Document - Ghana: Placement en détention des parents d'un jeune homme qui avait "dispar": Le triomphe de l'impunité

DECLARACIÓN PÚBLICA


ÍNDICE AI: AFR 28/002/00/s Servicio de Noticias 164/00

25 de agosto del 2000


Ghana: Detención y secuestro con impunidad


Una pareja de mediana edad se encuentra detenida hoy en Ghana por protestar públicamente de que su hijo haya sido secuestrado por miembros de la guardia presidencial. Amnistía Internacional ve con preocupación que las autoridades ghaneanas hayan procesado y detenido a la pareja y no hayan, sin embargo, investigado las alegaciones de graves violaciones de derechos humanos que dicen haber sufrido la pareja y el hijo de ésta a manos de las fuerzas de seguridad.


El 16 de agosto del 2000, Anthony Kofi Mensah Djentuh, ex funcionario público de alto rango, de 58 años de edad, y su esposa, Maria O’Sullivan-Djentuh, mujer de negocios de 49 años, fueron declarados culpables por un tribunal de distrito de Accra, la capital, de agresión contra un agente del orden y de conducta ofensiva. Los absolvieron del cargo de engañar a un agente del orden. Se decretó su prisión preventiva por dos semanas, en espera de la imposición de la pena, que posiblemente sea de prisión. Se encuentran en la Prisión James Fort de Accra, en la que las condiciones de reclusión son rigurosas.


Los cargos estaban relacionados con sus esfuerzos por descubrir la suerte de su hijo Selassie O’Sullivan-Djentuh, de 23 años de edad, al alegarse que el 15 de enero del 2000 había sido secuestrado y agredido por miembros de la guardia presidencial. Componen este cuerpo comandos de la Unidad de Reserva de las Fuerzas Armadas, cuerpo de élite que está a cargo de la seguridad del presidente J.J. Rawlings y de las oficinas y residencia presidenciales en el Castillo, ubicado en Osu, Accra. Desde hace muchos años vienen denunciándose secuestros, detenciones injustificadas y agresiones a manos de miembros de esta fuerza.


Amnistía Internacional teme que los Djentuhs sean problables presos de conciencia, a los que se ha encarcelado por denunciar públicamente la violación de los derechos humanos de su hijo. La opinión general es que la serie de ataques sufridos por la familia, tanto físicos como en los medios de comunicación bajo control estatal, se deben a una pasada relación entre Selassie y una hija del presidente Rawlings.


El 5 de noviembre de 1999, Selassie fue derribado de su motocicleta por un camión, y tuvo que ser hospitalizado al haber sufrido heridas de gravedad. Los esfuerzos de su madre para que la policía revelara la identidad del conductor del camión, y las advertencias que recibió de que no continuara indagando, hacen temer que el accidente fuera un atentado deliberado contra la vida de Selassie. A principios de enero del 2000, dos miembros de la guardia presidencial conocidos de la familia presuntamente amenazaron a la Sra. O’Sullivan-Djentuh diciéndole que ella y su hijo «desaparecerían». La Sra. O’Sullivan-Djentuh comunicó el incidente a la policía, pero no se tomó ninguna medida. El 15 de enero del 2000, Selassie y dos empleados de su madre —William Katey, ingeniero y capataz, y James Narh, guardia de seguridad— fueron secuestrados por hombres armados y conducidos al Castillo. Se dice que allí les afeitaron la cabeza con hojas de afeitar oxidadas y con cristales rotos y los interrogaron, golpearon y amenazaron; también presenciaron agresiones contra otros detenidos y estuvieron hacinados en una celda oscura sin suficiente espacio para recostarse en el suelo para dormir. Selassie fue interrogado sobre su relación con la hija del presidente. Los tres hombres fueron puestos en libertad, sin cargos, el 17 de enero.


El 15 de enero, al conocer la noticia de la detención de su hijo, los padres de Selassie acudieron al Castillo en busca de información. Según se informa, uno de los dos agentes que había amenazado antes a la Sra. O’Sullivan-Djentuh le dijo que no volvería a ver nunca a su hijo, y cuando otro agente alzó la mano para golpearla, el Sr. Djentuh paró la bofetada con su brazo. Al no descubrir nada sobre su paradero en el Castillo, el matrimonio denunció el secuestro a la policía, que los autorizó a hacer un llamamiento de ayuda por radio. El 16 de enero, el Sr. Djentuh fue detenido por la policía y conducido al Castillo al día siguiente, donde fue interrogado por miembros de la guardia presidencial, incluso sobre el negocio de su esposa, y donde le advirtieron que dejara de decir que su hijo había sido secuestrado. Lo pusieron en libertad esa noche. Poco después, se formularon cargos contra él y contra su esposa.


Desde entonces, la familia Djentuh y las personas involucradas en el caso han recibido al parecer nuevas amenazas. El 5 de marzo del 2000, Selassie fue procesado por cargos relacionados con el accidente de tráfico, y fue declarado culpable y multado por un tribunal de distrito de Tema, cerca de Accra. Asimismo en marzo, los edificios propiedad del negocio de la Sra. O’Sullivan-Djentuh fueron derribados con bulldozers por policías armados que, al cuestionarse su acción, mostraron una orden judicial que permitía el derribo de edificios —pero en una parcela de tierra distinta—. En las últimas semanas, Selassie y otro de los hijos de los Djentuh han huido del país temiendo por sus vidas.


En el juicio del matrimonio Djentuh no se presentaron pruebas de que éstos hubieran engañado a un agente público al denunciar el secuestro de su hijo. Según los informes, el tribunal aceptó como verídico el testimonio de los guardias presidenciales de que el Sr. Djentuh había agredido a uno de ellos y de que la Sra. O’Sullivan-Djentuh los había insultado, y resolvió que las pruebas sobre el presunto secuestro de Selassie no eran pertinentes al caso y que el hecho de que el matrimonio no hubiese sido tratado debidamente en el Castillo no era sino consecuencia de su propia conducta. Según los informes, en su resolución el juez dijo que la presencia de los encausados en el Castillo era una prueba de «la total falta de respeto y del desprecio por lo que el Castillo representaba y por los que trabajaban en él». El juez se negó a concederles la libertad condicional en espera de la imposición de la pena, alegando que ya eran condenados. Se han expresado muchos temores sobre la imparcialidad de la judicatura en este caso, al igual que sobre otros casos de índole política de años recientes, en los que parece que el gobierno ha puesto indebida presión sobre la judicatura.


El presidente —y ex capitán de aviación— J.J. Rawlings, subió al poder brevemente después de un golpe de Estado militar en 1979, y de nuevo tras un golpe de Estado en 1981, antes de ser elegido presidente en 1992. Ghana recuperó el gobierno civil en 1993 y el presidente Rawlings fue reelegido en 1996 para un último mandato. Durante la década de 1980, centenares de personas fueron encarceladas como presos de conciencia, a veces por mucho tiempo, y se está presionando al gobierno actual para que investigue la presunta comisión de ejecuciones extrajudiciales y otras violaciones de los derechos humanos perpetradas durante el gobierno militar. No obstante, la Constitución de 1992 contiene disposiciones que conceden inmunidad de procesamiento a los funcionarios de anteriores gobiernos militares, y las fuerzas de seguridad siguen sin tener apenas que rendir cuentas de las violaciones de derechos humanos que cometen.



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