Document - IRAK. Les droits humains ne sont toujours pas respectés

AMNISTÍA INTERNACIONAL

COMUNICADO DE PRENSA


Índice AI: MDE 14/159/2003/s (Público)

Servicio de Noticias: 176/03

23 de julio de 2003


Irak: los derechos humanos siguen sin defensa


(Bagdad) - Tras más de 100 días de ocupación, todavía no se ha cumplido la promesa de hacer realidad el respeto a los derechos humanos de toda la población de Irak, ha afirmado Mahmoud Ben Romdhane, presidente de la delegación de Amnistía Internacional que se encuentra de visita en el país.


Durante la presentación del documento Memorandum on concerns relating to law and order (sólo disponible en inglés), Mahmoud Ben Romdhane declaró: «El pueblo iraquí ya ha sufrido bastante. Es vergonzoso que se detenga a la gente en condiciones inhumanas, sin que su familia sepa dónde están y sin que puedan comunicarse con un abogado o un juez, a menudo durante semanas y semanas».


El Dr. Suhail Laibi y su hijo Ahmad fueron detenidos el 15 de mayo de 2003 porque llevaban un revólver en su automóvil. El 14 de junio de 2003, el Dr. Suhail Laibi fue excarcelado de la prisión de Abu Graib. Le dijeron que su hijo había sido transferido a Nasiriya pero, al llegar allí, no consiguió averiguar su paradero y un oficial le advirtió que, si iba al campo de prisioneros, era posible que lo detuvieran. Finalmente, y tras continuar la búsqueda a su regreso a Bagdad, otro oficial le informó de que su hijo se encontraba internado en el Campo Bucca, pero le dijo que no sabía dónde estaba situado este campo. Ahmad quedó en libertad el 20 de julio, tras 66 días de reclusión.


Ex detenidos han comunicado a Amnistía Internacional que las personas privadas de libertad por las fuerzas de la coalición estaban recluidas en tiendas en condiciones de calor extremo y que no se les proporcionaba suficiente agua para beber ni contaban con instalaciones adecuadas para lavarse. Los excusados consistían en trincheras abiertas. Dos meses después de su detención, todavía no les habían proporcionado una muda de ropa.


Amnistía Internacional ha investigado una serie de casos de detención ilegítima en que las fuerzas de la coalición no han ejecutado con prontitud las órdenes de liberación dictadas por jueces de instrucción iraquíes porque aguardan la autorización de un superior militar.


«Es una violación flagrante del Estado de derecho», manifestó Curt Goering, uno de los delegados de Amnistía Internacional.


La organización ha recibido informes sobre casos de tortura y malos tratos a manos de las fuerzas de la coalición. De acuerdo con los datos recibidos, se han infligido tratos como la privación del sueño y la inmovilización de la víctima en posturas dolorosas durante periodos prolongados, a veces combinados con la exposición a música fuerte, el encapuchamiento prolongado y la exposición a luces intensas.


Khreisan Khalis Aballey, de 39 años, y su padre, de 80, fueron detenidos en su domicilio el 30 de abril. A Khreisan le colocaron una capucha y esposas y lo obligaron a permanecer casi ocho días de pie o de rodillas de cara a una pared mientras lo sometían a interrogatorio. Lo privaron del sueño colocando una luz muy intensa junto a su cabeza mientras se escuchaba una música distorsionada. Sus rodillas sangraban, de modo que trató de mantenerse de pie la mayor parte del tiempo y, hacia el final, según dijo, una de sus piernas tenía una hinchazón del tamaño de una pelota de fútbol. Su padre estaba encerrado en una celda contigua y podía escuchar sus gritos.


«Muchos de los soldados y policías militares de la coalición encargados del mantenimiento del orden carecen de la experiencia y herramientas básicas para ejercer funciones de policía civil y no conocen la ley que se supone que deben hacer cumplir», señaló Curt Goering.


Las personas con las que se entrevistó Amnistía Internacional describieron casos en que los soldados habían penetrado en vehículos por la fuerza pese a que sus propietarios les habían ofrecido las llaves. También se han recibido numerosos informes sobre confiscación de bienes, como abultadas sumas de dinero, a las personas detenidas, bienes que no les han devuelto al dejarlos en libertad.


En un caso, unos oficiales estadounidenses aceptaron que había pruebas de que otros oficiales habían cometido un delito al llevarse más de tres millones de dinares (unos 2.000 dólares estadounidenses) de la casa de una familia. Los oficiales dijeron que proporcionar resarcimiento a esta familia resultaría difícil y llevaría bastante tiempo, ya que no tenían manera de averiguar dónde estaba estacionada la división cuyos miembros habían sido acusados de este delito.


Asimismo, Amnistía Internacional ha documentado varios incidentes en los que los soldados estadounidenses han abierto fuego contra manifestantes iraquíes en circunstancias controvertidas. Si bien es cierto que las fuerzas de la coalición se enfrentan a situaciones complejas —ya que todavía se producen combates y otras situaciones en las que el uso de la fuerza podría ser necesario, como la dispersión de manifestantes violentos—, no es menos cierto que tienen la obligación de observar en todo momento las normas internacionales.


El 26 de junio, las fuerzas estadounidenses dispararon contra Mohammad al-Kubaisi, de 12 años, cuando estaban realizando una operación de búsqueda en las inmediaciones de su vivienda. Esa noche, como era habitual, Mohammad estaba llevando la ropa de cama de la familia a la azotea cuando un soldado le disparó desde una casa situada en la acera opuesta. Mohammad todavía estaba con vida cuando unos vecinos trataron de llevarlo rápidamente al hospital en su automóvil, pero en el camino fueron interceptados por unos soldados que se trasladaban en un tanque. Los soldados obligaron a los vecinos a tumbarse en el suelo y, quince minutos después, les ordenaron que regresaran a sus hogares porque había comenzado el toque de queda. Mohammad ya estaba muerto.


En el marco de las reformas del sistema judicial implantadas por las potencias ocupantes, los tribunales iraquíes ya no poseen jurisdicción civil o penal sobre ningún miembro del personal de la coalición.


«Dada la naturaleza de las denuncias que se han recibido en relación con la ocupación de Irak, la Autoridad Provisional de la Coalición debe aclarar públicamente con carácter de urgente cuáles son los mecanismos disciplinarios y penales que permiten pedir cuentas de sus acciones tanto a las autoridades como a las fuerzas de la coalición», concluyó Mahmoud Ben Romdhane.


«La Autoridad Provisional de la Coalición debe llevar a cabo investigaciones competentes, independientes e imparciales sobre casos individuales. Ninguna otra medida será suficiente.»


En su memorándum, Amnistía Internacional acoge positivamente algunas de las medidas adoptadas por los gobiernos de los Estados Unios y el Reino Unido en el ejercicio de su autoridad como potencias ocupantes a través de las Autoridad Provisional de la Coalición, como la suspensión de las ejecuciones y la abolición de los tribunales revolucionarios especiales y de seguridad nacional, notorios por celebrar actuaciones que distaban mucho de ser imparciales.


Para consultar el texto íntegro del informe Memorandum on concerns relating to law and order, véase <http://web.amnesty.org/library/Index/ENGMDE141572003>.


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