Document - Syrie. Le bras long des Moukhabarat. Violences et harcèlement dirigés contre des Syriens vivant à l'étranger et contre leurs familles en Syrie











La larga mano de la mujabarat Violencia y acoso contra sirios en el extranjero y sus familias en Siria




Amnesty International Publications


Publicado originalmente en 2011 por Amnesty International Publications

International Secretariat

Peter Benenson House

1 Easton Street

London WC1X 0DW

Reino Unido

www.amnesty.org


© Amnesty International Publications 2011


Índice: MDE 24/057/2011


Idioma original: inglés.


Edición española a cargo de:

EDITORIAL AMNISTÍA INTERNACIONAL (EDAI)

Valderribas, 13.

28007 Madrid

España


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Índice



INTRODUCCIÓN

Muchos sirios en el extranjero vienen expresando con fuerza desde marzo su solidaridad con las protestas multitudinarias en Siria a favor de la reforma, a las que las autoridades sirias han respondido con actos que, en opinión de Amnistía Internacional, constituyen crímenes de lesa humanidad.1 Al hacerlo, se han visto sometidos a vigilancia y acoso sistemáticos por parte de funcionarios de la embajada y otras personas que presuntamente actuaban en nombre del régimen sirio, y además han sabido que familiares suyos en Siria han sufrido intimidación y cosas peores, al parecer por lo que ellos hacían en el extranjero. Aparentemente Parece ponerse de manifiesto la larga mano de los temidos servicios de inteligencia sirios (mujabarat).2

Amnistía Internacional documenta en este informe los casos de más de 30 activistas sirios que residen en ocho países de Europa, América del Norte y América del Sur –Alemania, Canadá, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Suecia–, que afirman haber sido objeto de intimidación por parte de funcionarios de la embajada y otras personas, al parecer debido a sus actividades de apoyo solidario al movimiento reformista en Siria. A muchos los han grabado con cámaras y sometido a intimidación verbal cuando participaban en protestas ante la Embajada de Siria, y algunos han sido amenazados, incluso de muerte, o agredidos por personas presuntamente vinculadas al régimen sirio. Algunos activistas han contado a Amnistía Internacional que las fuerzas de seguridad sirias han visitado e interrogado a familiares suyos en Siria en relación con sus actividades en el extranjero y que, en varios casos, se los ha detenido y hasta torturado aparentemente por la misma razón.

En el proceso de investigación, Amnistía Internacional ha entrevistado a 20 personas que afirman que ellas o sus familias en Siria, o ambas, han sido objeto de persecución debido a su activismo fuera de Siria en defensa de la reforma; asimismo ha entrevistado a otros miembros de comunidades sirias en el extranjero, autoridades de los países afectados y otras personas. Ha analizado también los informes aparecidos en medios de comunicación sobre casos de hostigamiento e intimidación. En el documento se reflejan declaraciones de autoridades de los países afectados cuando Amnistía Internacional ha podido conseguirlas, incluidos comentarios sobre las denuncias ofrecidos a la organización por funcionarios sirios. Las autoridades sirias no han respondido a ninguna de las cartas que Amnistía Internacional les ha remitido este año para exponer sus motivos de preocupación o solicitar acceso al país, pero la organización reflejará en futuras publicaciones cualquier comentario que le hagan sobre los casos y asuntos detallados en este documento.

Amnistía Internacional reconoce que los casos y países que se abordan en este documento pueden reflejar sólo una parte de un cuadro mucho más amplio de acoso e intimidación contra la población siria que vive en el extranjero, y tratará de conseguir más información a este respecto y documentarlo siempre que sea posible.3

Toda la responsabilidad del hostigamiento y la intimidación sin duda recae en los presuntos responsables , y las autoridades sirias deben poner fin de inmediato a tales prácticas. Sin embargo, los gobiernos de todos los países en los que se han cometido abusos o se han observado conductas indebidas también son responsables de garantizar que las personas bajo su jurisdicción no sufren amenazas ni agresiones por ejercer su derecho a la libertad de expresión, asociación y reunión. Las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley en estos países deberían tomar medidas para proteger estos derechos y actuar cuando se cometen actos delictivos contra personas bajo su jurisdicción que tratan de ejercerlos, incluidas agresiones y amenazas de violencia. Las autoridades deben actuar sobre cualquier denuncia verosímil de abusos como estos sin que sea imprescindible que las personas afectadas hayan presentado una denuncia formal ante la policía, ya que es posible que estas teman represalias contra ellas o sus familias en Siria si lo hacen. Deben investigarse las denuncias sobre tales actos y, si existen pruebas suficientes, debe procesarse a los responsables; si en su calidad de representantes diplomáticos tuvieran inmunidad frente al procesamiento, deben adoptarse otras medidas adecuadas contra ellos, como declararlos persona non grata o no aceptable en el país receptor. Las autoridades de los países de acogida deben tomar medidas igualmente cuando existan informes verosímiles según los cuales, como consecuencia de la participación de sirios en el extranjero en protestas a favor de la reforma, sus familias en Siria han sufrido violaciones de derechos humanos. Entre otras medidas, deberían presentar quejas formales ante el embajador de Siria en el país de acogida o hacer que su representante diplomático acreditado en Siria eleve una queja ante el gobierno de ese país.

La intención de Amnistía Internacional al publicar este documento es llamar la atención sobre el carácter generalizado e inquietante de la campaña de vigilancia y hostigamiento contra activistas sirios en el extranjero y, de esa forma, promover nuevas acciones por parte de gobiernos de todo el mundo para que se ponga fin a tales prácticas.

1. AMÉRICA DEL NORTE Y DEL SUR

Canadá

Dos personas que han preferido mantenerse en el anonimato han informado a Amnistía Internacional sobre el acoso a sirios que residen en Canadá. Nos han hablado del papel de cierta organización de la comunidad siria –que al parecer está estrechamente vinculada a las autoridades sirias (a las cuales nombraron)– en la vigilancia de las manifestaciones celebradas en Canadá para apoyar las protestas a favor de la reforma en Siria y en los actos de intimidación para disuadir a la gente de participar en ellas. Afirman que algunos miembros de esa organización se presentaron en el domicilio de sirios que habían participado en las manifestaciones y les advirtieron que no siguieran haciéndolo. Aparentemente como consecuencia de esa vigilancia, un familiar de una mujer en Siria recibió llamadas sobre ella de los servicios de inteligencia, y otra persona recibió un mensaje de la embajada siria en el que le aconsejaban que no volviera a Siria.

Abeer”4 contó a Amnistía Internacional que llevaba más de cinco años viviendo en Canadá tras dejar gran parte de su familia en Damasco. En Ottawa, donde vive en la actualidad, conoció a varios sirios que le dijeron que tuviera cuidado con cierta asociación siria local que, según decían, colaboraba estrechamente con el régimen sirio. A partir de marzo, cuando se empezaron a utilizar medios letales para reprimir las protestas multitudinarias en Siria, “Abeer” ha participado en varias manifestaciones ante la embajada de Siria en Ottawa, la capital canadiense. Según su relato, durante las manifestaciones el personal de la embajada tomaba fotografías desde el interior de la sede mientras miembros de la citada asociación vigilaban la situación desde fuera, tomaban fotografías y notas sobre los participantes y abordaban a los manifestantes para disuadirlos y animarlos a participar en manifestaciones de apoyo al régimen. Añadió que había recibido información según la cual representantes de la asociación se habían puesto en contacto con numerosos miembros de la comunidad siria en Canadá, tanto en su domicilio como en otros lugares, y los habían amenazado con sufrir “las consecuencias” si no iban a las concentraciones en apoyo del régimen.

“Abeer” contó también que una vez ella había aparecido en la televisión canadiense hablando de la situación en Siria y que al poco tiempo había recibido un mensaje a través de Facebook –de alguien que ella sabía que era familiar de un miembro de la asociación– en el que la acusaba de traidora y la advertía de que dejara de criticar a Bachar el Asad o ella y su familia “lo lamentarían”. “Abeer” afirma que dio parte de la amenaza a la policía de Ottawa, cuyos representantes afirmaron que habían aconsejado a la mujer que no continuara. Unos días después, su hermana en Siria empezó a recibir llamadas telefónicas de las fuerzas de seguridad sirias para preguntarle por las actividades de la hermana en Canadá.

“Aziza” contó a Amnistía Internacional que ella también había participado en manifestaciones en Ottawa y había sido fotografiada por representantes del mismo grupo sirio. Un contacto en la embajada siria le envió un mensaje en julio en el que le decía que debía dejar de ir a las manifestaciones y no volver a Siria nunca más.

Estados Unidos

Se han recibido informes sobre un gran número de casos de hostigamiento de sirios en Estados Unidos por parte de personas presuntamente vinculadas al régimen sirio. En al menos tres casos investigados por Amnistía Internacional parece ser que las actividades de personas en Estados Unidos han motivado que personas en Siria sufrieran consecuencias adversas; cabe destacar la paliza propinada en Siria a los progenitores de un hombre que reside en Estados Unidos y la detención secreta del hermano de otro hombre.

Varios activistas han hablado de hostigamiento recurrente en las protestas ante la Embajada de Siria en Washington, en forma de grabaciones y fotografías por parte del personal de la embajada y de personas que presuntamente trabajaban con él o para él. Mohammad al Abdallah, de 28 años, manifestante asiduo que había salido de Siria en enero de 2007, contó a Amnistía Internacional: “Entre los manifestantes sirios hay personas infiltradas que trabajan para la embajada. A veces ves a uno que lleva auricular o micrófono y está diciendo, por ejemplo: “Graba al hombre de la camisa roja”.

Ahed al Hindi, ex preso político de 26 años que ahora vive en Estados Unidos, contó lo sucedido en una de las manifestaciones: “Estábamos protestando ante la Embajada de Siria en Washington el 15 de marzo. Un hombre salió de la sede, vino directo hacia mí y me dijo bruscamente: ‘Ahed, deja que te haga una foto’. Era la manera de decirme que sabían quién era yo”. Mohammad al Abdallah también contó su experiencia de aquel día: “El 15 de marzo fuimos a protestar ante la embajada por las detenciones practicadas ese día en Damasco. Salieron dos funcionarios y hablaron conmigo y con Radwan Ziadeh [véase infra] y nos propusieron que habláramos dentro y no fuera de la embajada. Entramos y nos fotografiaron. Así que nosotros también fotografiamos a uno de ellos. Estando allí, vimos a personal diplomático observando en una pantalla las imágenes de los manifestantes en el exterior. En cada manifestación, las cámaras de la embajada siguen los movimientos de los manifestantes”.

Al parecer, las autoridades sirias también vigilan por otros medios a los activistas en Estados Unidos. Alaa Basatneh, estudiante de 19 años originaria de Damasco y que ahora reside en Illinois, es administradora de la página de Facebook conocida como “Syria Page of Rage” (Página de la Ira de Siria) (https://www.facebook.com/SyrianDayOfRage ), que publica información sobre las violaciones de derechos humanos cometidas en Siria y las manifestaciones de apoyo a la reforma. Alaa contó a Amnistía Internacional que, alrededor de agosto de 2011, uno de sus amigos, que también es amigo a través de Facebook, estuvo dos días detenido en Siria tras su arresto en una protesta en la universidad. Mientras estaba bajo custodia, agentes de seguridad lo obligaron a abrir su cuenta de Facebook, práctica ampliamente documentada durante estos sucesos como forma de vigilar a los activistas y sus redes. Poco después de la liberación de su amigo, Alaa Basatneh recibió un mensaje por Facebook: “Estas palabras van dirigidas a ti, agente, traidora. Tus mensajes han llegado hasta nosotros. No hay nada que puedas ocultarnos, ‘nena de Chicago’. Estamos esperando que vengas al aeropuerto para darte tu merecido por lo que estás haciendo. Daremos ejemplo contigo.”

Según informes de activistas sirios en Estados Unidos, miembros de su familia en Siria han sufrido intimidación y agresiones por parte de las autoridades. En algunos casos, las fuerzas de seguridad se han presentado en el domicilio de personas en Siria y les han advertido que sufrirían consecuencias adversas si sus familiares persistían en su activismo antigubernamental en Estados Unidos. Ahed al Hindi contó lo siguiente a Amnistía Internacional: “Hace unos meses, familiares en Siria de un amigo mío de aquí (que prefiere no dar su nombre) fueron interrogados mientras se les mostraba una fotografía de él manifestándose ante la embajada. La mujabarat les dijo: “Díganle a su chico que no meta serpientes en el nido familiar”.

Sirwan Kajjo, kurdo sirio de 24 años que abandonó Siria en 2006, describió lo sucedido a sus familiares después de su participación en una protesta ante la Embajada de Siria en Washington:

Un domingo de mayo estaba protestando junto a otros ante la embajada cuando un funcionario salió y preguntó si podía hacernos fotografías. Nos negamos. Volvió a entrar en la sede y al momento vimos que nos estaban grabando. Dos o tres días después, agentes la Inteligencia Militar visitaron a mi familia en su casa de Amouda, en el noreste de Siria. Hablaron con mi madre y mi hermano, y les advirtieron que no estarían a salvo mientras yo no suspendiera mis actividades en Estados Unidos.

Una mujer de Siria que lleva casi 30 años viviendo en Estados Unidos y desea permanecer en el anonimato por miedo a represalias contó a Amnistía Internacional un episodio distinto aunque muy parecido:

Entre los cinco miembros de la delegación de manifestantes reformistas de origen sirio que protestaban ante la Embajada de Siria el 24 de mayo a la que invitaron a entrar en la sede diplomática para debatir los asuntos con el embajador sirio estaba un familiar mío, un médico de 73 años que había salido de Siria 40 años antes. A las pocas horas, su familia supo que los servicios de inteligencia habían visitado a uno de sus hermanos en su casa de Deraa, su ciudad natal. Le habían dicho que su “hermano americano” estaba “creando problemas en Estados Unidos”.

En un caso que conoce Amnistía Internacional se ha atacado violentamente a familiares en Siria. Malek Jandali se marchó de Siria en 1994 con una beca a Estados Unidos, donde reside desde entonces. Ahora tiene 38 años y vive en Atlanta, Georgia. Pianista y compositor, se indignó ante la represión del gobierno sirio y el 23 de julio asistió y actuó en una manifestación de apoyo a la reforma ante la Casa Blanca, en Washington. Interpretó la canción “Watani ana” (Yo soy mi patria), cuya letra incluye el verso (en árabe) “Oh, patria mía, ¿cuándo te veré libre?”, y también el himno nacional de Siria y el de Estados Unidos. En los vídeos del acto subidos a Internet se ve a Malek Jandali acompañando al piano a unos manifestantes pacíficos que coreaban, entre otras cosas: “Wahid, wahid, wahid, al-sha’b al-souri wahid” (Uno, uno, uno, el pueblo sirio es uno), y “Allah, souriye, hourriye wa bas” (Dios, Siria, Libertad, y nada más). Contó a Amnistía Internacional lo que sus padres afirman que les pasó cuatro días después en Homs, Siria. Su padre, Mamoun Jandali, médico de 73 años, volvía de comprar comestibles y había aparcado el automóvil junto a su casa cuando fue atacado:


De repente un hombre agarró a mi padre por detrás y le dijo: “Eh, doctor, le necesitamos para que ayude a un herido”, lo esposaron y le taparon la boca con cinta adhesiva. Fue como una operación profesional, ya que las farolas de la zona se habían apagado momentáneamente y justo en ese momento pasaba un camión grande y ruidoso, lo que redujo las posibilidades de que alguien que estuviera cerca pudiera ver u oír algo. Llegaron otros dos agentes y entre los tres obligaron a mi padre a subir las escaleras hasta el piso familiar, en la primera planta, y abrieron la puerta con sus llaves. Fueron hacia mi madre, Linah Droubi, que tiene 66 años y estaba en cama reponiéndose de un resfriado. En ese momento estaba hablando por teléfono con mi tía. Uno de los hombres se abalanzó sobre ella y la golpeó en la cabeza, un ojo y la boca. “¿Quién es usted y por qué me pega?” gritó ella. El primer hombre mantenía agarrado a mi padre y daba órdenes. A mi madre le rompieron varios dientes, había sangre en su ropa, en la cama y en la pared. ¿Se imaginan? Mi pobre madre, de 66 años, postrada en la cama cuando de repente entran de mala manera unos desconocidos y empiezan a darle golpes; y mi tía, escuchando los golpes y los gritos a través del teléfono…


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A Mamoun Jandali, de 73 años, le dieron una paliza después de que su hijo actuara en una manifestación en Estados Unidos. © Particular



ambién pegaron a mi padre. Tenía cortes y magulladuras en los labios y otras partes del rostro.

Los agentes dijeron: “Eso es lo que le pasa a uno cuando su hijo se burla del gobierno”.

Luego encerraron a ambos en el cuarto de baño. Mientras estaban allí, los agentes saquearon el piso y robaron una suma importante de dinero, el reloj de mi padre y varios documentos importantes, además de destrozar el mobiliario.

Al oír gritar a mi madre, mi tía llamó a un familiar y este avisó a la Dirección de Seguridad Política, que envió varios agentes a la casa. Ellos le quitaron las esposas a mi padre. También se presentaron familiares, que llamaron a la policía para denunciar los hechos. Los agentes de seguridad y la policía fingieron preocupación, era como una obra de Shakespeare.

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Linah Droubi, madre de Malek Jandali, de 66 años, sufrió golpes y rotura de varios dientes. © Particular



Yassin Ziadeh fue detenido aparentemente como consecuencia de las actividades de su hermano. © Particular



n otro caso que ha conocido Amnistía Internacional, agentes del régimen detuvieron en Siria a una persona debido a las actividades de apoyo a la reforma de un familiar en Estados Unidos. Radwan Ziadeh dirige el Centro de Estudios de Derechos Humanos de Damasco, ONG no autorizada, y actualmente es profesor invitado en la Universidad de Harvard. Se fue de Siria en octubre de 2007. Su familia no ha podido viajar al extranjero desde febrero de 2008, al parecer debido a las actividades de Radwan relacionadas con los derechos humanos. Contó a Amnistía Internacional que su hermano Yassin Ziadeh, empresario de 37 años, había sido detenido el 30 de agosto de 2011 a pesar de que no participaba en las protestas a favor de la reforma. Según su familia, testigos vieron cómo Ýassin era detenido por tres hombres vestidos de civil que pensaban que eran agentes de la Inteligencia de la Fuerza Aérea en Daraya, en la gobernación de Rif Damashq, que rodea Damasco. Un detenido al que liberaron posteriormente ha contado a los familiares de Yassin que lo vio en el centro, y un miembro del partido gobernante, el Partido Baás, ha hablado con la familia y ha confirmado su detención. Se cree que Yassin Ziadeh no ha sido acusado de ningún delito. Radwan Ziadeh dijo que estaba seguro de que la detención de su hermano se debía a las actividades de Radwan en el extranjero. Amnistía Internacional tiene conocimiento de otros casos de detención de familiares en Siria como medio de castigo indirecto a los activistas o para forzarlos a entregarse a las autoridades.5

Activistas sirios en Estados Unidos hablan favorablemente de las medidas adoptadas por el gobierno estadounidense en respuesta a estos informes de acoso. En su sesión diaria de información a los medios de comunicación del 8 de julio de 2011, el Departamento de Estado estadounidense hizo el siguiente anuncio:

[...] el subsecretario para la Seguridad Diplomática [...] convocó al embajador de Siria, Imad Mustapha, en la sede del Departamento de Estado el miércoles, 6 de julio de 2011, para plantearle sus motivos de preocupación relativos a las presuntas acciones de parte del personal de la Embajada de Siria en Estados Unidos. Hemos recibido informes que indican que personal de la misión diplomática siria a las órdenes del embajador Mustapha ha estado sometiendo a vigilancia con cámaras fotográficas y de vídeo a las personas que participaban en las manifestaciones pacíficas celebradas en Estados Unidos.

El gobierno de Estados Unidos se toma muy en serio los informes sobre cualquier acto de un gobierno extranjero dirigido a intimidar a personas residentes en su territorio que están ejerciendo su legítimo derecho a la libertad de expresión, protegida por la Constitución estadounidense. Asimismo, estamos investigando informes según los cuales el gobierno sirio ha tomado represalias contra personas en Siria por actos de sus familiares en Estados Unidos en los que ejercían sus derechos legítimos en este país, y actuaremos en consecuencia.6



Chile

Naima Darwish, diseñadora de moda de 30 años, vive en Santiago y se marchó de Siria hace casi cinco años. Dice que fue amenazada e insultada por un funcionario de la embajada siria en Chile. Su testimonio es el único que Amnistía Internacional ha recibido de Chile, aunque ella asegura que también se ha acosado a otros pero tienen demasiado miedo para hablar públicamente del asunto.

Contó lo siguiente a Amnistía Internacional:

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Naima Darwish afirma que un funcionario de la Embajada de Siria en Chile la insultó y amenazó. © Particular



l 25 de marzo [2011, creé una página en Facebook para denunciar la violencia en Siria y convocar una protesta ante la embajada siria en el país. Dos horas después empecé a recibir llamadas de amigos que me decían que la embajada estaba intentando averiguar mi número. Dos días después, [un alto funcionario de la embajada]
se puso en contacto conmigo y me pidió que acudiera a la embajada. Yo decliné la invitación porque me daba miedo pero le dije que me reuniría con él en un lugar público, y nos citamos en un café de Santiago. Nos reunimos en el café y él me dijo que no debía hacer esas cosas, que era demasiado joven y afortunada para echar a perder mi vida por esas estupideces. Y dijo que perdería mi derecho a volver a Siria si persistía. Luego me insultó, igual que a los árabes que viven en Chile, a los que calificó de “peligrosos” y “sucios”. Y también me llamó “lesbiana”. Yo he seguido con mis actividades, me he reunido con políticos de izquierda y de derecha y he aparecido en la televisión y en los periódicos en más de una ocasión. No he intentado volver [a Siria], me da miedo lo que pueda pasarme si lo hago.

En su página de Facebook, Naima Darwish explica las razones para convocar la protesta ante la embajada siria en Chile. Dice así, en español y en árabe:

Apoya al pueblo sirio. ¡No a la violencia! Queridos amigos, la finalidad de este acto es apoyar al pueblo de Siria en general, no nos oponemos al gobierno ni al hecho de que la gente pueda decir lo que quiera; estamos contra la violencia, todos somos sirios: suníes, alauíes, cristianos o de la religión que sea, y amamos Siria.

2. Europa

Francia

Amnistía Internacional ha tenido conocimiento de dos casos aparentemente conectados de agresión contra manifestantes sirios que defendían la reforma en París el 26 de agosto de 2011, por parte de personas que presuntamente trabajaban o tenían estrechos vínculos con las autoridades sirias.

Rabee al Hayek, mecánico de 35 años que lleva siete años viviendo en Francia, fue uno de los agredidos. Contó a Amnistía Internacional:

Llevábamos cinco meses manifestándonos en Place du Châtelet [plaza pública de París] sin ningún problema. Pero el 26 de agosto, hacia las 6.30 de la tarde, durante una protesta pacífica, se presentó un grupo formado por cinco o seis hombres y cuatro mujeres que enarbolaban banderas afines a Bachar [el Asad, presidente de Siria] y nos atacó. Tres de nosotros resultamos heridos, incluida una mujer joven, Georgette Alam. En ese momento había presentes tres agentes de policía vestidos de civil, quienes llamaron a otros agentes que acudieron enseguida. Llegó la policía uniformada, habló con los tres agentes que vestían de civil y después con el grupo de agresores durante una hora aproximadamente, y luego otra vez con los agentes sin uniforme. Por fin los tres agentes vestidos de civil se aproximaron a nosotros y nos informaron. Nos dijeron que estuviéramos tranquilos, que la policía se encargaría del asunto y que dos de los agresores tenían pasaporte diplomático y por tanto no se podía tomar medidas contra ellos. Decenas de personas les oímos decir eso. La policía uniformada se llevó a todos los miembros del grupo que nos había atacado, quienes hicieron gestos obscenos en dirección a nosotros mientras se iban. Los seguimos hasta la comisaría, y allí vimos bajar del autobús a todo el grupo.

Rabee al Hayek contó que él y otros que habían participado en la protesta siguieron a la policía hasta la comisaría central de policía del segundo distrito de París porque querían ver lo que ocurría y, en concreto, si se presentaban cargos contra los agresores. Contó lo siguiente a Amnistía Internacional:

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Mohamad Taha fue agredido tras una protesta en París. © Khaled Sid Mohand



obre la medianoche salimos de la comisaría. Algunos subieron a mi coche y otros se fueron caminando al metro y a su casa. Un cuarto de hora después me llamó por teléfono Shevan Ahmani, uno de nuestro grupo, gritando: “Rabee, sálvame, estamos empapados en sangre”. Luego se cortó la llamada. Al rato recibimos otra llamada en la que nos dijeron que los habían atacado. Volvimos en coche al lugar, y vimos que la policía ya estaba allí. Nuestros amigos nos dijeron que personas del mismo grupo de agresores los habían atacado con bates de béisbol. Algunos de nuestro grupo habían echado a correr y se habían refugiado en un bar, cuyo camarero había telefoneado a la policía. Mientras estaban allí, los agresores habían intentado forzar la puerta y habían hecho gestos obscenos y de amenaza de cortarles el cuello. Luego se habían marchado, y más tarde fueron aprehendidos y trasladados a la segunda comisaría de policía en Saint-Georges, en el noveno distrito. Cuando salimos del bar, fuimos al hospital a ver a nuestros amigos heridos:
Georgette Alam, Shevan Amhani, Mohamad Taha y Salem Hassani.

Un abogado que representaba al grupo que había sufrido la agresión contó a Amnistía Internacional que se había abierto una investigación oficial sobre los hechos. En una reunión celebrada a mediados de septiembre, representantes tanto del Ministerio de Asuntos Exteriores como de la Presidencia de Francia dijeron a Amnistía Internacional y otras organizaciones de derechos humanos que los presuntos agresores no tenían la condición de diplomáticos, lo que contradecía lo que la policía había dicho a algunos de los agredidos. No obstante, Amnistía Internacional ha hablado con diversas fuentes que estaban al tanto de los hechos pero no pertenecían a la comunidad siria, en Francia y en otros lugares, y ha averiguado que tienen información según la cual los agresores sí estaban vinculados al régimen sirio.

Alemania

Dos sirios en Alemania han descrito a Amnistía Internacional el acoso que sufren allí los sirios que defienden la reforma. Afirman que, debido a sus actividades, los servicios de seguridad visitaron e interrogaron a sus familias en Siria. Tanto una como otro tienen un hermano al que detuvieron: a uno lo obligaron a hacer una declaración por la televisión estatal siria denunciando a su hermana, y al otro al parecer lo torturaron y obligaron a esconderse.

Sondos Sulaiman vive en Alemania y tiene familia en Hama y Damasco. Empezó a hablar públicamente contra el régimen sirio hace unos siete años, y parece ser que por ese motivo las autoridades han sometido a acoso e intimidación a su familia en Siria en los últimos años. Contó lo siguiente a Amnistía Internacional:

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Sondos Sulaiman cree que su hermano tuvo que denunciarla en televisión por el vídeo que ella había hecho. © Particular



iembros de la Dirección de Seguridad Política se presentaron en los domicilios de mi familia en Hama y Damasco e interrogaron a mis parientes sobre mis actividades. Debido a ello, mi familia no ha vuelto a ponerse en contacto conmigo desde hace un año o así. Tienen pinchados sus teléfonos móviles, según descubrió mi hermano una de las veces que lo detuvieron. Repitieron palabra por palabra una conversación telefónica que había tenido con un amigo. Este año, agentes de la seguridad política lo llamaron sin más al móvil para que acudiera a un interrogatorio. Él no tiene un papel activo en las protestas a favor de la reforma, pero la presión sobre él y mi familia es cada vez mayor y mi contacto con ellos cada vez menor. Le dijeron a mi hermano que tiene la obligación de decirme a mí, su hermana, que no me comporte así, que debe controlarme y que si no lo hace lo detendrán.

Sondos Sulaiman pertenece a la comunidad alauí de Siria –grupo minoritario al que pertenece la familia Asad en el poder– y grabó un vídeo en el que pedía a los alauíes que tomaran conciencia de que el régimen estaba matando tanto a civiles como a miembros de las fuerzas de seguridad, y que no era cierto que existiera una “conspiración” contra Siria como afirmaba el régimen. Después de subirlo a YouTube,7 afirma que su hermano apareció en la televisión estatal siria denunciando el vídeo. Según cuenta, su hermano habló mal de ella para arruinar su reputación. “Estoy segura de que no lo hizo por voluntad propia.” Sondos Sulaiman afirma que no ha podido contactar con su familia recientemente para obtener más información sobre las circunstancias de la aparición de su hermano en televisión, o sobre la situación de su familia en general. Sin embargo, Amnistía Internacional conoce numerosos casos en Siria en los que presuntamente se ha obligado a personas a hacer declaraciones televisadas.

Añadió que ella y amigos suyos de Alemania con ideas afines habían recibido últimamente mensajes por correo electrónico de remitentes desconocidos en los que se expresaban ideas de apoyo al presidente Asad, y que sus cuentas de Facebook y Twitter habían sido actualizadas con eslóganes favorables a Asad, al parecer tras la intervención de un hacker.

“Khaled” (nombre ficticio) vive en Alemania desde 2001 y contó a Amnistía Internacional que, como consecuencia de sus actividades en favor de la reforma en Siria, su familia ha sufrido hostigamiento a manos de las fuerzas de seguridad en Idleb, Siria. Debido a sus actividades en Alemania, afirmó, las fuerzas de seguridad impidieron que su hermano y su hermana ocuparan un puesto de funcionario público en 2004, y que en 2006 se impuso a su familia la prohibición de viajar fuera del país, que al parecer sigue vigente. Afirmó que el acoso había empeorado desde que empezaron las manifestaciones en favor de la reforma y que, por ese motivo, habían torturado a su hermano bajo la custodia de un servicio de inteligencia:

En abril de este año detuvieron a mi hermano, que no va a las protestas, y lo tuvieron recluido durante más de un mes en la sede de la Sección Palestina [de la Inteligencia Militar en Damasco]. Lo torturaron y le preguntaron por mis actividades, si enviaba dinero a mi familia, quiénes eran mis amigos, etcétera.

Tras la liberación de su hermano, las fuerzas de seguridad volvieron a presentarse en el domicilio familiar, por lo que este se había escondido. “Khaled” contó a Amnistía Internacional:

Las fuerzas de seguridad siguen acudiendo al domicilio familiar. El mes pasado [agosto de 2011] se presentaron cuatro veces, y en todas ellas forzaron la puerta de entrada y destruyeron bienes. Amenazan a la familia y le preguntan por mis actividades y por el escondite de mi hermano.

España

Miembros de de la comunidad siria en España decidieron que el acoso que estaban sufriendo ellos y sus familias en Siria como consecuencia de sus protestas pacíficas estaba alcanzando tales cotas que iban a presentar una denuncia ante las autoridades judiciales españolas.

Según la información facilitada a Amnistía Internacional por la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio, personas que participaban en protestas pacíficas contra la violencia y otras violaciones de derechos humanos que está cometiendo el régimen sirio han sufrido acoso de diversas maneras por parte de personas vinculadas a la Embajada de Siria en Madrid.

De acuerdo con esa información, el personal de la embajada ha tomado fotografías y grabado en vídeo las protestas ante la embajada para identificar a los participantes y obstaculizar posteriormente cualquier trámite que esos residentes sirios en España tengan que hacer, acosarlos e intimidarlos en sus hogares y lugares de trabajo, y localizar a sus familiares en Siria para después castigarlos.

La organización recibió información de caso sobre seis personas, y la confirmación de que se conocían muchos más pero que sus protagonistas temían hacerlo público por miedo a sufrir represalias.

Dos de esas personas se quejaron de que la Embajada de Siria se había negado a realizar unos trámites administrativos necesarios: Imad Mouhalhel afirmó que la embajada se había negado a renovarle el visado caducado, y Bader Akkad Acaid dijo que el personal diplomático le había denegado un documento aduciendo que su hermano estaba participando en las manifestaciones en España.

Varias personas – “Sara” (nombre ficticio), Sirin Adlibi Sibai y Amjad (se omite su apellido en la denuncia)– manifestaron que habían sufrido acoso de diversa índole, además de insultos y amenazas, aparentemente debido a su participación en manifestaciones de solidaridad con las protestas a favor de la reforma en España. Sirin Adlibi Sibai, que estaba cursando un doctorado, manifestó que, entre las amenazas, hubo una velada contra la seguridad de su esposo y su hijo que le había hecho una mujer el 30 de agosto de 2011, tras acercarse a ella cuando volvía a casa e insultarla por participar en las protestas. Entre otros casos aparentemente relacionados, una mujer sospechosa había abordado también a su esposo cerca de su lugar de trabajo, el 1 de septiembre y también el día que registraron su casa. El periodista Mazen Yaghi, que había promovido las manifestaciones a través de Internet –incluida la red social Facebook–, afirmó que el Centro Cultural Sirio en España había enviado un mensaje difamatorio por correo electrónico a miembros de la comunidad siria en España en el que se afirmaba que Yaghi era sospechoso del robo de dinero del Tesoro sirio y también se disuadía a los destinatarios del mensaje de asistir a las protestas que él estaba promoviendo.

Dos personas dijeron haber sufrido agresiones en el exterior de la embajada siria. “Sara” afirmó que, el 16 de agosto de 2011, cuando estaba sentada junto a otras tres mujeres frente a la Embajada, un grupo de veintitantas personas afines al régimen la abordaron bruscamente, zarandeándola y tirando de sus pertenencias. Amjad contó que al día siguiente, 17 de agosto, cuando estaba ante la embajada reuniendo firmas para pedir la dimisión del presidente Bachar el Asad, un grupo de personas aparentemente afines al régimen sirio lo abordaron, insultaron y amenazaron, y a continuación el líder del grupo lo hizo caer de un empujón.

En dos casos hubo aparentemente consecuencias adversas para familiares en Siria. El 3 de septiembre de 2011, una prima de Sirin Adlibi Sibai se había puesto en contacto con ella para decirle que las fuerzas de seguridad habían detenido unas horas a su abuelo y su tío y los habían interrogado sobre las actividades de Sirin y su esposo en España. Al parecer, las fuerzas de seguridad los obligaron a firmar documentos para repudiar a Sirin y les advirtieron que si tenían contacto de alguna clase con ella “volverían a por ellos y les harían lo que no imaginaban”. También, según cuenta Imad Mouhalhel, su hermano Aladdin Mouhalhel estuvo cuatro días detenido en Siria hacia mediados de julio de 2011; le mostraron fotografías y vídeos de las protestas ante la Embajada de Siria en España y lo obligaron, mediante tortura, a identificar a su hermano entre los participantes. El 29 de agosto volvieron a detener a Aladdin y lo obligaron a telefonear a Imad para pedirle que dejara de asistir a las protestas contra el régimen sirio si no quería ponerlo a él en peligro. Desde entonces, según sus familiares en Siria y en España, no han vuelto a tener información sobre Aladdin y temen que haya muerto bajo custodia a causa de la tortura. Amnistía Internacional ha investigado más de un centenar de muertes bajo custodia sobre las que ha recibido informes desde abril de 2011.

Según un artículo publicado en el diario español El País el 21 de agosto de 2011, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España manifestó que no había tratado este asunto con la Embajada de Siria porque no se había presentado ninguna denuncia. En la edición del 26 de septiembre de 2011 de otro periódico español, El Mundo, fuentes del mismo ministerio afirmaban que decidirían si se podía tomar alguna medida después de dar lectura al contenido de la denuncia.

Suecia

Varias personas de Siria que ahora viven en Suecia y que han expresado públicamente su apoyo a las protestas de los reformistas en Siria afirman que han recibido amenazas, incluso de muerte, contra ellos y sus familias en Siria, tanto por correo ordinario como por teléfono y a través de Internet. Según los informes, se ha detenido e interrogado a personas en Siria acerca de las actividades de sus familiares en el extranjero, y se las ha torturado. Una de ellas fue al parecer obligada a repudiar a un familiar que vive en Suecia.

Iman al Baghdady, que emigró a Suecia desde Siria hace un año y ya había estado en contacto con Amnistía Internacional, ofreció una entrevista al diario sueco Dagens Nyheter. En su edición del 30 de julio de 2011, Iman al Baghdady afirmaba que, cuando empezaron las protestas a favor de la reforma en Siria, ella empezó a publicar vídeos en un blog y a difundir información a través de las redes sociales desde su apartamento de Estocolmo, y que ella y su esposo participaron en varias manifestaciones en la ciudad de apoyo a la reforma. El 27 de mayo encontró una carta en el felpudo de la puerta de su casa. Estaba escrita en árabe y el mensaje era claro: “Cierra la boca o no estaréis a salvo, ni tú ni tu familia en Siria”. El remitente había utilizado el apellido de soltera de Imán, que, según la pareja, sólo podía conocer la embajada. La pareja denunció la amenaza a la policía. Poco después, el hermano de Iman fue detenido en Damasco. “Lo detuvieron y torturaron. Le rompieron las dos manos. Luego lo obligaron a firmar un documento en el prometía que mi familia me repudiaría” explicó Iman en la entrevista. En julio, Iman habló sobre la situación en Siria en la radio sueca utilizando un pseudónimo. Posteriormente la pareja recibió otra carta: “Hemos reconocido tu voz y sabemos quién eres” decía.

Iman contó a Dagens Nyheter que conoce a otras 17 personas que han recibido amenazas. Todas sospechan que el régimen sirio está detrás de ellas, pero muy pocas se han atrevido a denunciar los hechos ante las autoridades suecas.

Yasir al Sayed Issa tiene 22 años y es hijo de un sirio de Idleb que huyó del país hace unos 30 años. Yasir contó a Amnistía Internacional que él y su hermano Fida publican en Facebook las grabaciones que reciben de personas en Siria. Piensa que, debido a eso, su familia ha recibido amenazas de muerte tanto por teléfono como a través de Internet. Dado que en las amenazas pronuncian sus nombres completos, que no constan en ningún registro oficial de Suecia, ellos creen que provienen de las autoridades sirias.

Mientras, en la televisión estatal de Siria, según Yasir, se han emitido fotografías de su hermano Fida y de su padre, se los ha calificado de traidores y se ha exhortado a la población a facilitar información sobre ellos. Al menos se ha detenido a nueve familiares cercanos, de los cuales seis, al parecer, continúan recluidos en lugares desconocidos. Su padre, Tarif Issa, ha hablado con dos de los liberados, quienes le dijeron que durante los interrogatorios fueron torturados e interrogados sobre la familia en Suecia.

La familia ha seguido hablando abiertamente de estas amenazas en los medios de comunicación suecos. El 14 de septiembre de 2011, en una de sus apariciones televisivas en el Canal 4, Yasir dijo que la familia había denunciado ante la policía sueca todas las amenazas recibidas, mientras que otro hombre, Jaber Zain, contó que, durante las protestas ante la embajada siria, personal diplomático había fotografiado a los manifestantes.
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Un representante del Servicio de Seguridad sueco contó a Amnistía Internacional que tenían conocimiento de varios casos de acoso a sirios que residían en Suecia y que se habían puesto en contacto con aquellos cuyos casos habían conocido a través de los medios de comunicación.

Reino Unido

Según personas sirias que residen en Reino Unido, las autoridades sirias han puesto en marcha una campaña de acoso e intimidación contra ellos y miembros de su familia en Siria. Han contado a Amnistía Internacional que personal de la embajada ha grabado y fotografiado las protestas ante la sede diplomática así como a los manifestantes que habían sido invitados a entrar en ella; ha telefoneado a manifestantes, los ha visitado en sus domicilios de Reino Unido y los ha amenazado, incluso con su condena a muerte si regresaban a Siria, y con daños a sus familias en Siria; y los ha animado a difundir propaganda y participar en concentraciones de apoyo al régimen. Varios afirman que las fuerzas de seguridad han visitado e interrogado a familiares suyos en Siria y que, en al menos un caso, detuvieron un breve periodo a uno de ellos, mientras que en otro caso destrozaron la vivienda familiar.

Tres sirios de la ciudad de Deraa –Mahmoud, Umran y Mohammad (prefirieron no dar sus nombres completos)– contaron a Amnistía Internacional lo que les había pasado después de participar en una concentración ante la embajada el 18 de marzo. Mahmoud explicó:


El embajador en persona salió e invitó a un grupo a entrar en la sede para hablar. Ya en el interior, nos preguntó cuáles eran nuestras reivindicaciones. Contestamos que el fin del asalto de las fuerzas armadas contra Deraa.9 Nos dijeron que no había problemas en Deraa, que no existía tal asalto y que todo eran mentiras de los medios de comunicación. Mientras hablábamos, uno de sus compañeros nos hacía fotografías disimuladamente.

El 28 de marzo, 10 días después, recibí una llamada de la embajada para decirme que querían venir a presentarme sus respetos por la muerte de un familiar al que habían matado en Deraa. Conocen mi dirección. Cuatro hombres [mencionó sus nombres] vinieron y nos dijeron a mí, a Umran y a otros dos que fuéramos a organizar concentraciones de apoyo al régimen. “Si no lo hacéis –dijeron– habrá problemas para vosotros aquí y para vuestras familias en Siria.” A regañadientes dijimos que lo haríamos, pero que no exhibiríamos ninguna fotografía de Bachar ni corearíamos ninguna consigna.

E



l sábado siguiente, 2 de abril, volvimos a protestar ante la embajada coreando: “El pueblo quiere la caída del régimen”. Pudimos verlos vigilándonos y grabándonos en vídeo desde el interior. Uno de los hombres nos telefoneó y dijo: “Vosotros apoyáis a los israelíes y a la Hermandad Musulmana, así que también seréis condenados a muerte”.

Una cuarta persona siria, de Damasco, contó a Amnistía Internacional que también había sido amenazada de la misma forma y que en dos ocasiones había recibido en su casa la visita de individuos que afirmaban pertenecer a la embajada.

Mahmoud continuó:

A

Embajada de Siria en Londres. © Amnistía Internacional



las tres de la tarde suspendimos la manifestación y volvimos a casa. A las seis, uno de ellos [mencionó su nombre] volvió a llamar por teléfono y dijo que iba a visitarnos. Sacó unos documentos en los que se afirmaba que el príncipe Bandar de Arabia Saudí lideraba una conspiración mundial contra Siria y nos dijo que los distribuyéramos. Dijo también que Barada TV [canal de televisión por satélite radicado en Reino Unido] estaba emitiendo vídeos falsos de protestas y muertes en Siria. Luego abrió su ordenador portátil y nos mostró imágenes y archivos que contenía, el primero sobre mí.

El 8 de abril, la mujabarat (creo que era la Inteligencia Militar) se presentó en la casa de mi familia en Deraa. Se llevaron a mi hermano y lo interrogaron sobre mí. Le dijeron que tenía que aparecer en Dunya TV [canal de televisión sirio considerado afín a las autoridades] y decir que todas las protestas en Reino Unido eran una farsa. Cuatro horas después lo dejaron marchar y se escondió. Cada una o dos semanas vuelven al domicilio para buscarlo y preguntar por mí.

El gobierno británico dice que no puede hacer nada si no presentamos denuncia ante la policía. Pero no puedo hacerlo porque no tengo los papeles en regla y podrían expulsarme a Siria. Y no puedo volver allí porque me matarían.

Otro sirio, Imad, de 35 años y actualmente en el paro, habló a Amnistía Internacional del acoso que ha sufrido y contó dos episodios en los que se había actuado contra su familia en Siria en julio:

Desde principios de febrero intento organizar protestas a través de Facebook. No tenía muchos problemas con la embajada porque no sabían quién era yo. Pero en una manifestación vi a un antiguo amigo que había empezado a trabajar allí en el servicio de seguridad. Más tarde recibí la llamada de un funcionario de la embajada –supongo que era [se omite el nombre] por su acento de Deraa– que me dijo que gente próxima a Jadam [Abd al Halim Jadam, ex vicepresidente de Siria] me había lavado el cerebro. Me llamaron varias veces más, pero yo seguí protestando. A principios de julio, la mujabarat fue a la casa de mi madre, que vive sola en Damasco, y confiscaron todas mis cosas –libros, fotos, papeles y mi ordenador– sin dar explicaciones. Ya la habían visitado otras dos veces para preguntar por mí, pero se habían portado correctamente. Días más tarde, el 12 de julio, unos vecinos llamaron a mi madre cuando estaba fuera de casa para decirle que no volviera porque estaba allí la mujabarat, que había forzado la entrada de su casa y lo estaba revolviendo todo. Afortunadamente ya habíamos previsto que lo hicieran, así que mi madre ya se había llevado su documentación. Cruzó la frontera para huir del país.

En una declaración a Amnistía Internacional con fecha de 21 de septiembre de 2011, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth (FCO) y la Policía Metropolitana afirman que han animado a los manifestantes a poner en conocimiento de la policía cualquier acto de hostigamiento u otros delitos cometidos por personal de la embajada, que representantes del FCO han tratado este asunto con la Policía Metropolitana y que han planteado sus motivos de preocupación directamente a funcionarios de la embajada siria en varias ocasiones, incluido el embajador. Este ofreció garantías de que el personal de la embajada no estaba implicado y tomaría medidas si hubiera pruebas de lo contrario, y de que seguirían trabajando con la Policía Metropolitana y actuarían si procedía.



Notas finales

1 En la página sobre Siria del sitio web de la organización (http://www.amnesty.org/es/region/siria) encontrarán documentos e información detallada sobre los motivos de preocupación de Amnistía Internacional en relación con la represión de las protestas multitudinarias en Siria, así como las razones de la organización para considerar que los actos de las autoridades sirias constituyen crímenes contra la humanidad.

2 En Siria, la mujabarat (Inteligencia) está formada por: el servicio de Inteligencia Militar, el servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea, la Dirección de Seguridad Política y la Dirección General de Inteligencia, habitualmente denominada Seguridad del Estado.

3 Amnistía Internacional, por ejemplo, ha recibido una serie de informes sobre acoso e intimidación a sirios por parte de personas presuntamente afines al régimen sirio en Jordania, Líbano y Turquía, todos ellos limítrofes con Siria y a los que han llegado muchos sirios huyendo de la violencia y otros peligros en el país. Estos informes merecen más investigación.

4 Este y los demás nombres que aparecen entrecomillados son ficticios.

5 Véanse, por ejemplo, el caso de Abd al Rahman Hammada en Amnistía Internacional, Detenidos activista sirio y su hermano (Índice: MDE 24/020/2011), 23 de mayo de 2011 (http://www.amnesty.org/es/library/info/MDE24/020/2011), y el de Zainab al Hosni en Amnistía Internacional , New evidence of Syria brutality emerges as woman's mutilated body is found, 23 de septiembre de 2011 (http://www.amnesty.org/es/news-and-updates/pruebas-brutalidad-cuerpo-mutilado-mujer-2011-09-23). Véase también la Acción Urgente emitida por Amnistía Internacional sobre el caso de Yassin Ziadeh, Detención en régimen de incomunicación para el hermano de un activista de derechos humanos (Index: MDE 24/048/2011), 2 de septiembre de 2011 (http://www.amnesty.org/es/library/info/MDE24/048/2011/ ).

9 Las primeras muertes durante los sucesos que nos ocupan ocurrieron el 18 de marzo en Deraa, en el suroeste de Siria, durante las protestas contra la detención de escolares que habían hecho pintadas políticas en un muro de la escuela. Eso dio lugar a más protestas y episodios de disparos en la ciudad y en la gobernación de Deraa, y contribuyó a prender la mecha de la protesta a favor de la reforma en todo el país. Véase Amnistía Internacional, Deben investigarse de forma independiente las muertes en las protestas de Siria, 22 de marzo de 2011 (http://www.amnesty.org/es/news-and-updates/investigacion-independiente-muertes-protestas-siria-2011-03-22).