Document - Israel/Sud du Liban: des vies humaines comme "monnaie d'echange"

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26 DE JUNIO DE 1998


Israel/Sur del Líbano: Hay que poner fin al juego. Las vidas humanas no son «bazas en la negociación»


Amnistía Internacional ha expresado su satisfacción por la liberación de 60 presos libaneses hoy, al mismo tiempo que lamenta que Israel no haya liberado a todos los ciudadanos libaneses que mantiene como rehenes, de los que 21 están recluidos en Israel y otros están detenidos sin cargos ni juicio en el Centro de Detención de Jiam, en la zona del Sur del Líbano ocupada por Israel.


«La propia Israel ha reconocido que mantiene recluidos a ciudadanos libaneses como “bazas en la negociación”; estas personas no están recluidas por sus propios actos, sino para ser intercambiadas por soldados israelíes desaparecidos en acción o muertos en el Líbano ‒ha declarado hoy Amnistía Internacional‒. La mayoría lleva ya diez años en reclusión secreta en régimen de aislamiento. ¿Deberán esperar los rehenes recluidos otros diez años para salir en libertad? Hay que poner fin a este juego».


La organización de derechos humanos condena la toma de rehenes y pide la libertad inmediata e incondicional de todos los detenidos.


El actual intercambio de prisioneros, patrocinado por el Comité Internacional de la Cruz Roja, se ha llevado a cabo tras meses de negociaciones, iniciadas después del ataque realizado por Israel contra el Líbano en septiembre de 1997, en el que murieron 12 soldados israelíes. La liberación hoy de 60 prisioneros libaneses (diez de los cuales estaban recluidos en Israel y los otros 50 en Jiam) se ha producido a cambio del cadáver de Itamar Ilya, uno de los soldados israelíes que perdieron la vida durante el ataque. También se han devuelto al Líbano los cuerpos de 40 hombres libaneses que murieron en combates contra la ocupación israelí del Sur del Líbano.


La mayoría de los 21 ciudadanos libaneses que permanecen recluidos como rehenes en Israel están en la prisión de Ayalon, Ramleh; dos de ellos, Mustafa al-Dirani y Shaykh ‘Abd al-Karim ‘Ubayd, están recluidos en un lugar secreto al que no tiene acceso el Comité Internacional de la Cruz Roja. Algunos de estos presos libaneses llevan más de diez años recluidos sin cargos ni juicio; otros siguen encarcelados a pesar de que han cumplido sus condenas hace diez años. En noviembre de 1997, el Tribunal Superior de Justicia israelí resolvió que era lícito mantenerlos recluidos como «bazas en la negociación», resolución que no se ha hecho pública hasta marzo de 1998.


«Cuando un grupo armado toma rehenes recibe una condena unánime ‒sostiene Amnistía Internacional‒. Un ser humano no es una «baza en la negociación» y no debe ser tratado como tal».


Amnistía Internacional ha pedido al gobierno israelí que ponga en libertad a todos los rehenes y que respete los instrumentos internacionales de derechos humanos que ha ratificado, que establecen que nadie será privado de libertad de forma arbitraria y que todos los detenidos deben ser juzgados dentro de un plazo razonable de tiempo o puestos en libertad.


«Al afirmar que los prisioneros liberados de Jiam fueron puestos en libertad “por el Ejército del Sur del Líbano”, Israel intenta mantener la ficción de que no es responsable de Jiam ‒ha declarado Amnistía Internacional‒. Como potencia ocupante de lo que ella misma denomina zona de seguridad en el Sur del Líbano, en la que está comprendida Jiam, Israel es responsable directa de Jiam y de todos los actos de la milicia que actúa en su nombre».


Información general


Según informes, sólo uno de los liberados estaba recluido en calidad de rehén. Se trata de Husayn Mikdad, ciudadano libanés que estaba en reclusión administrativa desde mayo de 1996, cuando una bomba que presuntamente iba a colocar estalló accidentalmente en su hotel, en Jerusalén Oriental. En la explosión, Mikdad perdió las dos piernas y la vista. Se cree que los otros prisioneros libaneses liberados y que estaban recluidos en Israel forman parte de un grupo de unos cuarenta libaneses capturados en el Líbano en los últimos veinte años que están en prisiones israelíes en espera de juicio o tras haber sido condenados por tribunales militares.


Los otros cincuenta presos liberados estaban recluidos en el Centro de Detención de Jiam, en el Sur del Líbano, administrado por el Ejército del Sur del Líbano, milicia que actúa en favor de Israel. En el centro quedan aún alrededor de otros cien presos libaneses, entre los que hay mujeres y menores. Todos los detenidos están recluidos sin cargos ni juicio y fuera de todo marco legal. La tortura es sistemática y los detenidos están aislados del mundo exterior: entre 1987 y 1995 se les prohibió recibir visitas de sus familias y el acceso al Comité Internacional de la Cruz Roja, medida que se impuso de nuevo a partir de septiembre de 1997.


También hay ciudadanos israelíes detenidos o que han «desaparecido» tras ser capturados por grupos armados libaneses. Zachary Baumel, Zvi Feldman y Yehuda Katz, tres soldados israelíes, «desaparecieron» el 11 de junio de 1982 y nunca se ha esclarecido su suerte. Otro israelí que, según los informes, fue capturado vivo y hecho prisionero, es Ron Arad, copiloto de la Fuerza Aérea Israelí que «desapareció» el 16 de octubre de 1986. Si alguno de estos hombres está recluido en calidad de rehén, debe ser puesto en libertad inmediatamente.