Document - Somalie. Les civils paient le prix des combats intenses qui se déroulent à Mogadiscio
AMNISTÍA INTERNACIONAL
DECLARACIÓN PÚBLICA
Índice AI: AFR 52/002/2009
4 de marzo de 2009
Somalia: Los civiles pagan el precio de los intensos combates en
Mogadiscio
Amnistía Internacional pide a los grupos armados de oposición y a
las fuerzas gubernamentales de Somalia que cesen todos los ataques
indiscriminados o desproporcionados y que adopten todas las
precauciones posibles para evitar muertes y heridas de civiles. Los
combates de la pasada semana en la capital del país, Mogadiscio, se
saldaron con alrededor de 40 fallecidos y por lo menos 241 heridos,
de los que al menos 70 eran mujeres y niños, aunque la cifra podría
ser mayor.
A Amnistía Internacional le preocupan asimismo las denuncias según
las cuales la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM)
utilizó durante los combates morteros y artillería pesada en zonas
habitadas por civiles. La organización ha pedido a la Unión
Africana que informe claramente a sus soldados en Somalia que sus
reglas de intervención incluyen el respeto en todo momento del
derecho internacional humanitario.
Amnistía Internacional ha pedido también a la comunidad
internacional que ejerza presión sobre todas las partes del
conflicto para que pongan fin a los ataques indiscriminados y
desproporcionados y pida que adopten todas las precauciones
posibles para evitar muertes y heridas a civiles. Quienes ordenen y
lleven a cabo ataques indiscriminados y desproporcionados deben ser
considerados responsables de crímenes de guerra. La comunidad
internacional debe establecer una comisión internacional de
investigación para investigar las violaciones de las normas
internacionales de derechos humanos y del derecho internacional
humanitario en Somalia.
La mayoría de las personas fallecidas y heridas en los combates del
24 y el 25 de febrero fueron víctimas de explosiones, metralla de
mortero y disparos. Amnistía Internacional ha recibido informes
según los cuales todas las entidades que participaron en los
combates de la semana pasada, incluidos los grupos armados de
oposición, las fuerzas policiales del gobierno y la AMISOM, han
utilizado morteros, ametralladoras pesadas y granadas propulsadas
por cohetes en zonas habitadas por civiles.
La mañana del 24 de febrero, un grupo armado atacó un control de la
policía del Gobierno Federal de Transición en Taleh, en el distrito
de Hodan, en el sur de Mogadiscio, con ametralladoras y granadas
propulsadas por cohetes. El ataque fue reivindicado por Hizb al
Islamiya, una coalición recién creada de grupos armados que se
oponen al gobierno de transición.
Tras el ataque hubo intensos combates que se extendieron por las
calles adyacentes hacia una base de la AMISOM, cuyas fuerzas, según
los informes, acudieron a auxiliar a las del gobierno. En las zonas
civiles cercanas, incluidos los barrios de Hodan, del mercado de
Bakara, Hawlwadag y Black Sea, cayeron proyectiles de mortero.
Ahmed Saed Omar, profesor de inglés de 38 años, murió por la
metralla procedente de un mortero que cayó en la calle, en el
distrito de Hodan.
Los combates prosiguieron durante todo el día y la noche, y hubo
disparos de mortero contra el Palacio Presidencial. La lucha se
reanudó el 25 de febrero, fecha en que los proyectiles de mortero
alcanzaron una escuela coránica de Tawfiq, en el norte de
Mogadiscio, causando la muerte de un niño y heridas a otros siete.
Según los informes, uno de los niños heridos en esa explosión murió
posteriormente en el hospital. Los proyectiles afectaron también a
algunas viviendas en el sur de Mogadiscio y provocaron la muerte de
al menos tres personas.
Aunque desde principios de 2007 muchos civiles han huido de
Mogadiscio a causa del conflicto, en la ciudad siguen viviendo
numerosos civiles. Además, alrededor de 40.000 personas
desplazadas, según cálculos del ACNUR, han regresado a la capital
desde enero de 2009, con la esperanza de que el nombramiento del
nuevo presidente del Gobierno Federal de Transición, ex adversario
del mismo, mejoraría la seguridad. Los informes indican que en el
distrito de Hodan, donde se iniciaron los combates, acababan de
regresar a la zona unas 3.000 personas. Ahora cientos de personas,
posiblemente miles, han huido de nuevo de Hodan y de
Hawlwadag.
Los ataques indiscriminados de todas las partes del conflicto se
han convertido en una pauta establecida del conflicto de Somalia
desde principios de 2007.
Según el derecho internacional humanitario, todas las partes del
conflicto deben adoptar todas las precauciones posibles para
proteger a los civiles de los efectos de los ataques. Iniciar
rutinariamente ataques en zonas civiles densamente pobladas, como
hacen los grupos armados de oposición, viola esta obligación.
Aunque las fuerzas del Gobierno Federal de Transición y de la Unión
Africana tienen el derecho de defenderse de los ataques, son
ilegales los ataques indiscriminados, como el bombardeo de zonas
enteras donde viven civiles, sin intentar identificar y alcanzar
objetivos militares. La artillería y los morteros son armas de zona
y no son adecuadas para alcanzar objetivos con precisión en zonas
civiles densamente pobladas.
Información complementaria:
Somalia está inmersa en un conflicto desde la caída del gobierno de
Siad Barre en 1991. El conflicto se intensificó y los homicidios
ilegítimos de civiles aumentaron después de que las tropas etíopes
entraran en el país a finales de 2006 para ayudar al Gobierno
Federal de Transición a combatir a los grupos armados de oposición,
algunos de los cuales surgieron de la Unión de Tribunales
Islámicos, que controlaba la capital, Mogadiscio, y otras partes
del país en 2006.
Las tropas etíopes se retiraron a finales de 2008 y Abdullahi Yusuf
dimitió como presidente del Gobierno Federal de Transición, siendo
sustituido por Sheikh Sharif Ahmed, en aquel entonces líder de la
Alianza para la Nueva Liberación de Somalia-Yibuti (ARS-Yibuti), de
la oposición. El nuevo presidente nombró primer ministro a Omar
Abdirashid Ali Sharmarke, que ahora ha formado un nuevo gobierno y
acaba de regresar a la capital.
Desde la retirada de las fuerzas etíopes, los grupos armados
—incluidos las milicias de Al Shabab y Hizb al Islamiya, que
incluye a una facción leal a la ARS-Asmara, de la oposición, que se
opuso a las conversaciones de paz entre el Gobierno Federal de
Transición y la ARS-Yibuti—combaten contra la pequeña misión de paz
de la Unión Africana en Somalia (AMISOM). El 22 de febrero, un
ataque suicida contra una base de la Unión Africana en Mogadiscio
reivindicado por una facción de Al Shabab se saldó con la muerte de
11 soldados burundeses.
Según los informes, se está realizando una investigación interna
sobre las denuncias de que el 2 de febrero los soldados de la
AMISOM abrieron fuego indiscriminadamente, alcanzando a varias
víctimas civiles, después de que uno de sus vehículos fuera
alcanzado por una explosión en la carretera de Maka Al Mukarama, en
Mogadiscio.
FIN/
Documento público
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