Document - Ko Thet Win Aung, prisonnier d'opinion, meurt en prison
AMNISTÍA INTERNACIONAL
Declaración pública
Índice AI: ASA 16/015/2006 (Público)
Servicio de Noticias 268/06
16 de octubre de 2006
http://web.amnesty.org/library/Index/ESLASA160152006
Myanmar: Muere en prisión el preso de conciencia Ko Thet Win Aung
Amnistía Internacional lamenta profundamente la muerte del dirigente estudiantil y preso de conciencia Thet Win Aung, de 34 años, ocurrida en la prisión de Mandalay el 16 de octubre de 2006. La organización solicita a las autoridades que emprendan sin demora una investigación independiente sobre las causas de la muerte de Ko Thet Win Aung y den a conocer sus conclusiones. Asimismo pide al Consejo de Estado para la Paz y el Desarrollo que adopte medidas urgentes para proteger la salud de todas las personas reclusas.
Ko Thet Win Aung llevaba encarcelado desde 1998 por su participación en la organización de unas manifestaciones estudiantiles pacíficas de poca resonancia para reivindicar mejoras en el sistema educativo de Myanmar y pedir la excarcelación de presos políticos.
Durante su encarcelamiento fue gravemente torturado y sufrió diversos problemas de salud, incluida una infección de malaria. En 2002, Thet Win Aung había protestado por la falta de asistencia médica adecuada y la escasez de las raciones alimentarias en prisión declarándose en huelga de hambre. Según la información recibida, en 2005 no era capaz de caminar sin ayuda.
Amnistía Internacional teme por la salud de las personas reclusas en Myanmar, especialmente la de aquellas que han sufrido un debilitamiento tras años de reclusión y malos tratos, obligadas a trabajar como porteadores del ejército o en campos de trabajo en penosas condiciones. El número de muertes en prisión, incluidas las de presos políticos, va en aumento. En 2006 se ha observado un deterioro en las deficientes condiciones de vida de las cárceles.
En vista de todo ello, Amnistía Internacional pide al Consejo de Estado para la Paz y el Desarrollo que se asegure de que las autoridades adoptan todas las medidas necesarias para garantizar que se respetan los derechos fundamentales de todas las personas reclusas y que no se sigue poniendo en peligro su salud. Los presos deberían tener acceso con carácter urgente a una alimentación y una asistencia médica adecuadas. La persona recluida no debe ser privada de acceso a un tratamiento médico especializado. La tortura y el trato cruel, inhumano y degradante tienen que acabar, tanto en la reclusión preventiva como en prisión.
Amnistía Internacional ha expresado también su preocupación por el hecho de que se siga denegando la libertad a muchos presos de conciencia, como era el caso de Thet Win Aung, detenidos solamente por el ejercicio pacífico de sus derechos fundamentales. Muchos de ellos se encuentran en mal estado de salud, tanto si son jóvenes como si son personas de avanzada edad, y su estado físico y mental ha empeorado como consecuencia de las torturas y los malos tratos recibidos. La organización reitera su llamamiento a las autoridades para que los pongan en libertad de inmediato y sin condiciones.
Información complementaria
Decenas de presos políticos han muerto en Myanmar desde 1988.
Ko Thet Win Aung fue detenido el 4 de octubre de 1998 y condenado a 52 años de cárcel. Posteriormente se elevó la pena a 59 años.
Ko Thet Win Aung participó en las manifestaciones convocadas en 1988 para protestar por los 26 años de régimen militar, cuando estudiaba en un centro escolar de Yangón, capital de Myanmar. Fue uno de los dirigentes del sindicato local de estudiantes de enseñanza secundaria y, en 1989, se erigió en vicesecretario general de la Unión Estudiantil para la Educación Básica. En 1991 lo expulsaron de su centro escolar por sus actividades políticas y, en septiembre de ese mismo año, fue detenido y recluido durante nueve meses, tiempo durante el cual los informes indican que fue torturado. Posteriormente se convirtió en dirigente de la Federación Pan-Birmana de Sindicatos de Estudiantes.
Ko Thet Win Aung fue detenido junto a otras personas, entre ellas los estudiantes Aye Aung y Myo Min Zaw –ambos continúan en prisión y no están bien de salud–, por participar en la organización de unas manifestaciones estudiantiles de poca resonancia. Después de permanecer recluido en régimen de incomunicación, fue enjuiciado en un proceso de 10 días de duración celebrado a puerta cerrada en la prisión de Insein, principal cárcel de presos políticos en Myanmar. Parece ser que ni él ni otros estudiantes tuvieron acceso a un abogado, y los informes recibidos indican que no obtuvieron respuesta cuando solicitaron uno a los funcionarios de prisiones y al juez que presidía la causa. También se les negó el derecho a hablar en defensa propia. Las autoridades afirmaron en el momento de la detención que Thet Win Aung y otras personas detenidas junto a él habían participado en varias tentativas para crear disturbios que favorecieran los planes de la Liga Nacional para la Democracia, principal partido de la oposición, para convocar el Parlamento.
A Ko Thet Win Aung y los demás se les impuso la pena máxima que establecen la legislación sobre seguridad y las leyes sobre publicación, que, por ejemplo, exigen que cualquier folleto obtenga la aprobación del censor oficial. Como ya ocurriera con otras condenas de presos políticos, la pena impuesta a Ko Thet Win Aung tenía carácter acumulativo y no se aplicaba de manera simultánea. La mayor parte del tiempo estuvo en prisiones muy distantes del domicilio familiar, con frecuencia situadas a varios días de viaje. La práctica de enviar a los presos a prisiones lejanas pone habitualmente en peligro su salud puesto que los priva de acceso a alimentos y medicamentos básicos que sus familiares les proporcionan en sus visitas. Parece ser que en la prisión de Mandalay, donde ha muerto, las autoridades han restringido el acceso de los reclusos a alimentos y medicamentos en 2006.
El hermano de Ko Thet Win Aung, Ko Pyone Cho, permanece recluido sin cargos en régimen de incomunicación desde el 29 de septiembre de 2006, fecha en que fue detenido por las autoridades junto a otros destacados líderes estudiantiles. Las autoridades han declarado que este grupo se encuentra en prisión preventiva. Muchos de los integrantes del grupo ya habían sido encarcelados por sus actividades políticas por periodos de hasta 15 años, y su salud, muy debilitada, requiere asistencia médica.
Ningún organismo independiente se encarga actualmente de vigilar las condiciones de reclusión en Myanmar. Las visitas a prisiones realizadas por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), a través de las cuales este organismo satisfacía la mitad de las necesidades básicas de higiene y medicación de los 90 centros penitenciarios y campos de trabajo que visitaba, fueron suspendidas después de que las autoridades le retiraron el permiso para visitar cárceles en 2006. El CICR había colaborado también con las autoridades de Myanmar para mejorar el acceso a asistencia médica de las personas reclusas.
Encontrarán más información en: Myanmar 1998 Crackdown on Students -- Imprisoned for up to 59 years (Índice AI: ASA 16/008/2005) http://web.amnesty.org/library/index/engasa160082005