Rapport 2013
La situation des droits humains dans le monde

Communiqués de presse

8 mars 2010

Aumentan las denuncias de violación en Camboya. El gobierno debe proteger a las víctimas de violencia sexual

Las sobrevivientes de violación en Camboya sufren limitaciones de acceso a la justicia y a los servicios médicos y de asesoramiento, afirma Amnistía Internacional en un informe que ha publicado hoy, cuando el número de violaciones de mujeres y niñas parece ir en aumento.

En Breaking the silence: Sexual violence in Cambodia, publicado con motivo del Día Internacional de la Mujer, Amnistía Internacional expone cómo la corrupción y la discriminación en el seno de la policía y de los tribunales impiden a las sobrevivientes de violación obtener justicia y la ayuda que necesitan mientras que la mayoría de sus agresores quedan sin castigo.

“Decenas de sobrevivientes nos contaron que se enfrentan a la extorsión, la ignorancia y la incredulidad de unos funcionarios cuya función debería ser la de ayudarlas y proteger sus derechos –ha afirmado Donna Guest, directora del Programa Regional de Amnistía Internacional para Asia y Oceanía–. Para demasiadas sobrevivientes de violación, intentar obtener justicia y atención médica no hace sino añadir más sufrimiento al que les causaron los abusos iniciales.”

Según concluyeron los investigadores de Amnistía Internacional, las trabajadoras sexuales y las mujeres que vivían en la pobreza se encontraban con importantes obstáculos para acceder a la justicia y los servicios de salud. No podían hacer frente a los sobornos que a menudo les exigían la policía y otros, ni podían pagar los servicios jurídicos o médicos.

El informe incluye entrevistas a 30 mujeres y niñas de edades comprendidas entre 10 y 40 años. La familia de una joven de 19 años con dificultades de aprendizaje contó que la policía había hecho caso omiso de la denuncia de violación de Mony a finales de 2009.

“La policía trabaja si tienes dinero, si puedes pagar. Con unos 100.000 rieles (unos 25 dólares estadounidenses) es posible que hubiéramos conseguido una detención, pero no tenemos esa cantidad” afirmó el padre de Mony.

El padre explicó que Mony vivía con miedo constante a su agresor, que continuaba en libertad. La familia había tenido dificultades también para pagar la medicación que Mony necesitaba, y afirmaba que los gastos de transporte al tribunal y a la policía habían sido astronómicos.

Como en otras muchas sociedades de todo el mundo, la discriminación basada en el género está profundamente arraigada en la sociedad camboyana, que estigmatiza a las sobrevivientes de agresiones sexuales mientras que sus agresores, la mayoría en libertad, se enfrentan a escasas o nulas sanciones.

“Dada la falta de apoyo social a las víctimas, es imprescindible que el gobierno rompa el silencio y condene públicamente la violencia sexual para demostrar que no tolera semejantes crímenes y que reconoce el dolor de las sobrevivientes” ha afirmado Donna Guest.

Con motivo de la entrada en vigor del nuevo Código Penal a finales de 2010, Amnistía Internacional pide al gobierno de Camboya que aborde con firmeza la aplicación inadecuada de la ley, los acuerdos extrajudiciales, la tibieza en los procesamientos y la corrupción generalizada en los casos de presunta violencia sexual.

Además, la organización de derechos humanos pide al gobierno camboyano que forme y dote de recursos a la policía, que utilice mujeres agentes y que asigne a la policía los recursos necesarios para investigar las denuncias con prontitud, profesionalidad y sensibilidad.

Los datos facilitados por la policía y las ONG indican que los casos de violación están aumentando en Camboya, pero no es posible saber en qué medida debido a la falta de seguimiento y a las limitaciones en la coordinación y difusión de los datos estadísticos.

Las autoridades deben obtener esa información con precisión y utilizarla para elaborar sus políticas y planes de acción.

“Camboya ha hecho avances importantes para abordar la discriminación basada en el género, centrándose en la violencia en el ámbito familiar y la trata de personas –ha señalado Donna Guest–. Ya es hora de que el gobierno camboyano incorpore la violencia sexual contra las mujeres a esas categorías para subsanar esta deficiencia a la hora de abordar el incumplimiento de las obligaciones de derechos humanos contraídas por Camboya en virtud de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.”

El informe, de unas 60 páginas, incluye documentación extensa y recomendaciones para invertir la tendencia al aumento de la violencia sexual contra las mujeres. Este análisis se publica como parte de la Campaña de Amnistía Internacional para Combatir la Violencia contra las Mujeres.

 

 

Index AI : PRE01/071/2010
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