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Campaña para poner fin a la lapidación en Irán

Fosa de Aghche Kand donde Ja'far Kiani fue lapidado en 2007.

Fosa de Aghche Kand donde Ja'far Kiani fue lapidado en 2007.

© www.meydaan.org


15 janvier 2008

En Irán, once personas –nueve mujeres y dos hombres– aguardan a morir lapidadas por cargos de adulterio. Muchas han sido condenadas tras juicios flagrantemente injustos. Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades del país la abolición inmediata de esta atroz pena, específicamente concebida para aumentar el sufrimiento de quienes la padecen.

El Código Penal iraní dispone la ejecución por lapidación como castigo para el adulterio. Incluso establece que las piedras deben ser lo suficientemente grandes como para causar dolor, pero no tanto como para matar a la víctima inmediatamente. Amnistía Internacional pide cambios urgentes en la legislación iraní para garantizar que ninguna persona puede ser condenada a muerte por adulterio, ya sea por lapidación o por cualquier otro método.

“Acogemos con satisfacción los recientes pasos hacia la reforma y los informes según los cuales en el Majles (Parlamento iraní) se está debatiendo un Código Penal modificado que permitiría la suspensión de al menos algunas condenas de lapidación”, ha manifestado Malcolm Smart, director del Programa Regional para Oriente Medio de Amnistía Internacional.

“Pero las autoridades deben ir mucho más lejos y tomar las medidas necesarias para garantizar que el nuevo Código Penal no permite la muerte por lapidación ni dispone la ejecución por otros medios para el adulterio.”

Pese a las afirmaciones oficiales respecto a que la lapidación ya no se aplica –y pese a la suspensión dictada en 2002 por el presidente de la magistratura–, se han ejecutado varias condenas de este tipo, la última hace tan sólo un año. Ja'far Kiani fue lapidado el 5 de julio de 2007 en el pueblo de Aghche-kand, cerca de Takestan, en la provincia de Qazvin. Se teme que Mokarrameh Ebrahimi, con quien tenía dos hijos, pueda correr la misma suerte: se encuentra recluida en la prisión de Choubin, en la provincia de Qazvin, al parecer con uno de sus hijos. Se sabe además que una mujer y un hombre fueron lapidados en Mashhad en mayo de 2006.

La mayoría de las personas condenadas a muerte por lapidación son mujeres. Esto se debe a que las mujeres no reciben un trato equitativo ante la ley ni en los tribunales, y además están especialmente expuestas a sufrir juicios injustos, ya que sufren un mayor índice de analfabetismo y por tanto tienen más probabilidades de firmar confesiones de delitos que no han cometido.

A pesar de esta sombría realidad, los defensores y defensoras de los derechos humanos iraníes creen que la publicidad internacional puede ayudar a poner fin a las lapidaciones. Para ello han lanzado su valerosa campaña Stop Stoning Forever (Detengan las lapidaciones para siempre), cuyos esfuerzos, desde que se inició en octubre de 2006, han ayudado a salvar de la lapidación a cinco personas (y a lograr la suspensión de otra condena).

Pero se ha pagado un alto precio por estos esfuerzos. Los activistas iraníes siguen sufriendo el hostigamiento y la intimidación de las autoridades. Treinta y tres mujeres, entre ellas miembros de la campaña Stop Stoning Forever, fueron detenidas cuando protestaban, en marzo de 2007, por el juicio de cinco activistas en favor de los derechos de las mujeres en Teherán.
 
Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos. El informe publicado el 15 de enero, Detener las ejecuciones por lapidación, expone los motivos de preocupación de la organización, entre los que se encuentra la inquietud por las 11 personas de las que se sabe que están condenadas a muerte y aguardando la ejecución por lapidación.

“Instamos a las autoridades iraníes a que presten atención a nuestros llamamientos y a los de quienes en Irán luchan incansablemente para conseguir terminar con esta horrible práctica”, ha dicho Malcolm Smart.