Document - Children's booklet: Stop torture

[folleto para niños]


ACABA CON LA TORTURA


Índice AI: ACT 76/001/2001/s


Acaba con la tortura


La TORTURA está mal, es injusta y es ilegal. Nadie debería sufrirla nunca.


Toda persona tiene derecho a no ser torturada. Más aún, toda persona tiene derecho a que no la amenacen con torturarla.


Pero en el mundo en que vivimos se tortura a mucha gente. En más de 150 países se utiliza la tortura para herir, atemorizar y castigar a las personas.


Este folleto trata de la tortura y de lo que tú puedes hacer para acabar con ella. Ha sido elaborado por una organización llamada Amnistía Internacional.


Por favor, ayúdanos a librar al mundo de la tortura.


Amnistía Internacional y los derechos humanos


Amnistía Internacional es una organización internacional que trabaja para proteger los derechos de todas las personas. Estos derechos se denominan «derechos humanos».


Todos tenemos derechos humanos. No hay que hacer nada para merecerlos, y no dependen de quién seas ni de dónde vivas.


Todas las personas nacen con los mismos derechos. Por ejemplo, todos tenemos derecho a practicar nuestra religión, a hablar nuestro idioma, a recibir una educación y a tener cobijo y alimento. En el trabajo, tenemos derecho a afiliarnos a un sindicato y a ser protegidos de lesiones. También tenemos derecho a no ser torturados o maltratados por la policía u otros funcionarios aunque estemos acusados de haber violado la ley.


Uno no puede renunciar a estos derechos, y nadie se los puede arrebatar. Pero es frecuente que se abuse de estos derechos a pesar de que todos deberían respetarlos.


Más de un millón de personas de más de 150 países son miembros de Amnistía Internacional. Estas personas emprenden acciones para proteger los derechos humanos y para asegurarse de que todo el mundo sabe cuáles son esos derechos.


Esta organización tiene investigadores que trabajan diariamente para averiguar cuándo se está abusando de los derechos humanos de las personas, sean quienes sean y vivan donde vivan. Después se lo cuentan a los miembros de Amnistía Internacional, a los gobiernos y a los medios de comunicación.


Los miembros de Amnistía Internacional organizan protestas y hacen campañas en favor de personas que sufren abusos contra sus derechos humanos, incluidas personas que están siendo torturadas.


¿Qué es la tortura?


Torturar es causar intencionadamente sufrimiento físico o psicológico a una persona con el propósito de obtener algo de ella o de castigarla.


Se tortura de muy diversas formas. Por ejemplo, infligiendo a la persona fuertes golpes, obligándola a permanecer de pie durante horas en posturas dolorosas o aislándola en una celda sin permitirle contacto alguno con otro ser humano durante semanas o meses.


También se puede torturar a una persona diciéndole que sus seres queridos van a sufrir daños, aunque la amenaza no se llegue a cumplir.


¿Por qué se tortura?


Hay muchas razones. Lo más frecuente es que se use la tortura para obligar a la gente a confesar un delito. A veces se usa también para asustarla o castigarla. Y otras veces, quienes ocupan el poder recurren a la tortura para mantenerse en él.


Estos tres casos sirven para ilustrar otras razones por las que se tortura.


Puede haber tortura debido a lo que otros creen que uno sabe.


La policía detiene a una joven al sospechar que varios de sus amigos participaron en una manifestación contra el gobierno. Le vendan los ojos, la encierran en una celda fría y la amenazan con hacerle daño si no revela los nombres de sus amigos.


Puede haber tortura debido a quién se es.


Una familia de refugiados reside en un albergue. Su religión, su idioma y su color de piel son diferentes a los de la mayoría de las personas que habitan ese país. La policía los detiene, les dirige insultos racistas y los golpea, a pesar de que no han hecho nada malo.


Puede haber tortura con el fin de castigar.


Un adolescente es enviado por un juez a un centro especial para niños difíciles. Se porta mal, rompe los muebles y golpea a un empleado del centro. Entonces lo castigan golpeándolo y encerrándolo en una habitación oscura.


No se debe torturar nunca a nadie aunque haya hecho algo malo o haya infringido la ley.


¿Quiénes son los torturadores?


Las personas que tienen poder sobre otras a veces recurren a la tortura.


Algunos agentes de policía son torturadores. Puede ser que torturen porque buscan información, o porque quieren que alguien confiese un delito, o simplemente porque alguien no les gusta.


Algunos soldados son torturadores. Puede ser que torturen a civiles —es decir, a personas que no participan en el combate— o a soldados enemigos que han capturado. A veces torturan para obtener información, o para castigar a la víctima por apoyar al otro bando.


Algunos funcionarios de cárceles son torturadores. Puede ser que torturen a los presos para castigarlos, para obligarlos a dar información sobre otros presos o para asustarlos y hacer que obedezcan las reglas.


También puede haber tortura cuando una persona es sometida a golpes, amenazas o abusos por un miembro de su familia, un empleador, un cuidador u otra persona de su comunidad. Las autoridades deben tomar medidas para impedir y castigar tales actos, con independencia de quién los cometa.


Quienes trabajan para el gobierno y la policía tienen el deber especial de proteger a la gente. La mayoría tratan a los demás con amabilidad y respeto. Pero, por desgracia, algunos de ellos abusan de su poder, no respetan a las personas ni sus derechos humanos, y pueden llegar a utilizar la tortura.


¿A quiénes se tortura?

Pueden sufrir tortura toda clase de personas: mujeres y hombres, niños y adultos.


En unos cuantos países, su uso es tan habitual que prácticamente todo el que es detenido por la policía o está en la cárcel se expone a ser torturado o maltratado. En otros, unas personas están más expuestas que otras a la tortura debido a su origen racial o a sus convicciones políticas o religiosas, o porque viven en una zona donde hay una fuerte oposición al gobierno, o porque son pobres o pertenecen a un sindicato.


La tortura está MAL


no importa quién sea el torturador


no importa quién sea la víctima


no importa dónde suceda


Todo individuo tiene derecho a sentirse A SALVO


no importa quién sea


no importa de dónde proceda


no importa lo que piense


no importa lo que haya hecho


La tortura es ILEGAL


El derecho internacional y las leyes de casi todos los países afirman claramente que la tortura es un delito. Pero hay lugares donde las personas que representan la ley, como los funcionarios públicos, los policías y los soldados, son las mismas que la violan al practicar la tortura.


A menudo los torturadores no son castigados por sus actos. Eso transmite el mensaje de que la tortura es una práctica aceptable y que los torturadores pueden seguir adelante con sus crímenes.


Para acabar con la tortura es necesario transmitir otro mensaje bien distinto: que todo sospechoso de practicar la tortura será llevado ante un tribunal, será juzgado como delincuente y, si lo declaran culpable, será encarcelado.


Di ¡NO! a la tortura


Ayúdanos. Actúa ya. ¡Tortura, nunca más!


Amnistía Internacional lanzó su Campaña contra la Tortura en octubre del 2000 y ha pedido la colaboración de todo el mundo. Te la pide también a ti.


La organización lanza una campaña cuando hay necesidad de acción para acabar con un grave abuso contra los derechos humanos, como es la tortura. Las campañas:


•informan a personas de todo el mundo sobre un problema relacionado con los derechos humanos y les piden que colaboren en la campaña;


•piden a quienes ejercen el poder —como los gobiernos— que tomen medidas para poner fin a los abusos.


Amnistía Internacional cree que podemos y debemos acabar con la tortura. Juntos podremos:


•evitar que se siga practicando la tortura;


•lograr que los torturadores sean procesados;


•decir NO a quienes piensan que la tortura está bien.


Tú puedes cambiar las cosas


Si deseas participar en esta campaña, puedes hacerlo:


•celebra una manifestación o un acto público para contarle a la gente lo que está pasando;


•escribe cartas y firma peticiones para pedir a personas que ejercen el poder en todo el mundo que acaben con la tortura;


•pide a los profesionales de la prensa, la televisión y la radio que hablen sobre estos asuntos;


haz un cartel con el texto «zona libre de tortura» y úsalo para declarar que tu habitación, tu casa, tu colegio, tu calle, etc., es una zona libre de tortura.


redacta y comparte relatos, poemas y canciones sobreel derecho de todas las personas a no ser torturadas;


enciende una vela por las personas que han padecido tortura y cuéntales a tus amigos y familiares lo que significa;


celebra una asamblea escolar sobre la tortura y la campaña contra ella;


visita la página web de la campaña: <www.stoptorture.org/es>;



Amnistía Internacional


Amnistía Internacional fue fundada hace 40 años por el abogado británico Peter Benenson, indignado al haber leído en el periódico un artículo sobre dos estudiantes portugueses condenados a siete años de cárcel. ¿Su «delito»? Habían alzado sus copas para brindar por la libertad.


Peter Benenson se preguntó de qué forma se podía convencer al gobierno portugués —y a los demás gobiernos— para que dejaran en libertad a las víctimas de una injusticia. Y se le ocurrió la idea de bombardear al gobierno con cartas de protesta.


Para llamar la atención sobre la suerte que corrían las personas encarceladas por sus ideas políticas, como estos estudiantes portugueses, Peter Benenson y varios activistas organizaron una campaña de un año de duración, Llamamiento a la Amnistía 1961.


La campaña se inauguró el 28 de mayo de 1961 con un artículo periodístico titulado «Los presos olvidados». Allí se pedía a la gente que protestara pacíficamente contra el encarcelamiento de personas en todo el mundo por sus convicciones políticas y religiosas. A estas personas se las denominó «presos de conciencia». La expresión recién acuñada entraba así a formar parte del vocabulario de los asuntos mundiales.


El artículo obtuvo una respuesta tremenda. En el plazo de un mes, más de un millar de lectores habían enviado cartas de apoyo y ofrecimientos de ayuda práctica. También mandaron datos pormenorizados sobre casos de otros muchos presos de conciencia.


Y ésa iba a ser la fuerza motriz de Amnistía Internacional: la acción popular de muchas personas en todo el mundo.


Gracias al apoyo obtenido por el artículo de prensa, seis meses después Peter Benenson anunció que lo que había empezado como un breve esfuerzo publicitario se estaba convirtiendo en un movimiento internacional permanente. Había nacido Amnistía Internacional.


Hoy, Amnistía Internacional sigue haciendo campaña en favor de los derechos humanos y cuenta con más de un millón de miembros en más de 150 países y territorios. Desde 1961, los activistas de Amnistía Internacional han trabajado sobre más de 45.000 casos y han respondido a más de 16.600 llamamientos urgentes en favor de hombres, mujeres y niños en peligro inminente. Muchos de estos llamamientos se hicieron en favor de personas que corrían peligro de ser torturadas.


La indignación ante la injusticia que llevó a la fundación de Amnistía Internacional hace 40 años sigue inspirando y motivando a millones de personas que están decididas a construir un mundo mejor.


[Contraportada]

par

Este folleto forma parte de una carpeta de materiales de educación elaborada por Amnistía Internacional a fin de que profesores y educadores puedan utilizarla como herramienta para preparar lecciones que ayuden a los niños a comprender que la tortura es una violación de los derechos humanos. Está redactado para niños de 10 a 12 años, pero los educadores podrán adaptarlo a grupos de otras edades.


[Pies de foto]


'Ali Mustafa Tubeh estuvo recluido durante nueve meses, a partir de octubre de 1997, en el centro de detención de Jiam, en el Líbano, donde fue torturado. © Privado


Mujeres detenidas en diciembre de 1998 cuando participaban en una manifestación pacífica para reclamar la libertad de Alpha Condé, presidente de un partido político de oposición de Guinea. Cientos de manifestantes de ambos sexos fueron detenidos y torturados. © AI


Niños rezando antes de comer en un centro para menores acusados de violar la ley en São Paulo, Brasil. Muchos de los niños que residen en centros como éste han sido torturados. © Reuters


Niños que antes trabajaban en las fábricas de ladrillos protestan contra la explotación infantil en la India. © Fernando Moleres/Panos Pictures


Adam Abubakarov, checheno de 17 años, que al parecer se encuentra internado en un campo penitenciario ruso, donde está expuesto a sufrir torturas. © Privado


Manifestación organizada por una asociación de mujeres a las puertas de la Comisaría de Policía de Sarwar, en Rajastán, India, el 14 de septiembre de 1999, para protestar por los abusos cometidos por la policía contra los derechos de una mujer dality sus familiares. Los dalit(antes denominados «intocables») sufren con frecuencia discriminación y abusos contra sus derechos humanos. La violencia contra las mujeres daliten Rajastán es muy común y rara vez se castiga. © Mahila Jan Adihikar Samiti


Filipinas: una marcha para acabar con la tortura. © Privado


Dibujo realizado por un ex niño soldado de Uganda, donde miles de niños fueron secuestrados y obligados a combatir en las filas del Ejército de Resistencia del Señor.© AI


Un concurso de pintura organizado por la Sección Bangladeshí de Amnistía Internacional para hacer campaña contra la tortura infligida a niños. © Privado


Manifestación en Freetown, Sierra Leona, para inaugurar la campaña de la organización Caritas-Makeni contra la utilización de niños como soldados. © Caritas-Makeni


Niños de un colegio nepalés utilizando la cinta para demarcar «zonas libres de tortura».

© AI


[portada]


En marzo de 1997 la comunidad de San José de Apartadó, en Colombia, se declaró «Comunidad de Paz». Los niños reclaman que ambos bandos respeten su derecho a la vida y su derecho a no tomar partido en el conflicto. © Privado


[interior portada]


Imen Derouiche estaba entre un grupo de estudiantes de la Universidad de Túnez que fueron detenidos sin que se les permitiera hablar con nadie y a los que después golpearon y amenazaron y denegaron primeros auxilios. Aquíí aparece hablando en el Reino Unido sobre la experiencia de la tortura y las razones para respaldar la campaña de Amnistía Internacional.© AI


[interior contraportada]


Miembros de Amnistía Internacional y otros activistas de derechos humanos piden que se declare «zona libre de tortura» al centro de detención libanés de Jiam, ya clausurado, donde se torturó a tantas personas. © AI

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