Document - Irak. La situation des réfugiés s'aggrave

Amnistía Internacional


Información para los medios de comunicación


Índice AI: MDE 14/021/2007 (Público)

Servicio de Noticias: 070/07

16 de abril de 2007

http://web.amnesty.org/library/Index/ESLMDE140212007



Fecha de embargo: 00:01 horas GMT del 16 de abril de 2007


Irak: Una crisis creciente de refugiados – Información para los medios de comunicación



Amnistía Internacional acoge con satisfacción que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) haya decidido convocar en Ginebra, los días 17 y 18 de abril, una conferencia internacional para abordar las necesidades humanitarias de los refugiados y los desplazados internos de Irak y de la región. El conflicto que continúa asolando Irak ha convertido en desplazados internos a cerca de un millón y medio de iraquíes y en refugiados a alrededor de dos millones más, por lo que aumenta el temor a una creciente crisis humanitaria no sólo en Irak, sino también en Siria y Jordania, países que están haciendo esfuerzos por superar las dificultades generadas por el gran flujo de refugiados iraquíes. En la conferencia estarán representados muchos gobiernos, entre ellos los de Irak, Jordania, Siria y otros Estados directamente afectados, así como la Unión Europea y Estados Unidos, y también asistirán a ella Amnistía Internacional y otras ONG.


Amnistía Internacional ve la conferencia como una oportunidad para que la comunidad internacional acuerde medidas concretas para atender las necesidades de los refugiados y desplazados internos iraquíes. Entre tales medidas figura la prestación efectiva de protección a todos los refugiados de Irak y de asistencia económica, técnica y en especie a los gobiernos de Jordania, Irak y Siria y al ACNUR, así como a las organizaciones humanitarias nacionales e internacionales, a fin de prestar servicios esenciales, como la atención de la salud y la educación, a los iraquíes de Jordania y Siria.


En los últimos 12 meses, centenares de miles de iraquíes se han visto obligados a abandonar sus hogares para buscar refugio en países vecinos a causa de la alarmante violencia sectaria y otras formas de violencia que continúan devastando Irak y que se han intensificado desde que extremistas armados hicieron estallar una bomba en el santuario chií de Samarra en febrero de 2006. La mayoría de estos refugiados han huido a Siria y Jordania, lo que genera grandes demandas de medios económicos y otros recursos en estos dos países y hace que aparezcan signos de creciente animadversión hacia los iraquíes entre la población local, al menos en Jordania. Al mismo tiempo, alrededor de millón y medio de iraquíes más se han visto desplazados internamente en Irak.

Entre el 3 y el 14 de marzo de 2007, una delegación de Amnistía Internacional formada por tres personas hizo una visita de investigación a Jordania con objeto de examinar la situación de los refugiados iraquíes allí. Se reunió con muchos ciudadanos iraquíes, incluidos solicitantes de asilo, así como con representantes de ONG nacionales e internacionales y con autoridades del gobierno jordano, entre ellas funcionarios de los ministerios de Asuntos Exteriores, Interior y Educación. Quedó claro que las autoridades jordanas y muchos grupos no gubernamentales locales e internacionales están haciendo importantes esfuerzos por responder a las necesidades de los refugiados, pero también que tales esfuerzos no son suficientes dados el gran flujo de refugiados que continúan llegando y la probabilidad de que siga siendo así mientras persista la terrible situación existente en Irak en materia de seguridad.


El número de personas que han huido es enorme y continúa creciendo. Aunque no hay estadísticas oficiales públicas en las que se registre el número de iraquíes que viven en Jordania, el ACNUR calcula que son entre 750.000 y un millón. A mediados de febrero de 2007, el gobierno jordano anunció que iba a llevar a cabo un estudio para determinar cuantos iraquíes había en el país, tanto con permiso de residencia válido como sin él. Se espera que lo realice con la ayuda del Instituto de Estudios Internacionales Aplicados (FAFO) de Noruega.


En marzo de 2007, cuando la delegación de Amnistía Internacional visitó Jordania, los ciudadanos iraquíes no necesitaban visado para visitar el país. Funcionarios de los ministerios jordanos de Asuntos Exteriores e Interior dijeron a la delegación que se estaba considerando la posibilidad de obligar a solicitar un visado a los iraquíes, si bien el gobierno ha refutado públicamente noticias aparecidas en la prensa según las cuales la introducción de tal visado es inminente.


En 1998, Jordania y el ACNUR firmaron un memorando de entendimiento que permite al segundo tramitar solicitudes de asilo. De acuerdo con él, el ACNUR debe reasentar a las personas reconocidas como refugiados en el plazo de seis meses a partir de su reconocimiento. Sin embargo, en la práctica, algunos refugiados reconocidos como tales que huyeron de Irak durante el régimen de Sadam Husein llevan siete u ocho años esperando su reasentamiento. Funcionarios jordanos dijeron a Amnistía Internacional que al concluir 2006 había 22.000 personas registradas en el ACNUR, la gran mayoría de las cuales eran ciudadanos iraquíes, y 1.200 refugiados reconocidos como tales, incluidos unos 700 iraquíes, en espera de su reasentamiento en terceros países.


Algunos de los iraquíes entrevistados en marzo de 2007 por la delegación de Amnistía Internacional en Jordania dijeron que varios compatriotas suyos, la mayoría no registrados en el ACNUR, habían sido devueltos de Jordania a Irak. Tal había sido el caso, por ejemplo, de un grupo de seis o siete chiíes iraquíes de Samawa devueltos, al parecer, por el paso fronterizo de Treibeel en diciembre de 2006. Según la información disponible, una vez en Irak, los insurgentes detuvieron cerca de Al Ramadi el vehículo en que viajaban los iraquíes devueltos y decapitaron a uno de ellos. Al parecer, grabaron la decapitación en vídeo. El único pasajero que no sufrió ningún daño mintió a los agresores para hacerlos creer que era de Al Adhamiya, distrito sunní de Bagdad.


Funcionarios jordanos del Ministerio del Interior dijeron a Amnistía Internacional que las personas que se quedan en Jordania más tiempo del permitido son detenidas y expulsadas del país si las encuentra la policía. Se les da la oportunidad de decidir a qué país quieren ser enviadas. Los mismos funcionarios afirmaron que no se había devuelto de Jordania a ningún iraquí expuesto a sufrir graves violaciones de derechos humanos en Irak.


Iraquíes recién llegados a Jordania vía el aeropuerto de Ammán dijeron a Amnistía Internacional que a la mayoría de sus compatriotas que habían viajado con ellos en el avión desde Bagdad, las autoridades jordanas les habían negado la entrada en Jordania y les habían enviado de regreso a Irak, a pesar de que parecían tener toda la documentación en regla. Amnistía Internacional no pudo conseguir los nombres ni otros datos de las personas en cuestión ni confirmar lo que les había ocurrido a su regreso a Irak, pero teme que algunas de ellas intentaran salir de Irak porque tenían razones para temer por su seguridad, por lo que su devolución podría haberlas dejado expuestas a sufrir graves abusos contra los derechos humanos a manos de grupos armados y otras fuerzas. De ser así, su devolución constituiría un incumplimiento grave de las obligaciones contraídas por Jordania en virtud de los tratados internacionales de derechos humanos, en particular del principio de no devolución (non-refoulement).


La mayoría de los iraquíes que viven en Jordania están en situación irregular. Amnistía Internacional fue informada de que la policía y las fuerzas de seguridad jordanas detenían a muchos iraquíes por quedarse en el país más tiempo del permitido y, a veces, por trabajar ilegalmente. Las personas detenidas por estos motivos suelen ser devueltas luego a Irak, casi siempre por carretera, que es la forma más peligrosa de viajar.


El acceso de los iraquíes a la educación y la salud en Jordania es limitado. Los estudiantes extranjeros que hay el país pueden asistir a centros de enseñanza públicos y privados si residen legalmente en él. Sin embargo, a los iraquíes no se les aplica enteramente esta norma: aunque no se les permite asistir a centros públicos, pueden matricularse en centros privados incluso sin ser residentes. En septiembre de 2006 había alrededor de 40.000 estudiantes extranjeros de educación primaria y secundaria en Jordania, de un total de 1,6 millones de estudiantes existentes en todo el país tanto en centros públicos como privados. Los iraquíes representan la cuarta parte del total de estudiantes extranjeros, habiendo 7.203 en centros privados y 2.662 en públicos. La gran mayoría de las familias iraquíes de Jordania no pueden enviar a sus hijos a la escuela porque no tienen medios para pagar un centro privado. Tampoco pueden enviarlos a centros públicos, porque no tienen permiso de residencia válido. Por consiguiente, a toda una generación de iraquíes se les está negando un derecho humano fundamental: la educación.


Hay 2 hospitales públicos en Ammán y alrededor de 20 privados. Toda persona que quiera recibir tratamiento en los públicos tiene que tener la residencia en el país. Amnistía Internacional fue informada de que los iraquíes tienen acceso a servicios médicos de emergencia independientemente de su condición jurídica.


Hay centros de salud que prestan asistencia gratuitamente o por muy poco dinero. Cáritas atiende a los iraquíes registrados en el ACNUR, incluidos los reconocidos como refugiados y los que están en espera de su reasentamiento. Otras ONG que prestan asistencia a los iraquíes son la Sociedad Jordana de la Media Luna Roja y Care Internacional.


En sus reuniones con Amnistía Internacional, los funcionarios jordanos entrevistados expresaron el temor de que la presencia de tan elevado número de iraquíes en el país tuviera efectos desestabilizadores graves. En particular les preocupaba que la violencia sectaria de Irak entre musulmanes chiíes y sunníes se extendiera a Jordania. Indicaron también que las autoridades jordanas consideraban que los refugiados iraquíes no debían quedarse permanentemente en el país, sino que era preciso hacer un esfuerzo por llegar a un acuerdo político en Irak que hiciera posible el regreso de los refugiados. Dijeron que eran partidarios de establecer “zonas de seguridad” en Irak, en vez de animar a los iraquíes a huir a países vecinos. Amnistía Internacional se opone rotundamente a esta propuesta. La creación de “zonas seguras” supondría casi inevitablemente la comisión de violaciones en gran escala del principio de no devolución y, además, no es viable dada la terrible situación que persiste en Irak en materia de seguridad. Por otro lado, las autoridades jordanas se oponen a toda forma de integración local de los iraquíes en Jordania. Por este motivo, parecen rechazar toda media que pueda suponer el asentamiento a largo plazo de iraquíes en el país. Sin embargo, Amnistía Internacional ha recibido informaciones que indican que Jordania podría aceptar asistencia internacional en ciertas condiciones, lo que podría incluir prestarle asistencia económica de mayor alcance.


Amnistía Internacional pide a la comunidad internacional, en particular a Estados Unidos, la Unión Europea y otros Estados que tienen capacidad para hacerlo, que compartan la responsabilidad reasentando a iraquíes de Jordania y Siria, dando prioridad a los casos más vulnerables de acuerdo con las directrices del ACNUR sobre el reasentamiento de refugiados iraquíes. Tales programas de reasentamiento no deben quedar limitados a ocuparse de cantidades simbólicas de refugiados, sino constituir una parte significativa de la solución de la actual crisis. Además, ni estos países ningún otro deben devolver actualmente a solicitantes de asilo iraquíes rechazados a ninguna parte de Irak, dada la violencia endémica que asuela el país.


Estos países deben también prestar asistencia económica, técnica y en especie a los gobiernos de Jordania, Irak y Siria y al ACNUR, así como a las organizaciones humanitarias nacionales e internacionales, a fin de prestar servicios esenciales, como la atención de la salud y la educación, a los iraquíes de Jordania y Siria. Tal asistencia debe formar parte de un programa general del que se beneficien las comunidades jordana y siria, además de la iraquí, para evitar el resentimiento de la población de Jordania y Siria.


Aunque Amnistía Internacional reconoce que la presencia de hasta dos millones de iraquíes ha generado grandes demandas para los recursos de Siria y Jordania, la organización insta a los gobiernos jordano y sirio a que detengan las devoluciones de iraquíes a Irak, incluso si no están registrados en el ACNUR; mantengan abiertas sus fronteras con Irak, y no impidan la entrada a ningún iraquí que llegue huyendo de la violencia.


En la conferencia que va a celebrarse, tanto Jordania como Siria deben articular sus necesidades ante la actual crisis e informar de ellas a la comunidad internacional, especialmente a Estados Unidos, el Reino Unido, la Unión Europea y otros Estados que tienen la capacidad de prestar ayuda. Asimismo, el gobierno jordano debe publicar lo antes posible el censo de población iraquí que ha prometido realizar recientemente con la ayuda de una organización de Noruega.




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