Document - Journee des refugies en Afrique: Quand 20 millions de refugies sont en quete de securite, il est temps que les gouvernements agissent
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NO PUBLICAR HASTA LAS 09.00 H. GMT DEL 19 DE JUNIO DE 1997
Día del Refugiado en África: Los gobiernos deben actuar
Veinte millones de refugiados buscan seguridad
ABIYÁN.- En el Día del Refugiado en África, Amnistía Internacional ha declarado que los gobiernos de África y del mundo entero no sólo no impiden los abusos masivos contra los derechos humanos que están detrás de la crisis de los refugiados en África, sino que además eluden su obligación de proteger a personas que huyen por razones de seguridad.
Más de veinte millones de africanos han sido alejados por la fuerza de sus hogares; cinco han buscado asilo en otros países, y en torno a dieciséis están desplazados en el interior de su país. La inmensa mayoría son mujeres, niños y ancianos que sufren las consecuencias de situaciones cada vez peores de conflicto armado y de violencia por motivos étnicos en todo el continente.
«La comunidad internacional ha desoído una y otra vez las advertencias de organizaciones no gubernamentales e intergubernamentales y no ha tomado medidas para poner freno a los abusos que hoy día constituyen la raíz de la crisis de los refugiados en África.»
«Por ejemplo, durante la crisis reciente en la región de los Grandes Lagos, la actitud habitual de los gobiernos ha sido la de reaccionar únicamente ante las emergencias y no abordar las causas originarias. Pero no podrá encontrarse una solución a largo plazo para las afluencias de refugiados mientras no se resuelva el motivo subyacente: los abusos contra los derechos humanos.
En la presentación de su campaña de presión a los gobiernos para que cumplan con su obligación de amparar a los refugiados y solicitantes de asilo, Amnistía Internacional puso de relieve cuál había sido la respuesta de los Estados del Norte a la crisis: levantar barreras para impedir que los refugiados abandonen su país para pedir asilo, aprobar procedimientos de asilo discriminatorios y sin las debidas garantías, o devolver a los refugiados a situaciones en las que corrían grave peligro.
La organización también resaltó la resistencia cada vez mayor de los gobiernos africanos ─que acogen a la mayoría de los refugiados del mundo y tradicionalmente los han tratado con generosidad─ a acoger a nuevos refugiados, y dio ejemplos recientes de devolución forzosa masiva de refugiados a situaciones peligrosas.
«La comunidad internacional tiene el deber de colaborar para resolver la crisis de los refugiados ─señalaba Amnistía Internacional─. Todos los Estados han de compartir por igual la responsabilidad de acoger a los refugiados y financiar su manutención. Un Estado no debe soportar una parte excesiva de esta responsabilidad por culpa de su situación geográfica.»
«Todos los Estados deben garantizar a los refugiados un trato acorde con las normas internacionales de derechos humanos y de protección de refugiados. Ningún Estado debe conculcar sus obligaciones internacionales devolviendo a solicitantes de asilo a situaciones peligrosas. Asimismo, es necesario revisar urgentemente los acuerdos de financiación del ACNUR para crear un mecanismo apropiado de apoyo a los Estados que soportan la enorme responsabilidad de acoger a los refugiados.»
«Los Estados levantan barreras para impedir a víctimas inocentes de conflictos armados y abusos contra los derechos humanos la búsqueda de seguridad en sus territorios; en cambio, no han tenido reparos en conceder asilo a dirigentes políticos acusados de responsabilidad en violaciones gravísimas de derechos humanos ─afirma Amnistía Internacional─. Mengistu Haile-Mariam, Milton Obote, Hissein Habré y ahora Mobutu Sese-Seko han recibido protección de gobiernos que rechazan por sistema a los refugiados en sus fronteras o los devuelven a zonas de peligro.»
El año pasado estuvo marcado por la devolución forzosa de refugiados en la región de los Grandes Lagos. En diciembre de 1996, las autoridades tanzanas y el ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) emitieron una declaración conjunta donde se anunciaba que todos los refugiados ruandeses deberían volver a su lugar de origen antes de concluir el mes. Los que temían regresar no tuvieron ocasión de presentar su caso particular para su estudio.
Miles de refugiados ruandeses y burundeses han muerto a manos de combatientes en Zaire, donde los soldados del presidente Laurent Kabila, apoyados por tropas ruandesas, han asaltado campos de refugiados desde septiembre de 1996. A partir de la devolución forzosa de más de medio millón de refugiados desde Zaire, la inseguridad creciente ha impedido a observadores de derechos humanos de la ONU y a personal del ACNUR la vigilancia de homicidios y otros abusos contra los retornados y otros ciudadanos ruandeses.
Se han producido numerosas matanzas de refugiados que regresaban a Burundi, entre ellos al menos 400 que volvían de Zaire y fueron masacrados por las fuerzas de seguridad de Burundi en la Iglesia Adventista del Séptimo día de Muramba, provincia de Cibitoke, en octubre de 1996.
Los desplazados en el interior del país, es decir, los que se han visto obligados a huir de sus hogares temiendo por su seguridad pero no han cruzado ninguna frontera internacional, no son reconocidos como refugiados. Sin embargo, se enfrentan al mismo problema. En Sierra Leona, más de dos millones de personas ─la mitad de la población─ tuvieron que abandonar sus hogares como consecuencia del conflicto armado.
Al menos hay cuatro millones de desplazados internos en Sudán, la mayoría son mujeres, niños y ancianos que han sido blanco deliberado de los ataques de grupos armados rivales y fuerzas gubernamentales. Miles de mujeres residentes en campamentos para personas desplazadas han sufrido violación sexual u otros abusos, y muchos niños han sido secuestrados.
Amnistía Internacional ha pedido garantías a la comunidad internacional, a la OEA y a gobiernos particulares de que los desplazados internos reciben toda la protección necesaria, conforme establecen las normas del derecho humanitario y de derechos humanos.