Document - Maroc. Il faut enquêter sur les allégations de torture

AMNESTY INTERNATIONAL

AMNISTÍA INTERNACIONAL

DECLARACIÓN PÚBLICA

Índice AI: MDE 29/008/2011

Fecha: 17 de junio de 2011

Marruecos: Las denuncias de tortura deben ser investigadas

Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades marroquíes que investiguen de inmediato las denuncias según las cuales Mohamed Hajib sufrió tortura y amenaza de violación cuando estuvo en la prisión de Toulal, en Meknes, del 17 al 28 de mayo de 2011. La organización teme que se esté castigando a Mohamed Hajib por pedir el cierre del centro de detención de Temara y denunciar las violaciones de derechos humanos cometidas por las autoridades marroquíes en el contexto de la lucha antiterrorista. Mohamed Hajib tiene la doble nacionalidad alemana y marroquí, y está cumpliendo una pena de 10 años de cárcel por delitos relacionados con el terrorismo.

Según su familia, entre los días 17 y 28 de mayo, los guardias de la prisión de Toulal lo sometieron a golpes y patadas repetidamente mientras estaba tendido en el suelo y atado de pies y manos. Mohamed Hajib fue ingresado en un hospital de Meknes en estado de coma. El 28 de mayo lo trasladaron de vuelta a la prisión de Salé, donde se encuentra detenido en la actualidad. Al parecer, también su estado psicológico se ha deteriorado.

Un abogado que además representaba al Consulado alemán lo visitó en la prisión de Salé entre el 31 de mayo y el 8 de junio. Según el letrado, Mohamed Hajib tenía cicatrices en manos y pies como consecuencia de tortura y otros malos tratos.

Mohamed Hajib fue trasladado a la prisión de Toulal tras un motín desatado los días 16 y 17 de mayo de 2011 en la cárcel de Salé, donde permanecían recluidas más de 200 personas acusadas o condenadas por actividades relacionadas con el terrorismo.

Mohamed Hajib participaba activamente en las protestas de los internos de Salé por sus juicios, celebrados sin las debidas garantías. Los internos criticaban también los abusos cometidos por los servicios de seguridad marroquíes en el contexto de la lucha antiterrorista, incluidas las torturas a detenidos en el centro de detención no reconocido de Temara. El centro está situado en una zona forestal a unos 15 kilómetros de Rabat y depende de la Dirección de Vigilancia del Territorio (Direction de la surveillance du territoire, DST).

Coincidiendo con estas últimas denuncias, se han recibido informes de que varios internos de Salé han sido castigados tras la revuelta penitenciaria en la prisión durante los días 16 y 17 de mayo.

Según la información recibida por Amnistía Internacional, se ha privado a los detenidos de visitas y todo contacto con familiares. Las familias están preocupadas por su bienestar, sobre todo tras conocer los informes de enfrentamientos entre detenidos y guardias. Al parecer, varios detenidos fueron trasladados a hospitales de Rabat y Meknes pero no se autorizó que los visitaran sus familias ni se las informó de su estado.

Por ejemplo, la esposa de Boushta Sharef ha recibido información según la cual éste fue llamado a comparecer por la administración el 16 de mayo de 2011 y aún no ha sido devuelto al centro penitenciario. Desde entonces no se sabe nada de su paradero y se teme por su bienestar. También se llevaron al menos a otros seis reclusos.

Cuando otros internos se dieron cuenta de que estos siete no regresaban, al parecer tomaron como rehenes a seis guardias de la prisión para reclamar su vuelta. Treinta minutos después liberaron a los guardias y las autoridades penitenciarias intentaron sofocar la revuelta con gas lacrimógeno, palos y piedras. El enfrentamiento se prolongó durante horas; mientras que los detenidos utilizaron armas blancas, las autoridades de la prisión emplearon balas de goma y, más tarde, munición real.

Según la información recibida por Amnistía Internacional, Zakaria Benamri resultó herido de gravedad por munición real durante el enfrentamiento y fue trasladado a un hospital de Rabat en estado crítico. Sólo dos días después, el Consejo Nacional de Derechos Humanos (Conseil National des Droits de l’Homme, CNDH) informó a la familia de que el estado de salud de Zakaria se había estabilizado; sin embargo, en ningún momento se autorizó su acceso al hospital.

Amnistía Internacional reconoce que las autoridades marroquíes tienen derecho a tomar las medidas necesarias para garantizar la seguridad e integridad del personal penitenciario y mantener el orden. De hecho, considera que deben aplicar las medidas correctivas oportunas a quienes hayan participado en actos de violencia contra el personal de la prisión o las fuerzas de seguridad. No obstante, pide a las autoridades que abran una investigación para determinar si se hizo uso excesivo de la fuerza para sofocar la revuelta y si alguna persona que no participaba en actos violentos resultó herida durante los disturbios.

A la organización le preocupa que las autoridades de la prisión estén tomando medidas de castigo contra todos los detenidos, sin tener en cuenta si tuvieron participación directa en los actos de violencia. Es preciso que se proteja a los detenidos de la tortura y otros malos tratos y que se les permita tener acceso periódicamente a familiares, abogados y la asistencia médica que puedan necesitar.

Amnistía Internacional pide desde hace años a las autoridades marroquíes que investiguen todas las denuncias de tortura y otros malos tratos a manos de las fuerzas de seguridad y garanticen que las declaraciones obtenidas mediante tortura no se admiten como prueba en procesos judiciales. Además, les insta a garantizar que los detenidos reciben un trato acorde con lo establecido en las leyes y normas internacionales, entre ellas el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, tratados en los que Marruecos es Estado Parte, y el Conjunto de Principios para la protección de todas las personas sometidas a cualquier forma de detención o prisión.

En este contexto, Amnistía Internacional considera muy positivo que Marruecos anunciara el 26 de mayo de 2011 que piensa ratificar el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura. La organización pide que se establezca un sistema de visitas periódicas de organismos nacionales e internacionales independientes a los lugares donde se priva de su libertad a las personas, a fin de impedir que se apliquen torturas y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes. Para demostrar la veracidad de su compromiso para erradicar la tortura, las autoridades marroquíes deben investigar las acusaciones según las cuales se infligieron torturas a Mohamed Hajib, y a otros, tras el motín carcelario desatado en la prisión de Salé, aunque no se hayan presentado denuncias formales.

Información complementaria

Mohamed Hajib fue detenido el 18 de febrero de 2010 a su regreso a Marruecos desde Pakistán a través de Alemania. El juzgado de Primera Instancia de Casablanca lo declaró culpable basándose en una declaración que, según informes, había firmado bajo coacción, y lo condenó a 10 años de cárcel. Contra él pesaban los cargos de “formar una banda delictiva” y “financiar el terrorismo”. El tribunal de apelación confirmó la sentencia el 11 de octubre de 2010. Está previsto que el Tribunal de Casación celebre la vista del recurso el 22 de junio de 2011.

Mohamed Hajib estuvo 12 días detenido en dependencias de la policía judicial en Maarif, Casablanca. Según informes, lo estuvieron torturando al menos durante tres días. Estuvo esposado, con los ojos vendados y los pies atados. Lo despojaron de su ropa y le dieron patadas mientras yacía en el suelo. Mohamed Hajib contó a su madre que, cuando se negó a firmar la declaración policial sin que se le permitiera leerla primero, los agentes lo golpearon y le dijeron: “Si no firmas, traeremos a tu madre y a tu esposa a Temara y les ocurrirá 'algo malo’”.

En abril se publicó en YouTube un vídeo en el que aparecía Boushata Sharef denunciando las torturas sufridas a manos de las fuerzas de seguridad, que incluían violación anal con una botella, golpes en los genitales y otras agresiones físicas. Boushata Sharef pedía que se abriera una investigación sobre sus denuncias. Según su esposa, había permanecido 11 meses detenido en Siria en 2008 hasta su expulsión a Marruecos en 2009. Una vez allí, estuvo 38 días detenido en Temara antes de su traslado a Salé.

El centro de detención de Temara, operado por la Dirección de Vigilancia del Territorio, es uno de los lugares donde se denuncian más casos de tortura. Amnistía Internacional ha documentado decenas de casos de personas detenidas en el contexto de las medidas “antiterroristas” que presuntamente han sido sometidas a tortura u otros malos tratos mientras estaban allí bajo custodia. Estas personas eran recluidas en el centro de forma secreta y no reconocida, lo cual vulnera tanto la legislación marroquí como las normas internacionales de derechos humanos.