación Rusa.
Una de las razones para ello es que la ley no reconoce
la violencia doméstica como un delito específico,
y ni siquiera permite que sus funcionarios den a estos
hombres una advertencia mediante una pena administrativa
o una multa.
La inacción del Estado a la hora de tomar medidas
para proteger a las mujeres contra el abuso sexual y la
violencia doméstica y procesar a los perpetradores
es una cuestión particularmente grave en vista
de la creciente violencia doméstica que se ha observado
en Rusia en los últimos años.
Las propiass autoridades rusas reconocen cuán extendida
está la violencia doméstica en el país:
a principios del año 2002 calculaban que unas 14.000
mujeres morían cada año a manos de sus esposos
u otros familiares. Sin embargo apenas han hecho nada
para resolver esta situación. Ya son casi 50 las
versiones de una propuesta de ley nacional para abordar
la cuestión de la violencia doméstica que
no han conseguido progresar en el parlamento.
Exigir cuentas a las autoridades por los abusos que cometen
los agentes no estatales es de vital importancia en la
lucha para proteger y defender los derechos humanos de
las mujeres, los niños, las minorías raciales
y otros grupos discriminados, como los gays, lesbianas,
bisexuales y transexuales. Cada día, la discriminación
se revela en la violencia, ya sea sexual o de otro tipo
en el hogar, o en las instituciones del Estado, en la
trata de mujeres y niños, o en los ataques racistas.
La discriminación institucionalizada en los organismos
que participan en la administración de la justicia
conduce a veces a que las víctimas no reciban protección
y apoyo de las autoridades ni, menos aún, justicia.
Las mujeres sufren también violencia a manos de
agentes del Estado. Se reciben con regularidad informes
de tortura y malos tratos infligidos a mujeres en las
comisarías de policía y las prisiones rusas,
y en el conflicto armado de Chechenia las mujeres continúan
sufriendo gran variedad de abusos. En la abrumadora mayoría
de los casos, los autores no reciben castigo alguno.
| En abril y mayo del 2002, un grupo
de parlamentarios presentó
una propuesta de enmienda del Código
Penal ruso para tipificar como delito
la homosexualidad masculina y el lesbianismo.
A mediados de año no se había
llevado a cabo la votación
en el parlamento. Institucionalizar
la discriminación puede ser
como una incitación oficial
a cometer violencia contra gays y
lesbianas en la comunidad en general,
ya sea bajo custodia, en la calle
o en el hogar. |
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¡Actúa! El
Estado no protege a las mujeres de la violencia
en la familia
Los ataques contra las minorías
étnicas  |