Rapport 2013
La situation des droits humains dans le monde

Communiqués de presse

23 septembre 2013

Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU: No deben marginarse los derechos humanos en la agenda post 2015

Los líderes mundiales corren el riesgo de agravar la desigualdades, la discriminación y la injusticia si dejan de lado los derechos humanos en la agenda de desarrollo para después de 2015, ha advertido Amnistía Internacional ante las decisivas conversaciones que van a mantenerse en la ONU esta semana.

“Se está olvidando a los grupos más pobres, desfavorecidos y marginados –ha indicado Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional–. El ímpetu gubernamental en la consecución de los objetivos se lleva a menudo por delante derechos humanos básicos.”

En los debates de Nueva York se examinarán los avances realizados en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y se trazará un nuevo plan de 15 años para abordar la pobreza y el desarrollo sostenible.

“Se está acabando el tiempo. Se está dejando atrás a la gente –ha afirmado Salil Shetty–. Los gobiernos deben dejar de defender sólo de boquilla los derechos humanos y convertirlos en la base de la agenda de desarrollo sostenible; si no, los objetivos se alcanzarán a costa de agravar las desigualdades, la discriminación y la injusticia. Están aumentando las diferencias entre ricos y pobres y entre hombres y mujeres y para quienes pertenecen a minorías.”

Los ODM y la agenda para después de 2015 deben tratar directamente los factores causantes de la desigualdad. Deben abordar y eliminar los múltiples obstáculos sistémicos que marginan a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Más de mil millones de personas que viven en asentamientos precarios no han sido incluidas siquiera en las iniciativas de los ODM, porque la meta de éstos sobre tales asentamientos consiste sólo en mejorar la vida de 100 millones de personas residentes en ellos.

Muchos Estados llevan a cabo desalojos forzosos masivos que dejan más sumidos aún en la pobreza a los residentes de los asentamientos precarios, a la vez que violan muchos de sus derechos, como el derecho a una vivienda adecuada, al agua, a saneamiento y a la salud.

Por ejemplo, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Nigeria ha hecho avances en casi todos los ODM y es muy posible que en 2015 haya alcanzado muchas de las metas fijadas en ellos. Sin embargo, estas buenas cifras ocultan diferencias regionales y desigualdades y disparidades entre diversos grupos y minorías.

En sólo una ciudad nigeriana, más de 200.000 personas corren riesgo de desalojo forzoso debido al plan de las autoridades de demoler más de 40 asentamientos informales en la zona ribereña de Port Harcourt. Millares de ellas perderán sus medios de vida, además de sus hogares, si las demoliciones siguen adelante.

Y lo mismo ocurre en muchos otros países. Los datos recogidos por Amnistía Internacional revelan que se están llevando a cabo desalojos forzosos en todo el mundo. En Europa, muchos casos están generando segregación de las comunidades romaníes. En toda África, Asia y América se ha desalojo a la fuerzas de sus tierras tradicionales a decenas de miles de personas para instalar en ellas industrias extractivas y agrarias multinacionales.

“Con demasiada frecuencia se firman también acuerdos multimillonarios sin tener apenas en cuenta los derechos de las personas que más afectadas se van a ver por ellos, que se ven obligadas a abandonar sus tierras y sus hogares sin que se haya hecho una verdadera consulta y sin indemnización ni reparación alguna, ni siquiera proporcionándoles otro alojamiento –ha explicado Salil Shetty–. Los Estados suelen anunciar estos acuerdos económicos señalando que les ayudan a cumplir los ODM, y mientras tanto hacen caso omiso de los derechos de las personas más marginadas y desfavorecidas.”

Cuando los procesos de desarrollo fallan o dan lugar a abusos y violaciones de derechos humanos, los gobiernos, las instituciones económicas, los donantes internacionales y las empresas deben rendir cuentas. El derecho a interponer un recurso es esencial.

“¿Qué recurso pueden interponer los millones de mujeres que continúan sufriendo y, en muchos casos, muriendo innecesariamente durante el embarazo y el parto porque la discriminación y diversos obstáculos socioeconómicos les impiden acceder a los servicios de salud sexual y reproductiva? La salud materna es un derecho humano.”

“Toda agenda de desarrollo que los líderes del mundo acuerden debe garantizar que no se deja atrás a las personas más pobres, marginadas y excluidas. Si los líderes mundiales no se comprometen a convertir los derechos humanos en la base de la agenda de desarrollo, no podremos conseguir un verdadero cambio. Es hora de que los líderes del mundo asuman el compromiso”, ha afirmado Salil Shetty.

Index AI : PRE01/484/2013
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