Siria - Informe 2007 Amnistía Internacional

La situation des droits humains : República Árabe Siria

Amnesty International  Rapport 2013


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Jefe del Estado: Bashar al-Assad
Jefe del gobierno: Muhammad Naji al?Otri
Pena de muerte: retencionista
Estatuto de la Corte Penal Internacional: firmado

Las libertades de expresión y asociación seguían sometidas a fuertes restricciones. Decenas de personas fueron detenidas y cientos continuaban en prisión por motivos políticos. Entre ellas había presos de conciencia y otras personas condenadas en juicios injustos. Seguían en vigor leyes y prácticas que discriminaban a las mujeres y a la minoría kurda. Continuaron recibiéndose informes de tortura y malos tratos infligidos con impunidad a personas detenidas. Las personas dedicadas a la defensa de los derechos humanos seguían expuestas a ser detenidas y hostigadas y a que se restringiera su libertad de circulación.

Información general

Seguía en vigor el estado de excepción impuesto en 1962. Una investigación de la ONU apuntaba a la participación de altas esferas sirias en el asesinato, en febrero de 2005, del ex primer ministro libanés Rafiq al-Hariri, pero el gobierno negaba haber estado implicado en el caso.

Siria albergaba a más de 200.000 refugiados libaneses que habían huido a ese país durante el conflicto de julio y agosto, y a unos 500.000 refugiados iraquíes, desplazados por el conflicto en curso en Irak. También había unos 500.000 refugiados palestinos en Siria, y decenas de miles de sirios permanecían desplazados debido a la permanente ocupación de los Altos del Golán por parte de Israel.

En marzo, poco después de su apertura, se cerró un centro de derechos humanos financiado por la Unión Europea. El Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Siria, que había sido aprobado en forma provisoria en octubre de 2004 y contenía una cláusula relativa a los derechos humanos, siguió paralizado un año más en la fase final de su proceso de aprobación. Las relaciones de Siria con Estados Unidos seguían siendo tensas.

Excarcelaciones

Cinco de los presos restantes del movimiento reformista conocido como la «Primavera de Damasco» -Riad Seif y Ma'mun al-Homsi, ambos ex diputados parlamentarios, Walid al-Bunni, Habib ?Issa y Fawaz Tello- quedaron en libertad el 18 de enero, siete meses antes de cumplirse sus condenas de cinco años.

Encarcelamiento por motivos políticos

Muchas personas fueron detenidas en 2006 por motivos políticos; entre ellas había decenas de presos de conciencia. Cientos de presos políticos, incluidos presos de conciencia, seguían encarcelados. Decenas de ellos fueron juzgados ante el Tribunal Supremo de Seguridad del Estado, el Tribunal Penal o el Tribunal Militar, ninguno de los cuales respetaba las normas internacionales de justicia procesal.

En abril, el Tribunal Supremo de Seguridad del Estado condenó a Riad Drar al-Hamood a cinco años de prisión por cargos de pertenencia a una «organización secreta», «publicación de noticias falsas» e «incitación a conflictos sectarios». Riad Drar al-Hamood era miembro de los Comités para el Resurgimiento de la Sociedad Civil, red no autorizada de personas que participaban en debates políticos y relativos a los derechos humanos, y había sido detenido en junio de 2005 tras pronunciar un discurso en el funeral de un destacado estudioso del islam de etnia kurda, Sheikh Muhammad Ma'shuq al-Khiznawi, que había sido víctima de secuestro y homicidio. Con frecuencia, se recurría al cargo de «incitación a conflictos sectarios» para actuar en contra de activistas y defensores de los derechos humanos que intentaban promover los derechos de la población kurda de Siria.

Varias decenas de los numerosos signatarios de la «Declaración de Beirut-Damasco», que buscaba la normalización de las relaciones entre Siria y Líbano, fueron detenidos entre el 14 y el 18 de mayo. El abogado de derechos humanos Anwar al-Bunni, el escritor Michel Kilo y Mahmoud ?Issa -quien, tras haber salido en septiembre en libertad bajo fianza junto con Suleyman Shummar y el ex preso de conciencia Khalil Hussein, volvió a ser detenido en octubre- permanecían recluidos al concluir el año. Contra todos ellos pesaban diversos cargos, incluido el cargo común a los cinco de insultar al presidente, a dirigentes gubernamentales o a funcionarios públicos.

Aumentó la preocupación por la salud del doctor ?Aref Dalilah, de 63 años. Al parecer, había sufrido un derrame cerebral a mediados de 2006 y continuaba afectado de diabetes e hipertensión. Permanecía en prisión, en una pequeña celda aislada, cumpliendo la pena de 10 años que se le había impuesto por su colaboración con el movimiento reformista conocido como la «Primavera de Damasco».

Continuaba el juicio ante el Tribunal Penal del ex preso de la «Primavera de Damasco» Kamal al-Labwani, detenido en noviembre de 2005 al volver a Siria tras pasar varios meses en Europa y Estados Unidos, periodo durante el cual había hecho llamamientos pacíficos en favor de una reforma democrática. Se lo acusaba de «alentar la agresión extranjera contra Siria», delito punible con cadena perpetua. En noviembre, un preso común le propinó una brutal paliza, instigado, según informes, por las autoridades.

Ocho hombres jóvenes permanecían recluidos en régimen de incomunicación al concluir 2006, tras haber sido detenidos entre enero y marzo, al parecer en relación con su participación en la creación de un grupo de debate sobre temas políticos. Según informes, durante el interrogatorio fueron sometidos a torturas. Continuaba su juicio ante el Tribunal Supremo de Seguridad del Estado. Siete de ellos habían sido acusados de «poner a Siria en peligro de sufrir actos hostiles», y todos de «publicar noticias falsas que pueden atentar contra la dignidad del Estado».

En agosto, Habib Saleh, ex preso de conciencia de la «Primavera de Damasco», fue condenado por el tribunal militar de Homs a tres años de prisión por «menoscabar los sentimientos nacionalistas» y «difundir noticias falsas». Estos cargos se debían a una serie de artículos críticos con las autoridades sirias que había publicado en Internet.

Decenas de personas se enfrentaban a juicio acusadas de haber seguido «tendencias islamistas». El 14 de noviembre, el Tribunal Supremo de Seguridad del Estado condenó a 11 hombres de Al 'Otaybe, detenidos en abril de 2004, a penas de entre seis y nueve años de prisión por pertenencia a una organización salafista. Unos 23 hombres jóvenes de Qatana seguían recluidos tras su detención en julio de 2004. Según informes, miembros de ambos grupos fueron sometidos a tortura y malos tratos durante prolongados periodos de reclusión en régimen de incomunicación.

Según informes, el 20 de diciembre, el activista kurdo y secretario del ilegalizado Partido de la Unidad Democrática Kurda en Siria, Muhi al-Din Sheikh Aali, fue detenido por los servicios de Información Militar en Alepo, en el norte de Siria. Al finalizar el año permanecía recluido en régimen de incomunicación en un lugar desconocido.

Libertad de expresión

La libertad de expresión seguía sometida a controles estrictos.

Diecisiete empleados del Estado que trabajaban para distintos ministerios del gobierno fueron despedidos sin mediar explicación, al parecer por sus vínculos con la «Declaración de Beirut-Damasco». Los despidos se efectuaron por orden del primer ministro, Muhammad Naji al-?Otri, dictada el 14 de junio.

Según informes, el escritor Muhammad Ghanem quedó suspendido de su cargo en la Dirección de Educación de Al Raqqa tras su excarcelación, en septiembre, después de haber cumplido una pena de seis meses impuesta por el Tribunal Militar por «insultar al presidente», «atentar contra la dignidad del Estado» e «incitar a conflictos sectarios».

Durante 2006 se bloquearon decenas de sitios de noticias sirios en Internet, como www.syriaview.net, www.thisissyria.net, www.kurdroj.com, www.shril.info y www.arraee.com.

Tortura y malos tratos

Se siguieron recibiendo informes de tortura y malos tratos bajo custodia. Las denuncias no se investigaron.

En abril se recibieron informes que indicaban que Muhammad Shaher Haysa había muerto bajo custodia en Damasco a consecuencia de la tortura y los malos tratos sufridos durante sus seis meses de detención. Según los informes, se lo detuvo por sospecharse que estaba vinculado con la organización Jund al-Sham.

 Ali Sayed al-Shihabi, que fue preso de conciencia durante nueve años, permanecía recluido al finalizar el año tras su detención en agosto, en relación, al parecer, con varios artículos que había escrito para Internet. Durante su reclusión en la Sección de Investigación de Damasco fue golpeado con palos en los pies y las manos.

Muhammad Haydar Zammar, ciudadano alemán de origen sirio recluido en secreto y en régimen de incomunicación desde diciembre de 2001 y, según informes, torturado, compareció en octubre ante el Tribunal Supremo de Seguridad del Estado. Los cargos en su contra eran, entre otros, pertenecer a la ilegalizada Hermandad Musulmana, delito por el que, de ser condenado, se le podría imponer la pena de muerte.

Discriminación y violencia contra las mujeres

Según informes, al menos 10 mujeres murieron a manos de familiares varones por presuntas razones de «honor». Los perpetradores siguieron gozando de una impunidad casi total por sus crímenes, debido a la falta de investigaciones adecuadas y a las disposiciones del Código Penal que permitían la imposición de condenas reducidas por el homicidio de una mujer de la familia que, presuntamente, hubiera cometido «adulterio» o tenido otras «relaciones sexuales». Las personas que luchaban por los derechos de las mujeres trabajaron para erradicar la legislación discriminatoria en áreas como el matrimonio, el divorcio, la familia, la herencia y la nacionalidad, y para lograr una mayor protección contra la violencia intrafamiliar y de otro tipo.

Según informes, en julio, en una localidad cercana a Sweida, una adolescente con dificultades de aprendizaje murió a manos de su hermano, después de haber sido violada por un familiar. Se inició un juicio que seguía en curso al final del año.

Según informes, en marzo se obligó a una joven a casarse con el hombre que la había violado, de forma que éste quedó absuelto del delito en virtud del artículo 508 del Código Penal.

Discriminación contra la población kurda

La población kurda de Siria siguió sufriendo discriminación por motivos de identidad, como restricciones en el uso de la lengua y la cultura kurdas. Decenas de miles de kurdos seguían siendo apátridas en la práctica y continuaban privados de acceso igualitario a los derechos económicos y sociales.

Según informes, unos 75 kurdos quedaron en libertad en septiembre tras su detención en marzo por la celebración pacífica del Nowruz (año nuevo lunar) en Alepo. Las fuerzas de seguridad disolvieron violentamente la celebración.

Según los informes recibidos, cuatro docentes pasaron un mes detenidos, a partir del 4 de agosto, por enseñar la lengua kurda.

Defensores y defensoras de los derechos humanos

Continuaron activas varias organizaciones de derechos humanos no autorizadas, aunque sus miembros corrían el riesgo de ser acosados y detenidos y de que se les prohibiera viajar.

En marzo, el doctor ?Ammar Qurabi, portavoz de la Organización Nacional para los Derechos Humanos ante los medios de comunicación, estuvo recluido durante cuatro días en la Sección Palestina de los servicios de Información Militar de Damasco y, a continuación, quedó en libertad sin cargos.

El 11 de julio, las oficinas de la Asociación pro Derechos Humanos de Siria fueron objeto de un ataque en el que los asaltantes rompieron las ventanas del edificio y embadurnaron las paredes con heces de animales.

El 27 de julio se impidió, por orden de los servicios de seguridad, que Muhannad al-Hasani, secretario general de la Organización Siria de Derechos Humanos, viajara a una reunión sobre sistemas organizativos que se iba a celebrar en Jordania. En octubre se le impidió viajar a Marruecos para asistir al Foro Civil Euromediterráneo.

En noviembre, Nizar Ristnawi, miembro fundador de la Organización Árabe de Derechos Humanos-Siria, fue condenado por el Tribunal Supremo de Seguridad del Estado a cuatro años de prisión por «difundir noticias falsas» e «insultar al presidente». Al parecer, tanto los cargos como la sentencia se basaron en su trabajo de promoción de los derechos humanos y la democracia. Nizar Ristnawi había sido detenido en abril de 2005 y había permanecido recluido en régimen de incomunicación hasta agosto del mismo año.

Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria

En mayo, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria determinó que la detención de cinco personas expulsadas a Siria era arbitraria, dada «la gravedad de la violación del derecho a un juicio justo». Muhammad Fa'iq Mustafa, expulsado de Bulgaria en noviembre de 2002, fue condenado a 12 años de prisión por el Tribunal Militar de Campo; quedó en libertad en noviembre de 2005. Ahmet Muhammad Ibrahim, expulsado de Turquía en marzo de 2005, fue torturado, según informes, y a continuación liberado en enero de 2006. Nabil al-Marabh, expulsado de Estados Unidos con destino a Siria en enero de 2004, fue condenado en marzo por el Tribunal Supremo de Seguridad del Estado a cinco años de prisión por «poner a Siria en peligro de sufrir actos hostiles». Tanto ?Abd al-Rahman al-Musa, expulsado de Estados Unidos en enero de 2005, como Muhammad Osama Sayes, expulsado de Reino Unido en mayo de 2005, fueron condenados a muerte en junio por el Tribunal Supremo de Seguridad del Estado, por afiliación a la Hermandad Musulmana. Se les conmutó la pena inmediatamente por otra de 12 años de prisión.

Pena de muerte

La pena de muerte seguía en vigor como castigo para numerosos delitos, pero las autoridades revelaron escasos datos sobre su aplicación. Al menos siete personas fueron condenadas a muerte en virtud de la Ley núm. 49 de 1980 por afiliación a la ilegalizada organización Hermandad Musulmana, y posteriormente se les conmutó la pena por otra de 12 años de prisión.

Impunidad y desapariciones forzadas

Se intensificó el debate en el seno de la sociedad civil sobre la cuestión de la lucha contra la impunidad por hechos del pasado, en particular por los graves abusos masivos cometidos desde finales de la década de los setenta. Seguía sin conocerse la suerte de más de 17.000 personas, en su mayoría islamistas, que habían desaparecido tras su detención a finales de los setenta y principios de los ochenta, y de cientos de libaneses y palestinos detenidos en Siria o secuestrados en Líbano por las fuerzas sirias o por milicias libanesas y palestinas.

Informes y visitas de Amnistía Internacional

Visita

  En enero, Amnistía Internacional visitó Siria por primera vez desde 1997 y se reunió con autoridades, profesionales del derecho y otras personas, incluidas las familias de varios detenidos.