Document - Communique de presse: Turquie: Le gouvernement turc ne fait rien face a la degradation de la situation des droits de l'homme (9211f)







Índice AI: EUR 44/109/92/s

Distr: SC/PO


00:01 Hrs. GMT

del miércoles 11 de noviembre de 1991




TURQUÍA:

EL GOBIERNO NO ABORDA EL PROBLEMA DEL DETERIORO

DE LA SITUACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS



Hace un año, el nuevo gobierno turco prometió mejorar la situación de los derechos humanos en el país, pero no lo ha hecho: durante este tiempo se ha recibido un número sin precedentes de denuncias de asesinatos políticos y la tortura no da señales de remitir, según Amnistía Internacional.

"Las autoridades turcas han hablado demasiado y han actuado demasiado poco ─afirma la organización en un informe emitido hoy─. El nuevo gobierno formuló promesas serias en relación con los derechos humanos, en especial respecto a la tortura, pero, igual que los gobiernos anteriores, no ha hecho nada por impedir esa práctica."

La organización afirmó que casi todos los días se reciben informes de asesinatos políticos y que las fuerzas de seguridad aparecen implicadas en muchos de ellos. Al mismo tiempo, se han recibido cientos de denuncias de tortura, tanto de hombres como de mujeres y niños, y al menos 10 personas han muerto bajo custodia de la policía como resultado de ella.

En el sudeste de Turquía, las fuerzas de seguridad parecen operar con casi completa impunidad: durante 1992, al menos 100 civiles desarmados han perecido al disparar las fuerzas de seguridad sobre manifestantes pacíficos o al tirar al azar en zonas residenciales en "represalia" por los ataques del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK).


Más de 50 aldeanos y políticos locales resultaron muertos en 1991 en circunstancias que implicaban a las fuerzas de seguridad. En los últimos 12 meses, la pauta de homicidios ha cambiado. Más de 100 hombres kurdos ─periodistas, políticos locales, miembros del Partido Popular de los Trabajadores (HEP) y otros─ han muerto a tiros en "misteriosos asesinatos".

Los homicidios se han atribuido frecuentemente a una organización local llamada Hezbolá. Sin embargo, muchas de las víctimas habían sido amenazadas, detenidas y torturadas por la policía y existen crecientes indicios de que los homicidios se realizan en colusión con las fuerzas de seguridad, quienes es posible que los instiguen.

Ramazan Sat fue detenido el 24 de marzo de 1992 e interrogado durante 12 días en la comisaría central de Batman bajo sospecha de albergar a miembros del PKK. Según los informes, la policía le sometió a tortura y le amenazó diciéndole: "La próxima vez no te sacaremos de casa. Te mataremos en la calle, cuando nadie lo vea." Tres meses después, el 3 de julio, fue atacado por unos desconocidos en una calle de Batman y como consecuencia de ello, murió en el hospital.

A pesar de los reiterados llamamientos de Amnistía Internacional para que se establezcan comisiones de investigación, el gobierno no ha iniciado investigación pública de ningún tipo sobre estos homicidios.

La tortura, que ha sido generalizada en Turquía a lo largo de los últimos 10 años, continúa practicándose habitualmente en las comisarías de todo el país. Es durante el largo periodo de custodia policial, generalmente en régimen de incomunicación, cuando ocurre la tortura. Las propuestas de reforma que ha presentado el gobierno turco no acortarán el periodo de detención lo suficiente como para representar protección para los detenidos. Además, los detenidos políticos, que son los que mayor riesgo de tortura corren, quedan excluidos de las leyes propuestas. Muchos detenidos han relatado a Amnistía Internacional que habían sido fuertemente golpeados, sometidos a descargas eléctricas e incluso violados con porras policiales en un intento de obtener confesiones de ellos. Otros han sido suspendidos de postes por los brazos, regados con agua helada y sometidos a agresiones sexuales mientras se encontraban bajo custodia policial. Las víctimas y los familiares que han tratado de iniciar actuaciones legales contra los torturadores se han visto amenazados por la policía.

Las violaciones de derechos humanos cometidas por las fuerzas de seguridad han tenido lugar en un contexto de violencia política. El PKK y otros grupos de oposición han sido responsables de abusos contra los derechos humanos, entre ellos la "ejecución" de prisioneros y el homicidio de civiles desarmados.

Amnistía Internacional condena firmemente estos abusos, pero considera que no justifican la violación de derechos humanos básicos por parte del gobierno turco.

"Es hora de que el gobierno turco haga frente a sus responsabilidades según el derecho internacional y procese a los autores de violaciones de derechos humanos. Demasiadas personas han sufrido ya. El gobierno debe actuar rápido para evitar que muchas otras personas se conviertan en víctimas de graves violaciones de derechos humanos en Turquía."

NO PUBLICAR ANTES DE LAS 00:01 HORAS GMT DEL MIÉRCOLES 11 DE NOVIEMBRE DE 1992